Tecnología Nuevos métodos de ubicación de personas con solo un celular y una cuenta en Google.
El Ojo en el Cielo
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LBS, GPS y GSM. Tres de las siglas que hacen posible la vigilancia y el control de empleados, seres queridos, víctimas o victimarios. Otra opciónes a través de la aplicación Google Latitude. |
Encontrar y ser encontrado es cada vez más sencillo gracias a la ubicuidad de los teléfonos celulares. Los
Servicios Basados en Localización (LBS) son programas que trabajan con datos de tiempo y espacio. Tienen múltiples aplicaciones, y suelen utilizarse en rubros tan disímiles como la salud, el entretenimiento, y el ámbito laboral. Con la misma tecnología que hace posible que un GPS ubique el cajero más cercano, el propio vehículo puede ser monitoreado desde una base privada. Por ejemplo, para saber a qué velocidad viaja una flota de carga interprovincial. Pero hay ejemplos más cotidianos. Aplicaciones como Twitter, Facebook o Foursquare los utilizan en un
smartphone cualquiera. No son coordenadas exactas, pero las referencias geográficas son lo bastante acertadas como para ubicarse en una región determinada y desbaratar coartadas.
Otro sistema de información geográfica es el que ofrece Google Maps. Con solo inscribirse en una cuenta especial, la certeza puede ser abrumadora (se estima un margen de error de 3 km). Google Latitude le hace el seguimiento a más de un sujeto a la vez, y puede ofrecer hasta el nombre de la calle en que se encuentran (ver mapa).
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Google Latitude permite monitorear el desplazamiento de un teléfono celular. |
El teléfono celular ofrece dos métodos de rastreo. El primero es el ya conocido GPS (
Global Positioning System o Sistema de Posicionamiento Global). Éste interactúa con satélites y puede precisar una ubicación con una diferencia de tan solo un par de metros. En algunas cuentas empresariales, este sistema se utiliza tanto por un tema de seguridad como por un tema de control laboral.
El segundo método de rastreo celular es a través de la recepción de las llamadas. Un teléfono “celular”, por definición, trabaja con una red de “células” o “celdas”. La llamada se “cuelga” a una antena determinada y va pasando de una antena a otra según el desplazamiento del usuario. Mediante el también conocido sistema GSM (Global System for Mobile Communications o Sistema Global para la Comunicación Móvil) es posible ubicar al remitente de una llamada en un segundo determinado. Puede ayudar a resolver casos de secuestro, previa orden judicial para levantar el secreto de las comunicaciones. También puede invadir la privacidad del empleado luego del horario laboral. Considerando que el aparato es de la compañía, la ley está de su lado. Sin embargo, la legislación peruana y el protocolo en estos sistemas implican un requisito de voluntariedad. Vale decir que el usuario debe previamente haber aceptado esta aplicación.
La tendencia hacia una sociedad vigilada es inminente. No de manera estatal y centralizada, como tanto temía George Orwell. Se trata, más bien, de un uso mayoritariamente privado, tanto en el sentido económico como personal. No más excusas sobre “el tráfico” o “trabajar hasta tarde”. Usted podrá decir que estuvo en un entierro, pero deberá explicar por qué su celular estaba en una fiesta.