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Opinión Entredichos con Estados Unidos y Canadá sobre Cuba y las Malvinas impidieron declaración final en Cartagena.

Guayaberas Ajustadas

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El peruano siguió el protocolo caribeño de camisas. En bilateral entre Humala y Obama se trató el tema de la política antidrogas.

Menos de 24 horas pasó Ollanta Humala en Cartagena. Su regreso, precipitado por la liberación de los rehenes en Cusco, le dio apenas tiempo para bilaterales con Barack Obama y Mauricio Funes de El Salvador. Se quedó como vocero de su gobierno el canciller Rafael Roncagliolo, que ratificó que este no considera viable la despenalización de la droga –a diferencia de los presidentes de Colombia, Brasil y Guatemala– y participó en los debates que trancaron la posibilidad de una declaración final: Cuba y Malvinas.

El domingo pasado finalizó la VI Cumbre de las Américas celebrada en Cartagena de Indias, Colombia. Como ocurrió en Mar del Plata y Puerto España, no se adoptó una declaración final. Si hay oposición en un solo tema, no hay acuerdo sobre el conjunto y, por lo tanto, no hay declaración. Y las oposiciones, de Estados Unidos y Canadá, fueron sobre la participación de Cuba en las cumbres y la soberanía argentina sobre las islas Malvinas.

La ausencia de declaración final, sin embargo, no impidió que se discutiera con franqueza y respeto, según el Presidente colombiano Manuel Santos, sobre los temas que los gobernantes quisieron introducir. Tal fue el caso del inicio de las discusiones sobre la “legalización” del consumo de drogas. Dada la envergadura del tema, se acordó abordarlo en la OEA a partir de la evaluación de las políticas antidrogas y sus resultados.

Estados Unidos y Canadá consideran que el gobierno cubano debe dar pasos decididos para democratizarse y mostrar un respeto mínimo por los derechos humanos, lo cual hasta la fecha no existe. Barack Obama puso en relieve las acciones adoptadas por su gobierno para reducir la dureza de las medidas que su país viene aplicando contra Cuba desde hace 50 años. Hay quienes estiman que si Obama es reelegido, el descongelamiento avanzará con más rapidez.

Resultó abrumadora la oposición contra el embargo comercial que aplica EEUU a Cuba, tema que nunca se había tratado. Debe recordarse que la OEA ya dejó sin efecto la resolución que excluía a Cuba de sus órganos y puso como condición para su regreso que el gobierno de ese país solicitara su reincorporación –pues sigue siendo Estado miembro– y que aceptara sus normas y prácticas. Quizá en los tres años que faltan para la próxima cumbre, a realizarse en Panamá, este conjunto de problemas pueda haberse superado.

Con la soberanía argentina sobre las islas Malvinas el asunto es diferente. EEUU nunca apoyó la soberanía sino que invoca la solución del diferendo a través del diálogo. Canadá asumió una posición similar. La solidaridad con Argentina fue sin fisuras entre los latinoamericanos, a pesar de los malos ratos que muchos estaban pasando con motivo de las trabas a las importaciones impuestas por Argentina.

De todas maneras, la ausencia de alguna manifestación de solidaridad que pudiese ser invocada por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner permitió que se interpretara como muestra de desagrado su partida antes de tiempo de Cartagena. El Presidente Santos diluyó esa impresión y reconoció que Kirchner le había susurrado al oído, luego de su discurso inaugural, la recriminación “te olvidaste de Malvinas”.

Previsiblemente continuarán los reclamos argentinos por la soberanía, así como la solidaridad latinoamericana con ellos, pero el proceso no tendrá futuro mientras el gobierno de CFK continúe antagonizando a Gran Bretaña y a los habitantes de las Malvinas. Los latinoamericanos “solidarios” continuarán enredándose la vida al aplicar medidas restrictivas a Gran Bretaña en desmedro de sus intereses inmediatos, lo cual permite pensar en ciertos cambios. (Escribe: Luis F. Jiménez)


 


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