Entrevistas Las sendas del derecho y la literatura de Fernando de Trazegnies, Marqués de Torrebermeja, Conde de las Lagunas y Presidente de la Asociación Peruana de la Orden de Malta.
De Trazegnies: Ilustrado e Insólito
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Fernando de Trazegnies y Granda (77), Marqués de Torrebermeja, Conde de las Lagunas y Presidente de la Asociación Peruana de la Orden de Malta es un aristócrata peruano sobradamente conocido en el país por haber sido Ministro de Relaciones Exteriores en la época del presidente Fujimori y tener en su haber el logro de dos hechos trascendentes para el país: la paz con el Ecuador tras la guerra del Cenepa y el poner fin a la rémora de las secuelas de la guerra con Chile procedentes del Tratado entre ambos países de 1929. Profesor principal de Filosofía del Derecho en la Universidad Católica, ha dedicado su vida, profesionalmente hablando, a la jurispericia, no como abogado litigante sino haciendo informes para arbitrajes o juicios solicitados por los estudios de abogados o, en casos muy extraordinarios, por el propio gobierno, como podremos constatar a lo largo de esta entrevista. Se trata por tanto de un hombre lleno de sosiego y paz que se encierra en su laboratorio mental, que es su propio santuario, profundizando intensamente en los problemas que tiene que dilucidar. Fernando de Trazegnies ha escrito varios libros sobre temas jurídicos editados por la PUCP, incursionando también en la literatura de ficción. Ahora, almorzando ambos en el restaurante Costa Verde, puedo calibrar en toda su dimensión al intelectual que tengo frente a mí, que sopesa sus palabras con gran precisión y prontitud a las preguntas que le hago. Vamos allá.–¿Por qué fue nombrado Ministro de Relaciones Exteriores en el gobierno de Fujimori? ¿Es usted político?
–He pertenecido a la Democracia Cristiana cuando estudiaba en la Católica. Renuncié a la Democracia Cristiana cuando ésta apoyó a Velasco en la toma de los diarios. Nunca más he vuelto a ser miembro de otro partido político. La razón de mi cambio de actitud es que, estando convencido de que todos tenemos obligación de servir al país, pienso que la política no es la única y a veces tampoco la mejor forma de servir a la patria. Me parece que hay mucho que hacer por el Perú en el campo de la ciencia, de la cultura, del arte y también de la economía y de la empresa. Y en lo que se refiere a la imagen internacional del Perú, pienso que un gran artista como Juan Diego Flórez da una imagen positiva de nuestra patria, en forma tanto o más importante que la que dan los políticos. En 1997 me llamó el Ministro de Relaciones Exteriores de entonces, el doctor Eduardo Ferrero, para pedirme que asumiera la presidencia de la comisión peruana que conversaba con Ecuador sobre sus diferendos.