miércoles 18 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2243

02/Ago/2012
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre PolicialesVER
Acceso libre NacionalVER
Acceso libre Londres 2012VER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Alfredo Barnechea
Suplementos
Acceso libre CoreaVER
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Opinión “El narcisismo de Guzmán y la cúpula de Sendero los hacía vincularse con ellos y solo entre ellos”.

El Desprecio a los Amados

LIMA, 26 DE JULIO DE 2012

De “aprendiz de brujo” califica Gonzalo Portocarrero a Abimael Guzmán en su libro Profetas del odio, recientemente reeditado por el Fondo Editorial de la PUCP. Es aquel libro en cuya presentación se presentó Crespo, el abogado de Guzmán, con un grupo de jóvenes del Movadef, y boicotearon el acto por la simple razón de que a estos caballeros y damas el libro en mención no les gustaba, les parecía, como dijo Crespo, “un mamotreto” perpetrado por “un lacayo del imperialismo”. Y digamos que en su precisión y lucidez, el libro no tiene por qué gustarle ni a los del Movadef ni a nadie que se sienta el dueño de una verdad blindada y con derecho a recurrir a la violencia extrema con tal de imponerse.

Aprendiz de brujo porque Guzmán suelta sus malas artes sin medir las consecuencias de su actuar. Así, cuando Sendero mata como mató en Lucanamarca, a decir de Guzmán lo que se buscaba era dar un mensaje las “mesnadas” de campesinos para que no se aliaran con las fuerzas armadas para combatir contra el grupo terrorista. Portocarrero lee en ese tipo de actitudes y racionalizaciones la posición de un hombre que despreciaba profundamente a aquellas masas a las que declaraba querer liberar de un poder terrateniente que, por lo demás, ya no existía. El narcisismo de Guzmán y de los integrantes de la cúpula de Sendero los hacía vincularse con ellos y solo entre ellos, sin contacto con el pueblo al que Abimael juraba amar. Aprendiz de brujo y líder de papel, pues así como Sendero Luminoso surgió porque existía Guzmán, cuando este cae y exhibe toda su humanidad cobarde, el movimiento se desfleca.

Cuando he leído las varias referencias que hace Portocarrero a ese odio por las gentes que Sendero decía reivindicar, no puedo dejar de pensar en la huelga que hasta hoy (26 de julio) viene sosteniendo el SUTEP a nivel nacional, por más de un mes. Asumamos que el tema es muy complejo, que por décadas se ha permitido que este sindicato, absolutamente desgajado de los intereses de la tarea del magisterio, crezca y se haga parte de la costra que define la calidad del maestro peruano. Un país que solo antes de Haití muestra en América los índices más bajos de comprensión de lectura, tiene a sus profesores de escuela pública afiliados a un sindicato que no quiere ser evaluado por sus méritos sino seguir en el puesto sin pasar por capacitación alguna y ganando más. El discurso del maestro sutepista con el estudiante, como el de Abimael Guzmán en relación con el campesino, es de alianza y solidaridad. Sin embargo en los hechos este maestro demuestra un irrespeto absoluto por los muchachos y chicas del aula. Negación, desprecio.

Releo lo que acabo de redactar y descubro que he escrito exactamente lo que se supone que debería pensar, pero resulta que no estoy para nada convencido de ello. Quiero decir, si el maestro peruano promedio es lo que es, de pronto resulta mejor que los chicos se críen libres de sus enseñanzas. Porque no quiero imaginar lo que será una clase de Ciencias Sociales dictada por la compañera Lucha, del Conare. Mejor que el muchacho o la chica lean con sus padres, aprendan con el tío las cuatro operaciones, a manejar una computadora en la cabina y el resto, en el barrio, ayudando a la mamá, si es necesario trabajando (nunca he entendido qué tiene de malo el trabajo infantil, menos aún en un país donde compone una parte importante de la PEA). Muerto el perro, muerta la rabia. Quitémosle la escuela al SUTEP y quedará de sus afiliados la huera palabrería del brujo que aprendió mal. (Escribe: Rafo León)


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista