Internacional
Tango Inflamable
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Presidenta de Argentina, Cristina Fernández, anunció la estatización de YPF / Repsol. Ahora no solo está enfrentada a Gran Bretaña sino a España. |
Cristina Fernández nacionaliza petrolera YPF y arde la pampa.
El gobierno argentino remitió al Congreso el 16 de abril pasado un proyecto de ley para expropiar el 51% del patrimonio de la empresa de combustibles Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) cuyo accionista mayoritario es la española Repsol. El resto, seguirá en manos de la familia Eskenazi (25%), con antiguos lazos con la familia Kirchner, y otros accionistas minoritarios. Con las acciones expropiadas, el gobierno nacional controlará el 26.01% del total de la compañía y las provincias productoras de petróleo, el 24.99%.
La medida adoptada conlleva la remoción de los actuales directores y de los síndicos, titulares y suplentes de la petrolera, y fue ejecutada de inmediato en Buenos Aires. Los interventores estatales serán el ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof, joven economista de ideas de izquierda. El proyecto de ley declara “de interés público” la riqueza petrolera del territorio nacional.
La reacción del gobierno español fue dura en extremo y es el preludio a una fuerte confrontación que involucrará a la Unión Europea. El valor de las acciones de YPF, que ha venido retrocediendo desde que se inició el embate del gobierno contra la petrolera, cayó estrepitosamente en Wall Street.
El gobierno acusa a YPF de no haber realizado las inversiones necesarias para mantener abastecido el mercado interno y de haber perdido parte sustancial de las reservas, tanto de petróleo como de gas. La empresa niega las acusaciones y sostiene que los problemas se derivan de la negativa política energética del gobierno. El arreglo de YPF fue realizado por Néstor Kirchner en 2006 en lo que llamó la “argentinización” de YPF, y ha desembocado en lo que su esposa denomina el “vaciamiento” de la petrolera que ahora trata de revertir.
El jefe del gobierno de España, Mariano Rajoy, expresó su “profundo malestar” y lamentó que este tipo de decisiones “pueden hacer daño al conjunto de Latinoamérica”. El presidente de México, Felipe Calderón, fue igualmente tajante. Hizo “votos por que Argentina” rectifique la medida que calificó de “poco responsable y poco racional”. La petrolera estatal mexicana Pemex tiene casi el 10% de las acciones de Repsol.
YPF proporciona a la petrolera española el 17.42% de los ingresos de explotación (11,105 millones de euros) y el 25.61% del beneficio bruto (1,231 millones). El año pasado, Argentina recibió la mayor cuantía de las inversiones de Repsol (2,182 millones, el 33% del total). Los argentinos en nómina de Repsol son 15,119 personas, el 32%, y suponen la segunda nacionalidad de la planilla tras los españoles.
Antonio Brufau, presidente de Repsol, aseguró que “estos actos no quedarán impunes”. Afirmó que demandará a Buenos Aires ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones del Banco Mundial por US$ 10,500 millones. “La presidenta de Argentina ha realizado un acto ilegítimo e injustificable tras una campaña de acusaciones dirigida a derrumbar la acción de YPF y permitir una expropiación a precio de saldo”, dijo Brufau.
El viceministro de Argentina, Axel Kicillof, replicó beligerante: “No les vamos a pagar lo que ellos quieren”. Y señaló que “los tarados son los que piensan que el Estado debe ser estúpido y cumplir lo que dice la empresa”. Dijo que “YPF tiene una deuda cercana a los US$ 9,000 millones. Te pueden disfrazar la deuda con planes de inversión. Eso hizo Brufau”.
Solo el gobierno de Hugo Chávez se pronunció a favor de la medida. “Venezuela rechaza las amenazas o intentos de intimidación que desde Europa se han formulado contra la República Argentina y hace un llamado a que las naciones hermanas del continente acompañemos a la Argentina en el ejercicio de sus derechos soberanos”, declaró el canciller venezolano Nicolás Maduro. La presidenta argentina interpreta un tango inflamable de impredecibles consecuencias.