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La Haya: Estrategia a Ritmo de Cueca de Chile

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Sebastián Piñera y un baile mediático con pocas posibilidades de influir en el proceso.

Desde que el Perú presentó su demanda de límites marítimos ante el tribunal internacional, en el año 2008 y a cinco meses de iniciarse alegatos en La Haya, en Chile bailan la hiperactiva cueca como pocas veces se ha visto.

Las declaraciones del diputado Jorge Tarud, del Partido por la Democracia, integrante de la ex coalición gobernante de la Concertación, tuvieron un acento particularmente provocador. Tarud dijo el pasado fin de semana que “ha llegado el momento que Chile plantee a la Corte Internacional de Justicia su incompetencia”. Añadió que la reserva debería presentarse entre el 3 y 14 de diciembre próximo, durante los alegatos orales de ambos países.

Doblemente inconsecuente si se toma en cuenta que una semana antes, el viernes 20, Tarud le había declarado a Canal N que, así fuera desfavorable para su país, “el fallo se va a acatar”.

Tarud había atendido a la prensa peruana a propósito de la presentación del documento Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa 2012-2024, que fue enviado al Congreso por el Ejecutivo de Sebastián Piñera. Allí, a menos de un año del trascendente fallo, se considera que Chile “no está exento de verse envuelto en una crisis internacional o ser incluso objeto de agresión armada a su territorio… por ello el país requiere contar con una capacidad creíble para disuadir y adecuada para actuar en legítima defensa”.

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Las variables del fallo: punto de inicio de la frontera, triángulo “exterior” reclamado por el Perú y, lo más importante, la decisión entre el paralelo y la bisectriz.

En esta coyuntura, los escritores Mario Vargas Llosa y Jorge Edwards promovieron el manifiesto del “Llamado a la Concordia”, firmado por 15 personajes vinculados sobre todo al mundo de la academia y las letras. En el documento se hace un llamado precisamente a respetar la sentencia y aprovecharla para reinventar sus relaciones bilaterales:

“Creemos que la decisión de La Haya, pronunciada por un tribunal internacional que ambos países reconocen, cuya legitimidad es un hecho indiscutible del mundo contemporáneo, debe marcar un hito en nuestro avance hacia sociedades integradas, libres, desarrolladas, dignas de nuestro tiempo”, se lee.

El jueves 26, un día después de la rúbrica de esta loable declaración presentada en Madrid que además alertaba de los intereses armamentistas, los cancilleres de Chile, Alfredo Moreno, y Ecuador, Ricardo Patiño, se reunieron en consejo binacional en Quito. El acta del evento remarca entre ambos países la “plena coincidencia respecto de la vigencia, alcances y contenidos de la Declaración sobre Zona Marítima de 1952 y el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954”. A continuación “valoraron en este sentido la Carta Náutica IOA42, aprobada por Ecuador en julio de 2010 y depositada en las Naciones Unidas, la cual refleja la delimitación marítima vigente en virtud de dichos tratados”.

Torre Tagle reaccionó de inmediato con un comunicado emitido esa misma tarde: “El Ministerio de Relaciones Exteriores reitera una vez más la clara posición del Perú acerca de la naturaleza y alcances de la Declaración sobre Zona Marítima de 1952 y del Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954, respecto a que no son tratados de límites ni fueron concebidos como tales”.

Esa diferencia sobre los documentos tripartitos de 1952 y 1954 resume los argumentos del caso presentado por el Perú, que considera que se trata de acuerdos pesqueros y de ninguna manera de tratados limítrofes.

El ex canciller José Antonio García Belaunde, actual coagente peruano ante La Haya, se encontrará la próxima semana en Lima con el agente, el también ex ministro Allan Wagner, y el equipo peruano encargado de preparar los alegatos. Al grupo se sumará un invitado muy especial, Sir Michael Wood. Este peso pesado británico es miembro de la Comisión Internacional de Derecho de las Naciones Unidas. Durante 35 años asesor legal principal de la Oficina de Relaciones Exteriores de su país. Especialista en la Convención del Mar, el nombre de Wood tuvo eco en la prensa de su país cuando hace dos años testificó que le advirtió al ex canciller Jack Straw que la invasión a Irak era ilegal sin una resolución de autorización por parte de NN.UU.

Wood completa el equipo de abogados internacionales contratados por el Perú con Rodman Bundy, Alain Pellet y Vaughan Lowe. Estos jugadores de alto vuelo comparten con García Belaunde y Wagner la tesis central en torno a la situación con Ecuador: el intercambio de notas diplomáticas realizado con ese país el año pasado, y depositadas luego en Naciones Unidas, zanja los límites marítimos entre ambos países y demuestra por añadidura la naturaleza limitada de los mencionados acuerdos.

Para la defensa peruana, el acuerdo con Ecuador incluye todo lo que les falta a los tratados pesqueros: un punto de inicio específico en tierra, coordenadas precisas del paralelo, largo específico del mar e indicación de lo delimitado (es decir: aguas interiores, subsuelo, lecho submarino, columna de agua y mapa de las fronteras).

Con todo, es obvio que el acta ministerial confirma la tradición norteña de alentar la posición del sur, a pesar de que la relación entre Perú y Ecuador se encuentra mejor que nunca. Durante su gestión en la cancillería, García Belaunde jugó sus cartas para que el gobierno de Rafael Correa no se presentara como tercero interesado en La Haya, lo que buscaba Chile, y condicionó a ello el reconocimiento de la carta náutica de ese país, cristalizado finalmente en el intercambio de las notas tras una negociación de 14 meses.

Es un juego de dos lecturas, aparentemente ambiguo pero muy lógico, sobre unos mismos documentos. En el caso del Ecuador, los criterios contenidos en los acuerdos pesqueros coinciden con la lógica de los límites, aunque son asuntos independientes. La existencia de islas entre los dos países determina que estos se definan por el paralelo. Ello no ocurre con Chile y desde el punto de vista del derecho internacional resulta insostenible imponer el paralelo en lugar de la bisectriz reclamada por el Perú. (Enrique Chávez)


 


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