Opinión Y el desafío del poder narco.
México en su Laberinto - Por Luis F. Jiménez
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Peña Nieto se impuso con el 37%. Se declara perteneciente a una “nueva generación” del priísmo. |
Con las elecciones del 1 de julio pasado, el sistema político mexicano oscila entre la “dictadura perfecta” del PRI y “la democracia imperfecta”. Desde su tumba, Carlos Fuentes sentencia: “los problemas son muy grandes; la política es muy pequeña”. El conteo rápido oficial arrojó un 37% a favor del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, y casi 33% para Andrés Manuel López Obrador del PRD.
El triunfo de Enrique Peña Nieto del PRI confirmó las encuestas de opinión, aunque por un margen menor respecto a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) del Partido de la Revolución Democrática. La oficialista Josefina Vásquez Mota, del Partido de Acción Nacional, quedó en un rezagado tercer puesto.
Peña Nieto (45), ex gobernador del Estado de México, ha sido acusado de ser promovido y responder a los antiguos poderes del PRI, que durante sus 71 años de control político en México llevó a Mario Vargas Llosa a calificarlo como la “dictadura perfecta”: una mezcla de coacción física y política con altas dosis de corrupción y marcado autoritarismo. Todo en nombre de la “izquierda”.
Peña Nieto ha declarado que pertenece a una “nueva generación” dentro del PRI y que se esforzará por conducir un gobierno moderno y transparente. En la importante materia de la lucha contra los carteles del narcotráfico, consideró que la estrategia del presidente Calderón fue la correcta pero deficientemente implementada. Aseguró que mejorara la ejecución y que no habrá “ni pacto ni tregua” respecto a los carteles.
En 2000 el PRI fue vencido por el PAN con Vicente Fox, que fue sucedido por su compañero de partido Felipe Calderón, que finaliza su mandato. Vásquez Mota ha sufrido el castigo de la difícil situación en materia de desempleo y la brutal guerra contra los carteles de la droga y del crimen organizado que lleva casi 60,000 muertos.
Debe tenerse presente que el PRI, a pesar de haber sido desalojado del poder, mantuvo su organización partidaria y controla en la actualidad 20 de los 36 estados mexicanos.
LA VIOLENCIA INTERNA
El cruento conflicto contra los carteles de la droga emprendido por Felipe Calderón es una de las dos preocupaciones centrales de la población, junto con el desempleo. Cada vez es más difícil saber en qué terminará este gravísimo problema que ha desbordado las fronteras: es alimentado por el consumo en EEUU y las armas que proveen a los carteles y se ha extendido hacia América Central al ser perseguido en México.
Enrique Krause afirma que el “sistema” del PRI “engendró despilfarro, corrupción y un terrible cáncer que se desarrolló invisible en el cuerpo social: la complicidad con el narcotráfico” (La democracia imperfecta, La Nación). Investigaciones periodísticas –como la realizada por Carmen Aristegui– han obtenido testimonios privilegiados sobre el poder “ordenador” de los presidentes mexicanos en lo que a rutas del narcotráfico se refería. Ese “orden” impedía que se afectara a la población en general con la protección del Ejército. Con el cambio de régimen, se considera que el cáncer del narcotráfico hizo metástasis y generó la actual violencia generalizada. Esta realidad concede especial relevancia a las declaraciones de Peña Nieto al respecto.
En el artículo citado, Krause afirma que la “dictadura perfecta” murió, sin llantos ni obituarios, el 1° de julio de 2000 (con el triunfo de Fox). México se ha vuelto algo más normal, una democracia imperfecta. Ahora el presidente solo ejerce sus poderes constitucionales. El Congreso es plural. La Suprema Corte de Justicia es independiente. Una ley de transparencia limita la corrupción en el gobierno federal. La libertad de expresión es absoluta. Las elecciones no las organiza el gobierno, sino el Instituto Federal Electoral, manejado por ciudadanos. El Banco de México es autónomo. Por todo ello, la vuelta de la “dictadura perfecta” es imposible.”
Son avances muy importantes. Ahora le toca al PRI demostrar que ha cambiado en igual medida.(Escribe: Luis F. Jiménez)