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Local El empuje de Gloria Recavarren por difundir cultura desde la Casona Cillóniz sufre el freno de un invasivo huarique.

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Con más de tres décadas impulsando la cultura desde el CC Juan Parra del Riego, Recavarren busca terminar de restaurar la casona en su totalidad y volverla un vivo centro artístico en Barranco.

En Barranco se respira cultura. El distrito, sin duda, representa el último recodo en Lima para dar rienda suelta a las manifestaciones de arte e impulsar un rubro social que urge despegar. Así, apostada en la antigua Casona Cillóniz, en la cuadra uno de la avenida Pedro de Osma, la reconocida impulsora cultural Gloria Recavarren, viuda del recordado Piero Solari, continúa su empuje por restaurar esta centenaria edificación que data de 1903 y que hoy funge como el Centro Cultural Juan Parra del Riego, para así conservar historia y diseminar cultura. Pero una invasión territorial, no obstante, es el bache bravo que busca superar.

La casona Cillóniz, de porte republicano y que fuera declarada Monumento Histórico en 1972, fue adquirida a inicios de los 80’s por la pareja Solari-Recavarren con el fin de difundir las distintas manifestaciones artísticas, literarias, musicales y demás. “Estaba desecha y nos tomó hasta inicios de los 90’s sacarla adelante”, explica Recavarren. “En todos estos años ha sido un centro importante para exposiciones de arte, presentaciones de libros, obras teatrales, conciertos como los de la sinfónica nacional, exposiciones de artesanías y demás. Y siempre con la intención de apoyar a jóvenes artistas.

Pero, con el afán de crear un movimiento de afluencia juvenil, se rentó una parte de los 2,000 m2 de la casona, donde se instaló el Bar Mochileros, presidido por un tal Víctor Ulises Flores Silva. Sin embargo, hoy, tres años después de concluirse el contrato de alquiler, Flores Silva se rehúsa a retirar el negocio. A pesar de no pagar renta alguna desde que finiquitó el contrato. Gloria Recavarren se rehusó a renovarlo para poder dar un nuevo impulso al Centro Cultural. “Le dimos 8 meses para salir. Hoy ya han pasado tres años desde que venció el plazo y prosigue ahí, y obviamente, tampoco cancela alquiler alguno. Desde entonces, el litigio judicial increíblemente no cesa”, explica Recavarren.

Por si fuera poco, la dueña debe luchar también con la Municipalidad de Barranco. “Me sigue cobrando por predios, pese a ser un Monumento Histórico”, y quizas el Ministerio de Cultura podría presionar para que no permanezca la pared exterior plagada de adefesios grafiteros.

“Queremos recuperar totalmente la casona y convertir ese bar hoy llamado Mochileros en un café de estilo barranquino clásico que vaya de acuerdo al Centro Cultural”, finaliza.


 


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