Restaurantes Local de moda a pesar del poco esfuerzo culinario y ortográfico.
La Plazita
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En paralelo a lo trendy corre una propuesta de mercado reflejada en pared cubierta con cajas de verduras orgánicas. |
Me duele el ojo y me enoja la ortografía cuando veo este nombre así escrito. Al castellano se le respeta, frase en desuso cuando pensamos en las decenas de jóvenes que creen que ‘cero’ se escribe con zeta, como la gaseosa. No sé si decir que la escritura es intencional y no un error ortográfico alimenta el horror o lo licua.
El restaurante que nos ocupa, dirigido por Coque Ossio y con Víctor Icho como chef ejecutivo, anda a tope antes de ser oficialmente inaugurado. Es un sitio trendy con una cocina de fórmulas que funciona correctamente, en la que ni por asomo hay ganas de innovar o tomar riesgos. No es una cocina de autor, aunque su chef director haya ensayado propuestas más personales en anteriores emprendimientos.
En un ambiente muy distendido y casual, suerte de terraza toldada y cercada con vidrio que permite ver (y que lo vean) desde la calle, es todavía ideal por el largo veranillo que gozamos. Cuando la temperatura baje seguramente se apoyarán en estufas. Una pared con cajas de hierbas aromáticas juega con la propuesta de mercado que manejan en paralelo, donde ofrecen a la venta verduras orgánicas y algunos productos gourmet. Un amplio bar y un borde de madera situado directamente hacia la calle permite afrontar la espera con cierta comodidad y cocteles variados.
Los platos se sirven en tablas de madera, sartenes de mango forrado u ollitas de fierro. Muy fashion. La Carta aborda todos los tópicos (antipastos, sánguches, pizzas, ensaladas, pastas, carnes, pescados y postres), con unas ocho o diez opciones por rubro. Todas son clásicas y están preparadas con acierto. Las pizzas son de masa delgada y coronadas con sal gruesa; el lomo saltado (jugoso y generoso) lleva portobellos; el cerdo confitado tiene manzanas y especies; las conchitas a la parrilla llevan una salsa agridulce. En fin. Hay cebiches, tiraditos, tartares y leche de tigre; pizzas, lasañas, canelones y espaguetis. El socorrido risotto con lomo a la huancaína, los langostinos al panko con salsa de maracuyá y ají, o el ossobuco de ternera con tagliatele. La comida es aburrida, el ambiente no.
Donde sí encuentro sorpresas es en la Carta de Vinos donde conviven desde un sofisticado Almaviva (S/. 650) hasta un sencillo malbec (S/. 60). (Por: María Elena Cornejo)
La Plazita: San Fernando 380 (esquina con Núñez de Balboa), Miraflores. Reservas (indispensable) 4454567. Capacidad: 90 personas. Horario de atención: de martes a sábado de 12 a 12. Domingo solo almuerzo y lunes solo cena. Precio promedio por plato S/. 45 soles. Contacto: reservas@laplazitalima.com