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Internacional

Bolivia: Motín Policial

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Fuerzas del desorden. Efectivos de los nueve departamentos bolivianos exigen escala de pagos similar a la del Ejército.

El motín de la Policía Nacional boliviana dejó varios cuarteles regionales tomados en los nueve departamentos del país, la sede de Interpol-Bolivia saqueada y los dos ejes políticos del país, Santa Cruz y La Paz, sumidos en el desconcierto.

El virulento motín de la Policía Nacional boliviana es el golpe más duro a la presidencia de Evo Morales hasta hoy. Más agua para el molino de la oposición.

Violentas fichas se agitan en el tablero de Evo Morales. Hasta el cierre de esta edición, el motín de la Policía Nacional boliviana había dejado varios cuarteles regionales tomados en los nueve departamentos del país, la sede de Interpol-Bolivia saqueada y los dos ejes políticos del país, Santa Cruz y La Paz, sumidos en el desconcierto.

Sin embargo, analistas bolivianos consultados por CARETAS, unos críticos y otros a favor de la presidencia de Morales, coinciden en que esta no es una manifestación política equiparable a las que han remecido el Ecuador de Rafael Correa, ya que no hay líderes notorios exigiendo cambios de gobierno, ni una agenda ideológica palpable que busque una alteración del statu quo.

Pese a voces como la del Ministro de Gobierno, Carlos Romero, que señalan al fundador del Movimiento Sin Miedo (MSM), el ex alcalde de La Paz y ex aliado de Morales, Juan del Granado, como cómplice del motín de la Policía Nacional, la actual revuelta de policías es, en todo caso, una ebullición ante el hartazgo salarial.

En años recientes, Morales se ha valido del cortejo a su ejército como sustento de su juego en pared con Venezuela y Ecuador. Durante la presidencia actual el Ejército ha recibido helicópteros, vehículos de estreno, armamento sofisticado y la Corporación de las Fuerzas Armadas para el Desarrollo Nacional (Cofadena) obtuvo múltiples contratos para construir buses, tractores y maquinarias.

El salario policial está estancado entre los 1,340 y 1,500 bolivianos (unos US$ 170.00 - US$ 200.00), cuando, por rangos similares, en el ejército se gana el doble.

El ralo aumento ofrecido por Morales pareciera apagar incendios con gasolina: 200 bolivianos (US$ 25.00) para el que los quiera, y ni un centavo más.

En otros tiempos, dicen los partidarios de Morales, la policía había sido el brazo ejecutor del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR). Con la entrada de Morales, una nueva bonanza castrense empezaría.

A la Policía se le han retirado los bonos de patrullaje y los llamados “gastos reservados”, con los cuales se la solía compensar por los magros ingresos. Según las nuevas reglas, solo un 70% recibiría la pensión de retiro de 1,100 bolivianos, unos US$ 100.00 mensuales.

“Esta protesta es grave, porque poco a poco se va mellando la base de un gobierno; lo que se busca es restaurar el viejo poder”, dice una fuente afín al gobierno.

El miércoles, un grupo de indígenas que defienden el parque Tipnis se sumaba a los manifestantes, que ocupaban las cuatro calles de la Plaza Murillo, sede del Palacio de Gobierno y del Parlamento. Mientras, se temía que la delincuencia golpease a una ciudadanía desprotegida. (S.M.)


 


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