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Deportes El domingo pasado, Williams ganó Wimbledon por quinta vez y sumó su título de Grand Slam número 14, dos años después del anterior.

Tenis: Serena Williams Está de Vuelta

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Azarenka: Caroline es una gran pusher.
Wozniacki: Y ella una revienta pelotas sin cerebro.

En una arranque de sinceridad, acaso inducido por el alcohol, Victoria Azarenka (1 WTA) y Caroline Wozniacki (8 WTA, ex número 1) bromearon así frente a la prensa en el 2009, en la fiesta de fin de año de la WTA. Con el tiempo, Azarenka aprendió a pensar con la raqueta en la mano, ganó en Australia este año y llegó a la cima del ranking.

Wozniacki, por su parte, vivió a la altura de su sobrenombre (peyorativo, para quien se limita a defender y pasar la pelota), y su reinado de 67 semanas, concluido en enero pasado, fue sintomático de los tiempos que corren en el tenis femenino: ningún título de Grand Slam, ninguna final.

La crisis


El domingo pasado, Serena Williams ganó Wimbledon por quinta vez y sumó su título de Grand Slam número 14, dos años después del anterior. Durante este tiempo, la tenista estadounidense superó una operación en el pie y una embolia pulmonar que puso en riesgo su vida, y supo levantarse a los 30 años para atropellar a todas sus rivales.

Pero, más allá de lo heroico de la hazaña y las virtudes de Serena, cabe la pregunta: ¿realmente nadie puede detenerla? No es solo el saque de la menor de las Williams, ni su potencia física, sino la pobreza del circuito femenino. Mientras el tenis masculino vive una edad de oro, con un trío Federer-Djokovic-Nadal que se ha repartido 29 de los últimos 30 Grand Slams, un puñado de fuertes contendientes y decenas de partidos clásicos en los últimos cinco años, las mujeres viven a la sombra, y con razón.

Las tenistas nunca le pegaron tan fuerte a la pelota. Nunca fueron tan altas, tan rápidas, ni estuvieron tan bien preparadas. Sin embargo, la mayoría solamente son reconocidas por su apariencia. Sobre la cancha, son variantes de lo mismo: prioridad de la fuerza por sobre la técnica, la sutileza y la colocación.
Se busca dictadora (?)

El énfasis en la fuerza física es derivado del dominio de Venus y Serena, pero las hermanas también disponen de cabeza, y –sobre todo Serena– de un amplio repertorio de golpes, aumentado durante sus años de profesional. Es lo que les falta a las nuevas figuras, lo que las hará dominadoras de un circuito que ni siquiera tiene ya una gran rivalidad. Falta una estrella de verdad, pero cada vez que suena la campana, la única que da la talla es Serena (y, si no es Serena, es Kim Clijsters, que regresó del retiro en el 2009).

Sin embargo, la situación estuvo peor. El juego estuvo peor. Este año, Azarenka ya ganó su primer Grand Slam, Sharapova su primer Roland Garros (y su primer major desde 2008) y Serena demostró que, si se mantiene sana, todavía tiene para un rato más. La polaca Agnieszka Radwanska, última finalista en Londres, también posee un toque especial. Con Juegos Olímpicos en menos de un mes -otra vez en Wimbledon-, y con Clijsters de despedida en el US Open, el tenis femenino promete seguir para arriba. Más abajo ya no se podía caer.

Séptimo Cielo


Roger Federer ganó su séptimo Wimbledon, volvió al número 1 del mundo y superará el récord de 286 semanas a la cabeza del ranking de Pete Sampras. Su título de Grand Slam número 17 (dos años y medio después del último, en Australia ’10) no debería sorprender, considerando que durante el dominio de Djokovic y Nadal siempre se mantuvo tercero y al acecho.

Lo hizo en Wimbledon, en la superficie que mejor le acomoda, y fue supremo. Pudo ser el villano al vencer en la final al local Andy Murray (que sigue sin ganar un Grand Slam), pero, casi sin errores desde la semifinal ante Djokovic y muy superior en velocidad, demostró que ese rol no le calza tan bien como el de héroe. O el de papá.

"Cuando gané en 2003 ni se me pasó por la cabeza que alguna vez ganaría Wimbledon y levantaría el trofeo delante de mi esposa y mis hijas”, afirmó Federer, que cumple 31 años en menos de un mes. “Me impactó que todo fuera tan perfecto". (Liliana Michelena)


 


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