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Opinión Escribe: RAFO LEÓN

Una Sucia Sensación

Monterrey, 19 de mayo de 2012

Sí, eso es, una sensación sucia, la irritante constatación de que no tenemos más remedio que someternos a la repetición eterna, al ciclo de entusiasmo y desencanto. A una variante del pensamiento único, no la más bonita precisamente: el autoritarismo, el nivel del agua en el Perú en todo orden de cosas, pero sobre todo en las instituciones que detentan el poder en sus planos más elevados. Ahora estamos viviendo dos ejemplos de campeonato, uno con la iglesia de Cipriani, y el otro con los parches que ha hecho Humala en su gabinete. La sanción a Gastón Garatea y el nombramiento de Calle como ministro del Interior, un sospechoso, por lo menos, de haber andando en la rumba montesinista, no son solo dos muestras de gigantescas torpezas políticas, sino y sobre todo imposiciones de estilo total y absolutamente antidemocrático. Lo puso con claridad una amiga en su tuiter: “Entre el acta de sujeción y el acto de expulsión Humala y Cipriani parecen siameses metepata”. Siameses porque de pronto hasta sin quererlo, solo porque este momento económico así lo exige, han terminado jugando en pareja quienes durante la campaña tuvieron tantas diferencias entre ellos que hubo que montarse un teatro para la foto, ese día idiota en el que Ollanta y Nadine fueron a visitar al Cardenal y salieron ante la prensa con un rosario en las manos.

La escritora y cineasta francesa Marie-Monique Robin, activista contra la generalización de la agricultura transgénica, escribe algo muy ilustrativo en su investigación El mundo según Monsanto. Relata ella cómo fue descubriendo que la transnacional usuaria de dioxina y otras sustancias tóxicas (además de que copa el mercado transgénico de hocico a cola), mantiene una alianza perversa y corrupta con el gobierno de los Estados Unidos, sea este cual sea desde los años cincuentas en adelante. Y cómo en ese momento de su investigación no pudo dejar de preguntarse por el proceso mediante el cual los tomadores de decisión llegan a cometer semejantes torpezas contra las poblaciones a las que dicen representar, y no haber encontrado respuesta. Un ex funcionario de Monsanto, disidente, se lo explicó, un científico que se pasó al bando de los wistleblowers, los que alertan sobre lo que se cocina en secreto en sus fábricas de poder y de dinero: “cuando accedes a ciertos niveles de poder, es como si pasaras a otro mundo, un mundo paralelo en el que rigen otras reglas distintas de las del sentido y el bien común”.

Es una sensación sucia esta de suponer que los jerarcas máximos de la iglesia y el gobierno ya saltaron el aro y están en sus propios planetas con sus propias normas en las que no cuenta ni siquiera la estabilidad de sus instituciones. El caso de Juan Luis Cipriani es con premeditación y alevosía, pues está anunciando con la exclusión de Garatea cómo sería su manejo de la Universidad Católica en caso de que el Arzobispado de Lima ganara en el largo proceso en curso contra la propia institución. Una palabra fuera de los zapatos de hierro que lleva Ratzinger debajo de las pantuflas de terciopelo rosa, una actitud, una reflexión libre, traerán como consecuencia la anulación del sujeto, su desaparición.

Por otro lado, el mundo paralelo que le han construido a Ollanta Humala los empresarios más recalcitrantes en su derechabrutismo, lo hace tomar una decisión que a todas luces es un lazo que se tiran recíprocamente su gobierno y el fujimontesinismo. Pareciera que el color del cristal con que Humala ha empezado a mirar al país y a sí mismo es ese en el que se miraron García, Toledo, Fujimori: la impunidad para tomar decisiones absurdas, en total desinteligencia con la sociedad, asumiendo que ellos lo pueden todo. Es una sucia sensación la que produce tanta disracionalia en el ejercicio del poder. Disracionalia: predisposición del individuo para tomar decisiones tontas sobre la idea de que se es mejor que el resto de la humanidad (Keith Stanovich, Universidad de Toronto, citado por Lucy Kellaway). (Rafo León)


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