Local Lee el poto, pero no pasa el huevo. Metiendo mano como es debido, vidente Bibian Arango lanza augurios de alcance presidencial.
Pronóstico Redondo
 |
En el trasero de la redactora, Arango auguró fortuna recién dentro de 70 años. Habrá que esperar. En la foto, por si acaso, la modelo Mao Vento. |
Parece broma, pero no lo es. O quizá sí. La vidente Bibian Arango, con sensual acento colombiano, asegura desde hace un tiempo ser la única capaz de saber tocar como es debido el bien nutrido poto peruano, prediciendo el futuro a través de sus redondeces. Sus predicciones, sin embargo, no se limitan a las codiciadas nalgas de la farándula lorcha. En tiempos de bajones de encuesta, ofrece aquí hasta la lectura de la baja espalda presidencial. Apelando a la anciana práctica egipcia de la rumpología, Arango recibe para sus sesiones en una pequeña casa de una quinta de Jesús María.
Allí, cien soles mediante, su creciente legión de seguidores deben hacer cola aromatizados por el incienso en medio de altares en los que parece caber de todo, desde ídolos de reminiscencia africana, budas, ángeles, cristos y hasta un retrato de alguien muy parecido a Genghis Khan. Copones con limones, cáscaras de naranja, cebollas, maíz morado y, por si acaso, una colección de Absolut Vodka completan la ambientación perfecta para las preocupantes profecías de la clarividente: el presidente Ollanta Humala debe cuidarse de un atentado a las 6.30 o 7 de la noche. Lo dice su trasero presidencial. Lo que no dice es la fecha. Arango, sin embargo, ofrece consejos para la vidente personal del mandatario: someterlo durante tres días a impostergable baño de papa (Nadine puede ayudar), seguido de baño blanco de arroz para su propia prosperidad y la del país entero. “Veo marchas, muchas marchas”, dice también sin necesidad, quizá, de apelar a ningún don.