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Entrevistas Gestor del éxito de “Al fondo hay sitio”, Efraín Aguilar, se confiesa sin tapujos.

‘Sé lo que es el Infierno’

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Desde sus primeros recuerdos en un callejón de un solo caño en Magdalena, hasta el éxito en televisión.

Efraín Aguilar (67) no requiere presentación, pues ha estado en la cresta de la ola de los éxitos teatrales y televisivos desde hace muchos años. Efraín Aguilar se hizo famoso en el año 79 con el personaje “Betito” en el programa “Telecholo”, de Tulio Loza. Efraín Aguilar fue el creador del programa de TV “Risas y Salsa”, de profunda entraña popular y cómica. Efraín Aguilar se movió exitosamente y como pez en el agua en los café-teatros que se pusieron tan de moda en una época. Y, finalmente, Efraín Aguilar es el inductor, director y productor de “Al fondo hay sitio”, que es el programa televisivo de mayor audiencia en la actualidad. Es un hombre hecho a troquel, a martillazos dentro de la escuela de la vida y es un ejemplo de tesón y de trabajo firme y lúcido, que acaba produciendo un escape espectacular de la pobreza hacia el éxito. Ahora, en el restaurante Costa Verde, lo tengo frente a mí en un almuerzo con sobremesa dilatada fabricando esta entrevista. Ésta nos muestra a un autodidacta integral, que introducido en el éxito penetró en un agujero negro sideral que lo retrata como hombre también falible. ¿Qué es esto del agujero negro? Lean y lo sabrán.

–¿Orígenes?
–Soy hijo de Nicolás Aguilar Ríos, trigueño cobrizo de raza Mochica Chimú procedente de Santiago de Cao, en La Libertad, y de Nelly Pardavé Huapaya, huanuqueña, blanca de piel y con algo de ascendencia francesa. Mi familia era pobre, mi padre era albañil, obrero de la construcción y mi madre farmacéutica practicante. Ella todavía vive, con 92 años de edad.


 


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