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Entrevistas

Lerner Aconseja a Humala

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Martes 10: “Mi lectura es que el Partido Nacionalista es una agrupación progresista”.

"Siomi" Lerner apuesta por un gabinete de más peso político. “Es fundamental recomponer lazos con la izquierda”, dice. La maldición del proyecto Conga -que precipitó la salida de Lerner- parece cobrarse también el puesto de su sucesor.

Al año de iniciarse el gobierno, el gabinete Valdés se juega los descuentos. La maldición del proyecto Conga, que precipitó la salida de Salomón Lerner, termina en buena medida por cobrarse también el puesto de su sucesor. Ministros como Manuel Pulgar Vidal (Ambiente), Carlos Paredes (Transporte) y Juan Jiménez (Justicia) suenan en el bolo. También están los nombres de personajes ajenos al gobierno como la ex primera ministra Beatriz Merino.

Los cambios podrían darse en los próximos días para darle su propio aire al mensaje del 28 e incluirían, por lo menos, las carteras de Interior, Salud, Educación y Relaciones Exteriores. Se suman a los 14 cambios ministeriales anteriores, en una preocupante velocidad de rotación que multiplica la de los gobiernos precedentes, lo que probablemente redunda en el pobre nivel de ejecución de gasto del gobierno central revelado la semana pasada.

En este contexto, las opiniones de Lerner sobre el próximo gabinete y su cercanía al oído de Ollanta Humala recuperan protagonismo. El martes fue anunciado que presidirá la comisión de alto nivel encargada por Unasur para evaluar la delicada situación de Paraguay.

El mentor político del Presidente considera que, con respecto a Cajamarca, se enfrenta un retroceso de siete u ocho meses. Insiste que, al momento de su salida, solo restaba ponerse de acuerdo con la dirigencia en torno a la fecha del levantamiento del paro y que sacar adelante un peritaje, y no una auditoría al Estudio de Impacto Ambiental como se negoció en un principio, radicalizó el debate.

El salón de reuniones en las oficinas miraflorinas de su empresa es decorado con las fotos de su juramentación. En una aparece con su familia y en otra hace una señal victoriosa, abrazado de Humala. Es como si 2011 no hubiera terminado.

–Ahora el premier Valdés dice que lo que se quiso articular con él fue un gabinete técnico para dejarles la tarea política al Presidente y sus voceros.
–En el Perú hablamos mucho del asunto desde que Luis Bedoya dijo que los técnicos se alquilan durante el famoso debate con Grieve. Los ancestros de mi herencia judía también llamaban técnicos a los capos de los campos de concentración, porque ellos también cumplían encargos políticos. Entonces hay que tener cuidado. Un gabinete tiene que ser político. No podemos dejar en las manos de los técnicos un tema tan importante. Creo que hay que manejar las cosas con una visión amplia, más objetiva, donde se integran Derechos Humanos, democracia y el derecho que tiene el otro de ser escuchado.

–¿Cuál debería ser el perfil de un nuevo gabinete?
–Tiene que ser un gabinete conciliador, de peso político en sus relaciones con los demás protagonistas del país. Hubo una dispersión de esfuerzos entre el Legislativo y el Ejecutivo, lo que es una labor del presidente del consejo de ministros. Me parece que el primer ministro no debe quedarse en el Ministerio del Interior o de Defensa, en los conflictos sociales. Debe ser muy activo en los sectores productivos: Agricultura, Energía y Minas, Producción, Desarrollo e Inclusión Social. El Presidente bromeaba: tú me dejas en Defensa e Interior y agarras los sectores productivos.

–La producción está cayendo.
–Y las exportaciones, muchísimo. El primer ministro debe ser más proactivo. No podemos esperar un año para sacar (la renovación del contrato) de Telefónica. Tenemos que sacar las concesiones. El aeropuerto de Chincheros en Cusco sigue ahí abandonado, la represa de Majes Sihuas no termina de hacerse. Igual la planta de nitratos de amonio en Pisco. No puede ser que el señor Brescia se pasee por todos los ministerios tres años y no saque su licencia para un proyecto de US$ 850 millones que va a darle valor agregado al gas. Son urgentes autoridades autónomas para sacar adelante el gasoducto del sur, la carretera longitudinal de la sierra y las irrigaciones. Si los subdividimos y los fraccionamos, los proyectos no caminan. Las reformas de la ley del código tributario son fundamentales. Es un desorden, no hay la fuerza necesaria para tener una SUNAT que haga su labor y fiscalice la evasión.

