Política
No me Lances en Abril
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Primera dama estuvo en Puno el 26 de marzo. Arma campañas con ministros a través de Gerencia de Gestión Social. |
Prematuros halagos del fujimorismo al oficialismo tienen en la mira no solo a Nadine Heredia, sino también urgentes negociaciones parlamentarias.
En la tradición de los Montesco y los Capuleto, el cortejo de declaraciones que va del naranja al rojo motivó respuestas divergentes.
Keiko Fujimori reapareció dos días antes del aniversario del autogolpe para declarar en RPP que “no se debe poner trabas para las candidaturas (sobre la potencial opción de Nadine Heredia)”.
El domingo 8 confirmó que su familia pedirá este año el indulto presidencial para su padre, Alberto Fujimori, y recordó que cuando Ollanta Humala opinó que nadie debe morir en prisión “toma en gran consideración a la persona humana”.
Entre ambas intervenciones, Humala devolvió las flores con temblores.
En Huaycán recordó el 3 de abril que “la ruptura de la democracia llevó a una serie de problemas de corrupción, traición a la patria, de impunidad ante el Estado de una clase política que quiso pactar con el dictador en 2000”.
Añadió que “todavía falta recuperar los fondos que se robaron”. Y por si asomaban dudas advirtió que “queda pendiente también capturar a todos los delincuentes que apoyaron y que fueron parte de esta mafia”.
El presidente del Legislativo, Daniel Abugattas, moduló el tono dos días después. Sobre la posibilidad de modificar la ley orgánica para allanar la remota candidatura de la primera dama celebró que “si Keiko Fujimori le da visto bueno a su bancada para un cambio de esa naturaleza, y si fuera la posición oficial de Gana Perú, habría los votos suficientes”.
La damisela aludida, mientras tanto, guarda ruborizado silencio en el twitter.
DE LA CANDIDATURA A LA LEGISLATURA
Aquí se juega en verdad un partido en dos canchas bien diferenciadas.
Uno tiene la vista puesta en una candidatura prematura pero indudablemente fantaseada por sectores del oficialismo. El plan máximo del entendimiento apunta a un intercambio indulto-candidatura.
Otro se juega de verdad, aquí y ahora, con una pichanguita en el Salón de los Pasos Perdidos.
Lo que puede darse como cierto es que la bancada fujimorista sostuvo una reunión el lunes 9 para discutir, entre otras cosas, su postura frente a un eventual cambio de la ley orgánica.
El vocero fujimorista Rolando Reátegui redondea el abrazo del oso tanteado por su líder. “Keiko ha tenido una gran visión”, declaró a CARETAS. “Si Nadine quiere entrar a la cancha que entre con todo. Porque sería interesante que dos mujeres estén liderando las encuestas y podrían participar en las elecciones”.
Y espolea a los nacionalistas para que “presenten el proyecto de ley”.
Pero en la bancada también afinaron su estrategia para los urgentes pendientes del Congreso, que son la designación de las plazas vacantes para el Banco Central de Reserva, el Tribunal Constitucional y la elección de nuevo Defensor del Pueblo.
Dos de los tres nombres para el ente emisor parecen decididos. Francisco González tiene la bendición de Perú Posible y Jurgen Schuldt la del nacionalismo.
A pesar de las iniciales vinculaciones con el economista Bruno Seminario, Reátegui confirma a CARETAS que “no hemos puesto ningún candidato al BCR”.
Todo indica, en cambio, que la mira de la bancada está puesta en la renovación del Tribunal Constitucional y la recomendación en tres de los seis cupos que se abrirán este año (CARETAS 2224).
FIEBRE NARANJA
También puede darse por hecho que el representante de Gana Perú en las tratativas con el fujimorismo es el congresista Fredy Otárola. Las fuentes añaden que se llevan a cabo conversaciones “a niveles superiores” por fuera del Parlamento. Allí jugaría un papel el primer ministro Óscar Valdés quien, como se recuerda, se metió en problemas por defender el primer gobierno de Fujimori.
El sufijo que antes era látigo podría morderle la cola a la prensa adicta al régimen. ¿Pasamos del apro-fujimorismo al fuji-nacionalismo?
