Fotografía Enfrentamiento entre la cotidianeidad absurda y el ojo visual del espectador en Gracias de nada, del argentino Manuel Archain. Va desde el 9.
El Ojo Surreal
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Sumergidos. La imagen refleja la desconexión casi meditativa que surge de algunas actividades como la lectura. |
Un gigante que solo es gigante porque el resto es pequeño. Personajes cotidianos que son heroicos frente a superhéroes que caen en desgracia. Tazas de café con brazos que sumergen a su adormilada clientela en platos hondos de cereal, o letras, números y signos insertados en teclas de computadora que conforman una cabeza. Una cabeza tecnológica.
La fotografía de Manuel Archain (Buenos Aires, 1983) es la caricaturización de la figura humana en el mundo globalizado que los ha absorbido. Son relatos que invaden recovecos cotidianos que los ojos miran fuera de foco. Mensajes de protesta basados en las certezas del mundo que solo pueden imaginarse en largos viajes surreales: donde los cuerpos de dos granjeros y su hijo son de madera talada o la cabeza de una mujer se encuentra reemplazada por un cubo de cemento con señalizaciones. Visión que grafica las pesadas imposiciones de la urbe.