–¿Sigue hablando con el Presidente?
–Sí. He estado en Palacio. Creo que hay que ayudarlo.

–¿Lo pensaría si le pide que vuelva a la PCM?
–No. He cumplido una función. Ayudé al Presidente en una primera etapa y ahora lo puedo ayudar de otras formas.

–Se habla de 3 ó 4 ministros con mucho ascendente que tienen posibilidad de ser el próximo premier. Miguel Castilla es uno, pero ya tiene suficiente poder.
–Y es muy técnico.

–Voy a interpretar su sonrisa. Se habla del ministro René Cornejo.
–Como dicen, low profile.

–¿Y cómo observa a Manuel Pulgar Vidal?
–Bien. Parece una persona correcta e inteligente, con una concepción más integrada de lo que estamos viendo.

–Se lanzan nombres. Hasta el de Lourdes Flores.
–Yo lo descartaría. Como Luis Castañeda, a estas alturas gobernar con una persona que presentó otro programa de gobierno lo veo muy audaz.

–La propia Beatriz Merino profesa un liberalismo político muy marcado.
–En el caso de Beatriz lo liberal significa también todos los aspectos de valores. Yo le tengo un gran cariño y entiendo que tanto Ollanta como Nadine son sus amigos. De ahí a dar el paso a que integre el gobierno, es otra cosa. Y hay otros amigos del Presidente que no me ha mencionado.

–El ministro de Transportes Carlos Paredes, por ejemplo.
–Por ejemplo. Es empresario como yo. Y no tengo más datos.

–A casi siete meses de su salida de la PCM los motivos siguen sin aclararse del todo, más si se toma en cuenta su cercanía a Humala. ¿Por qué se fue?
–El Presidente creía que tenía que haber más mano dura y había que empoderar a otros personajes, con lo que yo no estaba de acuerdo.

–¿Empoderar al ministro Valdés?
–Empoderar a otros personajes como el ministro Valdés. A la Fuerza, a la Policía para imponer orden. Empoderar a personajes que yo no veía con una función importante en el tema del proyecto Conga, como el alcalde de Cajamarca, que ni siquiera quiere inmiscuirse. A la Cámara de Comercio, la Junta de Ganaderos, a quienes les tengo mucho respeto, pero mientras seguía el paro ellos estaban aquí en Lima pidiendo que manden más policías cuando había que ir allá a defender el derecho a trabajar.

–¿Usted defendía su derecho a centralizar las decisiones sobre la negociación?
–Sí. Y había dudas sobre supuestos excesos “proambientalistas” de nuestro Ministerio del Ambiente. Ricardo (Giesecke) y su gente sacaron un informe correcto de ingenieros peruanos que al final nos ha dado la razón. Creo que pensaron que otros actores podían tener la solución.

–Se suponía que usted era una suerte de “padrino” político de Humala y su esposa. ¿Estos bandazos políticos los convierte, como se dice, en humildes servidores de las circunstancias?
–Ahí está el otro detalle. Lo he conversado con un analista-psicólogo, que dice que cuando tú estás por alcanzar el poder tienes un proyecto de mediano y largo alcance. Cuando llegaste al poder tu proyecto se convierte en uno de corto plazo y no ves más allá. Hay algo de eso. En estos 11 meses, creo haber apreciado al presidente Ollanta en ese ínterin de aprender el día a día, de conducir un país que es muy duro y muy difícil. La Hoja de Ruta y La Gran Transformación se han tenido que ajustar a los condicionantes del corto plazo y al equipo que uno tiene para que esas esperanzas se vayan desarrollando. Y hay algunas que no han caminado. Creo que el Presidente está apreciando ese recorrido, evaluando lo que está ocurriendo y lo que es lo mejor para el país.

–Pero el impulso reformista de un gobierno tiene fecha de caducidad. ¿Se puede reencauzar?
–No pongamos calendario. Al comienzo es el mejor momento pero en la época que vivimos creo que quedan cuatro años. El Presidente tiene claridad en qué proyectos quiere sacar adelante y tienen consenso entre las demás fuerzas políticas. Todos queremos crecimiento con inclusión social. Cómo o con qué herramientas, si aceleras más o menos, eso hay que verlo. Vea mi gabinete, 90 votos a favor en el Congreso y ninguno en contra. Ese fue el programa originario y creo que lo debemos apoyar. Yo soy optimista.

