Internacional Detrás de las Malvinas, restricción de importaciones y fuga de divisas.
Cristina Contra el Mundo
Muchos se preguntan hasta qué punto puede llegar la política de confrontaciones de la presidente de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner (CFK). Con reflejos más pugilísticos que políticos, la reacción de la presidente frente a las dificultades es atacar; golpear fuerte. Y las dificultades que enfrenta su gobierno –después del importante 54% en su reelección– son tan variadas como importantes. De allí que utilice su 54% como un lingote de hierro en su guante de box.
En medio de la barahúnda, le tocó a la restricción de las importaciones –peruanas incluidas–, a la empresa productora de hidrocarburos YPF –de capitales españoles y argentinos, otrora estrechos colaboradores de Néstor Kirchner– a los productos de Gran Bretaña para castigarla por las Malvinas y a los socios del Mercosur que incluyen a Brasil, principal socio comercial de Argentina. Por la vía de Gran Bretaña y España, la confrontación acabó involucrando a la Unión Europea. EE.UU. había eliminado a Argentina de su lista de países con beneficios arancelarios por la falta de cumplimiento de una sentencia del CIADI hacia dos empresas estadounidenses a las que debía abonar, desde dos años atrás, unos US$ 300 millones.