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Las Fichas de Villafuerte

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Valdés intentó hasta el final retener a los Ministros salientes. Villafuerte ya cocinaba los cambios.

Los Nuevos Ministros de Villafuerte Premier Valdés asume una frustrada negociación política, en tanto que el asesor presidencial Adrián Villafuerte impone su criterio en Interior y Defensa. Los nuevos ministros del sector Seguridad, carecen de perfil político propio. Analizamos.

Falta por verse si es el camino correcto luego de los resultados de las últimas semanas, pero lo que vuelve a quedar en claro es que su principal elemento operativo en la tarea es su asesor, coronel EP (r) Adrián Villafuerte Macha.

Diversas versiones coinciden en que los nombramientos de José Urquizo Maggia en la cartera de Defensa y del general EP (r) Wilver Calle Girón en el Ministerio del Interior fueron propuestas que Villafuerte le hizo a Humala.

En Defensa se voceaba al general EP (r) José Graham Ayllón y a José Robles, especialista en temas de Defensa Nacional del Instituto de Defensa Legal (IDL), pero trascendió que ninguno habría aceptado. Del mismo modo, en Interior se señalaba al actual viceministro de Orden Interno, César Iván Vega Loncharich, como sucesor del renunciante Daniel Lozada, pero éste tampoco aceptó por preferir quedarse en un nivel técnico y no pasar a la moledera política.

Urquizo (44) es cercano a Villafuerte desde la campaña electoral de 2006, cuando fue electo congresista por el Partido Nacionalista. Versiones militares indican que Urquizo mantuvo “relaciones cercanas” con el Ejército cuando se desempeñó como vicepresidente del gobierno regional de Ayacucho, en 2003. El aprista Omar Quesada era entonces el presidente, pero luego se distanciaron. El año pasado fue reelecto congresista por Gana Perú e integró, en calidad de coordinador, la Comisión de Transferencia del Ministerio del Interior.

En las visitas que Urquizo realizó a la Policía, el año pasado, quedó reflejada su cercanía a Villafuerte. El consejero presidencial solía llamarlo constantemente por teléfono y Urquizo le daba cuenta pormenorizada de la información que iba reuniendo en unidades sensibles como la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (Digimin) y la Dirección Antidrogas (Dirandro).

Urquizo asumió la cartera de Producción en diciembre del año pasado tras la salida del entonces premier Salomón Lerner. Su cercanía con Villafuerte no significa que no haya cultivado una relación muy próxima con el propio Humala.

Distinto es el caso del flamante Ministro del Interior, que le debería enteramente su ubicación al consejero. Calle Girón (66), al igual que Villafuerte, pertenece al arma de Infantería. Entre 1986 y 1987 dirigió el histórico Batallón Zepita No 7, en Cajamarca, y tuvo un problema serio porque se le acusó de agredir, en supuesto estado etílico, a una periodista. Salvó de irse a la baja y siguió en carrera. En 2000, durante el gobierno de Alberto Fujimori, ascendió a general de división y fue nombrado jefe de la Sexta Región Militar con sede en Bagua. Durante ese periodo conoció a Villafuerte, quien era el jefe de Estado Mayor de dicho cuartel y por lo tanto estaba bajo su mando. Tanto Calle Girón como su entonces subalterno Villafuerte firmaron la famosa “Acta de Sujeción” a Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos en el año 2000.

Su nombramiento como viceministro de Políticas para la Defensa del Ministerio de Defensa, en agosto pasado, también es atribuido a Villafuerte.

“SÍ, MI CORONEL”


Villafuerte, a quien sus compañeros de armas llaman afectuosamente “Ácido”, llegó a Kiteni el pasado 13 de abril y se quedó en la zona varios días, observando y tomando apuntes de lo que allí ocurría.

No tardaría en impartir órdenes en el teatro de operaciones. Según diversas fuentes, empezó a llamar a algunos mandos militares para decirles cómo operar. Algunos generales le respondían con un “sí, mi coronel” y se dice que el único que lo llamaba por su nombre es el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general EP Luis Howell.

“Se creó un vacío de poder. De pronto, estaba claro que en La Convención no mandaban los ministros de Defensa (Luis Otárola) y del Interior (Daniel Lozada), sino el ‘Ácido’”, confió a CARETAS un alto funcionario del gobierno.

Versiones palaciegas señalan que Villafuerte le ha entregado a Humala informes demoledores contra algunos mandos militares y policiales, por lo que no se descarta una serie de cambios en los próximos días.

Ha trascendido que Villafuerte se ha pronunciado a favor de realizar cambio de mandos en la Dirección de Inteligencia del Ejército (DIE), Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (Digimin) y Dirección Nacional de Inteligencia (Dini). En los dos últimos casos podría encontrar resistencia.

El jefe de la Digimin, el coronel EP (r) Eduardo Arbulú, es muy cercano al premier Valdés, mientras que el jefe de la Dini, el coronel EP (r) Víctor Gómez Rodríguez, es compañero de promoción del propio Presidente.

Villafuerte también habría pedido los relevos de los jefes de la Región Militar del VRAE, del Frente Policial del VRAE y de la Dirección Nacional de Operaciones Especiales de la Policía (Dinoes).

La tormenta que terminaba en el sector dejaba, mientras tanto, su estela de desgaste en el gabinete.

Carrusel Ministerial

Además de Espinoza, por el oficialismo participaron el titular de Legislativo, Daniel Abugattas, el premier Óscar Valdés y los congresistas Freddy Otárola y Víctor Ysla.

Todo indica que Valdés jugó solo sus cartas en el Congreso. A la mañana siguiente, en el Consejo de Ministros realizado bajo la batuta de Espinoza mientras el Parlamento se aprestaba a debatir la censura, el premier propuso pedirle al hemiciclo un voto de confianza.

Una carta osada, más en un sistema traumatizado por el autogolpe de 1992. El Presidente tiene la prerrogativa constitucional de cerrar el Congreso luego que éste les retire la confianza a dos gabinetes de modo sucesivo.

Espinoza intentó comunicarse con el Presidente a Corea, donde eran aproximadamente las dos de la mañana, pero no respondió al llamado. La propuesta de Valdés fue descartada por el Consejo de Ministros. Sin más apoyo que el del primer ministro, Otárola y Lozada presentaron sus cartas de renuncia, al filo de la censura.

La falta de una buena comunicación con Humala fue confirmada en la entrevista que Valdés ofreció al diario Perú.21, donde declaró que este “supo de las renuncias por la prensa”.

Valdés se lo tomó a pecho y terminó desencajado. El presidente, pragmático creciente, no se aferró a la idea de retener a los ministros.

Pero tanto pragmatismo puede redundar en inestabilidad. A estas alturas de su gobierno, Alejandro Toledo había hecho tres cambios ministeriales. Alan García, solo uno. Humala ya va por 14.

A pesar de ello, el ojo de Palacio sigue puesto en la correlación con las encuestas. Según Apoyo, Toledo ya estaba en 22% de imagen positiva a mayo de 2002. En el mismo mes de 2007 Alan García tenía 46% de aprobación. Humala se mueve en los alrededores del 56%. Mantener ministros no parece, por el momento, una tarea en la que vale la pena invertir muchos esfuerzos.


 


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