–Su cantera política era Ciudadanos por el Cambio. Sinesio López y Carlos Tapia, que eran sus asesores, son ahora sumamente críticos.
–Ahí tengo una dualidad de funciones, porque trabajé mucho con las bases nacionalistas como jefe de campaña. No fueron las ideas originarias de Ciudadanos por el Cambio, el proyecto del partido canalizó el programa del Presidente.

–Pero muchos de sus amigos están claramente a su izquierda.
–Eso es parte de la democracia.

–¿Qué pasó con el consultor Luis Favre, casi desaparecido desde su pelea con Tapia?
–Yo no lo he visto. Me indican que ha venido al país en los últimos meses. Tenía contrato hasta junio de este año. En la comunicación del gobierno hacen falta ajustes.

–¿Cuánto cree que pesa la situación familiar del Presidente?
–Bastante. Le pasaría a cualquier ser humano. Emocionalmente afecta y, conociendo bien al Presidente, el cariño de su familia es muy importante.

–¿Y qué opina de la inédita influencia de la primera dama?
–El origen de la pareja es casi político. Estudiaron juntos ciencia política, fundaron un partido, trabajaron dos campañas. Hay una compañía muy relacionada. Creo que eso es bueno.

–En la primera campaña Nadine Heredia mostraba un radicalismo casi universitario. ¿No siente que usted los centraba y ahora se le pasaron al otro lado?
–Sí me han dicho que yo los empujaba al centro y ahora se han ido más para la derecha. Pero no hay tal cosa. Están los cambios objetivos, de un mundo multipolar donde cambian esos paradigmas de imperialismos. El siglo XXI los ha ido abandonando y eso ellos lo han tenido que ir asumiendo en la realidad que han ido viendo.

–¿Cuánto pesa el institucionalismo del Presidente en su aparente viraje conservador?
–Una característica fundamental es que tiene un concepto del orden diferente al que tenemos los que hemos estado en la vida democrática. Viene de una formación militar y el respeto a la ley y el Estado de Derecho tienen otra valoración. Eso es bueno desde el punto de vista de la institucionalidad que tú mencionas. Por ejemplo, ha querido ser el que preside el combate por la seguridad ciudadana.

–Muy personalmente, por lo que entiendo.
–Así es. Hay algunos logros y otros puntos por mejorar en el VRAE. El Presidente toma muy en cuenta que el país ha vivido una fiesta de ilegalidad en los últimos 25 años. Lo de Madre de Dios, lo de Puno con la minería ilegal y el contrabando, la lucha contra el narcotráfico: todo esto avizora que hay un panorama positivo.

–En su carta de renuncia Javier Diez Canseco criticaba que los programas sociales, que eran la gran bandera del humalismo, han tenido un efecto cosmético.
–Se les tiene que dar más fuerza. La ministra Carolina Trivelli es de las más brillantes del gabinete.

–Lo mismo dice Diez Canseco de la modificación del impuesto a las regalías que usted negoció. Que fue superficial.
–Creo que hay que hacer una evaluación para ver cuál ha sido la recaudación desde noviembre. Se anticipaba que en los primeros cinco o seis meses se recaudaría casi lo de 4 años en el gobierno anterior.

–Mencionaba la coordinación con el Legislativo. Se decía que usted vivía su pequeña Jihad con Daniel Abugattas.
–No, al contrario, los dos estamos por la paz en el medio oriente. Acabo de visitar Ramala y le cuento a Daniel que estuve en la autoridad palestina. Te envidio, me dijo.

–¿Qué le parece Víctor Ysla, el candidato de Palacio para sucederlo?
–Es un hombre de confianza del partido y del Presidente. Ahora tiene que ganarse el respeto de las demás fuerzas políticas.

–¿Cómo observa el balance de poderes en el Parlamento?
–Ha habido una buena relación con Perú Posible, Solidaridad, Alianza por el Gran Cambio e inclusive con el fujimorismo en algunos proyectos donde las cosas han caminado bien. Pero es fundamental que el Partido Nacionalista recomponga sus lazos con la izquierda. Es muy importante para el equilibrio del país.

–¿No es una ilusión relacionar el malestar ciudadano con la salida de la izquierda? ¿Acaso el electorado de Humala no era más contestatario que zurdo?
–No tengo esa lectura. Mi lectura es que el Partido Nacionalista es una agrupación progresista. El Presidente tiene un concepto de izquierdas y derechas diferente al mío, pero me refiero al impulso de cambio y transformación. (Entrevista: Enrique Chávez)


 


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