Restaurantes Un grato museo gastronómico de sabor clásico y atmósfera sesentera, vigente al margen de modas.
El Palacio del Sancochado
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Juan Ruggiero descubrió las las bondades del sancochado y desde entonces las comparte con comensales. |
Es gratificante encontrarse con un restaurante que sobrevive al tráfico, a la moda y al crecimiento urbano, fiel a la riesgosa apuesta de ofrecer un único plato durante todos los días a lo largo de 31 años, cumplidos el pasado 24 de julio.
Una afección hepática obligó a don Juan Ruggiero a comer todo sancochado durante varios meses. Ahí descubrió las bondades de este saludable y consistente plato que se consume en todo el Perú desde la época de la Colonia.