Sencillamente, como ocurrió en el gobierno pasado, la dinámica parlamentaria hace casi imposible eludir las tratativas con Fuerza 2011 (que, por cierto, y de acuerdo con la tradición de los partidos reciclables del “chino”, cambiará pronto de nombre) ya que resulta ingenuo negar el peso de 37 congresistas de voto disciplinado.
Las líneas de comunicación alborotan, mientras tanto, la peculiar alianza entre Humala y Alejandro Toledo, pues ambos comparten en su razón de ser el ADN del antifujimorismo.
Perú Posible prefiere que Daniel Abugattas repita el plato en la presidencia del Congreso y el fujimorismo apoya en silencio la candidatura de Víctor Andrés García Belaunde, a la sazón aliado de la chakana.
“Vitocho” ambiciona suceder a Abugattas contra la decisión de sus aliados, que preferirían tener a una parlamentaria como la vocera Carmen Omonte sentada en la primera vicepresidencia y no en la moledera de la presidencia.
A la baraja se suma el nombre de la vicepresidente Marisol Espinoza, que según varias versiones podría contar con el favor de Palacio. También aparece como carta la actual ministra de la Mujer, Ana Jara, favorecida por el momento en las encuestas y mediáticamente activa en el rescate de los mineros en Ica que tanta atención se llevó la última semana.
De todos modos cabe recordar que, desde el retorno de la democracia, solo Martha Hildebrandt (1999-2000) y Carlos Ferrero (2000-2003) repitieron al frente del Congreso.
El baile de sillas se suma a las insistentes voces toledistas que pugnan por revisar el trío conformado con Acción Popular y Somos Perú. Como ocurre con la candidatura de García Belaunde, el populista Yonhy Lescano corre solo y no asiste a las reuniones de bancada.
Al mismo tiempo, el ex presidente Toledo retoma esta semana su actividad partidaria con la juramentación de jóvenes en el norte del país y subraya una autonomía que, previsiblemente, terminaría en ruptura antes de comenzar a compartir el natural desgaste del gobierno.
GERENCIA SOCIAL
Allí también observan con inquietud el espacio político de Nadine Heredia, que no tiene un cargo público –pues no se reabrió el despacho de la primera dama cerrado por Alan García–, pero se pone al frente de los eventos que pregonan la “oferta social” del Estado en provincias a través de la Gerencia de Gestión Social, como ocurrió en Puno el pasado 26 de marzo para la premiación de la campaña “Usemos Sombreros”. Heredia se trasladó en el avión presidencial con los ministros de Educación y Salud.
Al frente de la mencionada gerencia, creada para la “realización de actividades culturales y de inclusión social”, está la abogada Rocío del Carmen Calderón, la testigo de boda de la pareja presidencial lanzada a los titulares por integrar la comitiva oficial en su viaje a Estados Unidos en septiembre pasado. El ex ministro Juan Sheput ha cuestionado el manejo de recursos que tiene Heredia.
“Perú Posible es la novia celosa”, compara otro naranja. Pero tanto mareo no basta para ceder a la tentación de la mayoría calificada que sugiere el número de congresistas fujimoristas.
¿O es fácil imaginar, en el sapo más intragable, a Javier Diez Canseco y los demás descontentos en una bancada semejante?
Tampoco es factible trepar a esa combi a Mario Vargas Llosa, convertido en el garante internacional del carácter democrático y la continuidad económica del gobierno, que en vísperas del cinco de abril remarcó en La República que el enemigo de Humala es “lo que queda del fascismo peruano”.
Y volvió a marcar el calendario con la tinta que reserva para el autogolpe: “Fue una tragedia para el Perú y quien destruyó la legalidad fue un criminal, un criminal que afortunadamente está pagando ese crimen”.
Acostumbrados a bracear en la política peruana entre el repudio cívico, los fujimoristas creen que el Nobel es el principal dique de contención para el acercamiento. “Por eso Ollanta sale con esa dureza”, considera un cercano amigo de Keiko, “porque todavía no puede comprarse el paquete completo. Siente intuitivamente que si se lanza a los brazos del fujimorismo marcará un punto de no retorno. Si después quiere volver donde los otros, no lo reciben; y si los fujimoristas le dan la espalda, se queda sin soga ni cabra”.
Algunos quieren pensar que el nuevo pragmatismo del Presidente y su señora no conoce de límites ni colores.