Medio Ambiente
Penalmente Denunciado
En 1999 Michael Moore advirtió sobre los antecedentes del megamillonario que explota La Oroya y Cobriza: Ira L. Rennert. La EPA (Enviromental Protection Agency), el organismo medioambiental del gobierno de los EE.UU., calificaba al Grupo RENCO y sus subsidiarias metalúrgicas en Missouri, Ohio y Utah como el consorcio privado más contaminante del país.
Moore nombró por primera vez a un ‘Hombre del Año de la Cruda Realidad’, considerándolo así por ser “el empresario que más contamina el medio ambiente en los Estados Unidos”.
Hay que repetir la fecha: 1999.
Los honores los recibió (o se negó a recibir) el multimillonario neoyorquino Ira L. Rennert.
El nombre de Rennert ahora despierta aquí formidable ira por su vinculación con La Oroya: es el dueño del Grupo RENCO, matriz de Doe Run Perú.
Doe Run Perú (DRP) se formó al comprar Rennert al Estado peruano el complejo metalúrgico de La Oroya en octubre de 1997, creando Metaloroya/DRP.
Las condiciones eran específicas en esa privatización: modernizar la refinería e implementar un “programa de mejoras ambientales” en lo que se consideraba (y se considera aún) uno de los diez sitios más contaminados del planeta.
Fue, por cierto, una absurda ilusión.
Si bien el documental satírico de Michael Moore aún no se había transmitido en 1997, los antecedentes de Rennert eran harto conocidos.
La EPA (Enviromental Protection Agency), el organismo medioambiental del gobierno de los EE.UU., calificaba al Grupo RENCO y sus subsidiarias metalúrgicas en Missouri, Ohio y Utah como el consorcio privado más contaminante del país.
Ya entonces Rennert era famoso por haber hecho una descomunal fortuna (estimada ahora por la revista Forbes en US$ 5,300 millones) en base a utilizar ‘junk bonds’ (o bonos basura) para adquirir empresas metalúrgicas en crisis y ordeñarlas sin invertir capital propio.
Es decir, en 1997 Centromín decidió entregar la tarea de limpiar La Oroya a una empresa conocida por hacer todo lo contrario y sumar acrobacias financieras.
GAS HILARANTE
La aludida edición de ‘La Cruda Realidad’ en TV fue tan hilarante como los gases tóxicos que emanan las chimeneas del Grupo RENCO.
Moore intenta en ella entregar a Rennert en su palaciego apartamento en Park Avenue –y “en nombre de los envenenados del mundo”–, un trofeo: la efigie tamaño natural de un hombre carcomido por ácidos diversos.
Los porteros llaman a la policía y un par de agentes sonrientes piden a Moore y sus cámaras que se muevan a unos metros de la puerta, porque la acera es, después de todo, pública.
Moore después intenta regalar a Rennert una versión reducida de su ‘Oscar’ en la oficina del Grupo RENCO en el Rockefeller Center. Una secretaria, también sonriente, niega la presencia del magnate pero llega a recibir el muñeco antes de cerrar la puerta.
Entonces Rennert, persona con poco sentido del humor y muchos abogados, logra que un juez estatal de Nueva York aplique una orden de restricción que prohíbe a Moore acercarse a menos de 45 metros de su persona o a sus propiedades, bajo pena de cárcel.
Eso le permite a Moore hacer tal cantidad de payasadas que se vuelve una estrella en los medios y otra corte revoca la orden.
LA MANSIÓN
En el programa Moore también da cuenta de la mansión que Rennert se construía en Long Island.
Filma a vecinos discutiendo si tendrá 36 o 39 baños, aunque menos dormitorios.
Ese alojamiento, captado después muchas veces desde el aire por los medios, fue terminado cuando Doe Run ya manejaba La Oroya y cuando pedía extensiones al cumplimiento del PAMA –es decir, del programa de mejoramiento ambiental– al que se había comprometido.
EL PERRO MUERTO
La última extensión la logró en 2007, pero poco después se armó una trocatinta en la que Rennert ha paralizado las operaciones de La Oroya por más de 3 años.
Rennert se ha negado a honrar las deudas que tiene con una media docena de empresas mineras, ‘traders’ y proveedores diversos, cesando todos los pagos en febrero de 2009, y ha hecho exigencias adicionales e inaceptables.
El 12 de abril la Junta de Acreedores rechazó un Plan de Reestructuración que pretendía, entre otras gracias, que el país asuma todas las deudas y contingencias por daños que se asoman contra DRP sin que ésta aporte un centavo de capital fresco.
El conflicto extendido incluye bloqueos de la Carretera Central por los dirigentes de un sindicato que se ha convertido en la guardia pretoriana de Rennert.
Así las cosas, Metaloroya/DRP se ha declarado en quiebra, lo que dejaría un perro muerto del tamaño del Huascarán.
FINALMENTE
Pero, finalmente, tanto Ira Leon Rennert (dueño único del Grupo RENCO), y Albert Bruce Neil (el ex Presidente y ex Gerente General de Doe Run Perú) han sido denunciados penalmente.
Los delitos que se les imputan son graves:
–Presentación de crédito fraudulento en el propio procedimiento concursal inicial, en agravio de Indecopi y de los acreedores. Esto acarrea hasta 6 años de cárcel.
–Falsa declaración en procedimiento administrativo en agravio del Estado.
Es decir, quiebra fraudulenta (4 años) con evasión tributaria y otros recuteques.
El año pasado la Fiscalía formalizó las denuncias ante el 39º Juzgado Penal de Lima.
La jueza Martha Flórez Gallardo citó a los acusados para este 6 de enero pero éstos se negaron a asistir.
También estuvieron ausentes en la citación del 8 de marzo.
Han apelado ante la Corte Superior de Lima formulando una cuestión previa tan inaplicable que hasta los ha abandonado uno de los estudios de abogados que los servía.
Se espera que la Quinta Sala Superior Penal evite un escándalo y confirme la legitimidad de la apertura de la instrucción.
SEMANAS DE CANDELA
El Grupo RENCO también ha iniciado un proceso de arbitraje ante el Tribunal Internacional de La Haya amparándose en el TLC y reclamando indemnizaciones por US$ 800 millones –como si el TLC estuviera al servicio de las estrellas de Michael Moore y la EPA.
En estas próximas semanas se espera una evolución determinante en este proceso, entre otras razones porque Indecopi ha citado a la Junta de Acreedores de Metaloroya/DRP para los días 22 y 25,
Esa Junta deberá designar al liquidador de DRP entre las empresas con más calificaciones y experiencias registradas.
La Junta deberá, así mismo, aprobar un Convenio de Liquidación que, respetando todos los derechos de los trabajadores, busque un banco de inversión (para convocar a una licitación), construya una planta de ácido sulfúrico y un circuito del cobre que produce, entre otras, la mina Cobriza (también adquirida por Rennert) –mina que, de paso, DRP amenaza cerrar este 15 en un ajuste que tiene aires de extorsión.
En esta coyuntura se buscará reabrir La Oroya bajo un nuevo operador.
¿MICHAEL?
Sería conveniente, quizás, volver a buscar la atención de Michael Moore.
A todos los detalles que dio sobre Rennert en 1997, podría añadir que ahora le debe al Perú todos los baños con jacuzzi de su barraca en Long Island y porciones tan sustanciales de sus cuentas bancarias que superarían los US$ 1,500 millones –sin contar con el emponzoñamiento de 1,200 niños andinos en proceso ya judicializado en Missouri.
Aló, ¿Michael Moore?