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Londres 2012 Cien mil condones se repartieron en Beijing 2008. 150 mil se usarán en Londres 2012. Este viernes 27 arrancan juegos públicos y privados.

Juegos Olímpicos y el Sexo

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La cama olímpica oficial mide solo 1.73: el record será sacarle provecho.

Son jóvenes, atléticos y han sido confinados a pasar una veintena de días juntos en la Villa Olímpica. Entrenar, comer y dormir –el resumen de una concentración– deja varias horas libres al día, más aún cuando la competencia ha terminado. Es entonces cuando empieza la historia no televisada de los Juegos Olímpicos: sexo y fiesta. Las habitaciones, la piscina, el jacuzzi… Todas las instalaciones están disponibles para el despliegue de energía. “La gente tiene sexo en el césped, entre los edificios”, aseguró Hope Solo, arquera de la selección estadounidense de fútbol y oro en Beijing, a ESPN Magazine. Con unas camas de apenas 1.73 metros, seguramente tendrán que buscarse lugares alternativos para realizar la hazaña.
‘CLIC’

Después de años de disciplina, los atletas tienen un agraciado cuerpo para lucir y muchas urgencias por saciar. Entre ellas, las fiestas, el descontrol y la intimidad. “La presión se acabó, estás conociendo personas con ideas afines… y boom”, explica el waterpolista norteamericano Tony Azevedo.

“La cafetería es como un comedor de secundaria, excepto que todos son hermosos”, afirma la doble campeona olímpica de fútbol Julie Foudy. “Acaba siendo una fiesta de fraternidad con un agradable banco de genes”.

Las revelaciones de numerosos atletas –el legendario clavadista Greg Louganis entre ellos– sorprendieron a otros, entrevistados por Associated Press tras la publicación de ESPN, y levantaron la pregunta: ¿Hay dos mundos distintos en la Villa?

EL ENCIERRO

El extirador Francisco Boza y la exvoleibolista Cecilia Tait –medallistas de plata en 1984 y 1988, respectivamente– recuerdan el ambiente de fiesta deportiva y las relaciones con los atletas de otros países. Sin embargo, afirman que nunca supieron de sexo y alcohol.

“Sí había coqueteos, enamoradillos, pero más allá no. No nos dejaban salir y, además, las torres son cerradas, no se puede entrar a los edificios de los demás países”, señala Tait. Boza –actual presidente del Instituto Peruano del Deporte (IPD)– agrega que, por temas de seguridad, es muy difícil entrar y salir de la Villa, peor aún con alcohol o extraños.

Las normas de seguridad se endurecieron después de la masacre de Múnich 1972, cuando ocho terroristas palestinos asesinaron a 11 miembros de la delegación israelí. Una madrugada durante los Juegos, un grupo de waterpolistas canadienses regresaba de una fiesta e, involuntariamente, asistió a los miembros de Septiembre Negro. Todos treparon juntos la cerca.

SOY LEYENDA

Pese a las reforzadas medidas, hay atletas que todavía emulan aventuras como la de Dawn Fraser, nadadora australiana que en Tokio 1964, embriagada, se llevó ‘de recuerdo’ una bandera olímpica del palacio del emperador Hirohito.

“En Beijing, después de ganar, decidimos llevar la fiesta a la Villa. Hablamos con los guardias, les mostramos nuestras medallas y logramos meter a un grupo sin credenciales”, aseguró Solo.

Historias que no faltarán en Londres 2012. “Unos Juegos Olímpicos para recordar deben tener esas historias”, afirma LaShawn Merritt, campeón olímpico de los 400 metros. “Pero en Beijing estuve muy encerrado. Esta vez, cuando haya terminado de dejar mi legado en la pista, me aseguraré de que Londres me recuerde”.


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