Fotografía Nueva publicación busca (y encuentra) en Arequipa los orígenes de los retratos de Martín Chambi.
La Legión del Sur
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Santidad pura a cargo de los hermanos Vargas: niñas en Primera Comunión en el atrio de la catedral, hacia 1915. |
Mi arte es arequipeño porque ahí aprendí a hacer retratos y paisajes”, declaró Martín Chambi en 1947. La instrucción del fotógrafo puneño en la Ciudad Blanca y el misterio en torno a la obra del fotógrafo arequipeño Max T. Vargas (formador de Chambi) atrajeron la atención de los investigadores Andrés Garay Albújar, historiador de la Universidad de Piura, y Jorge Villacorta, crítico de arte de la organización cultural Alta Tecnología Andina. Ambos presentarán en la Feria Internacional Lima Photo el libro
Un arte arequipeño: maestros del retrato fotográfico, donde Arequipa se revela como un lugar central en la historia de la fotografía peruana.
El libro recopila y estudia los retratos de Carlos Heldt, Emilio Díaz, Max T. Vargas, fotógrafos que se desempeñaron en Arequipa a inicios del siglo pasado, en un momento en que confluyeron un cliente burgués en ascenso y el establecimiento de grandes estudios fotográficos.
“Lo que cimentó la noción de progreso en el cambio de siglo del XIX al XX fue el uso intensivo y entusiasta del aparato fotográfico en la vida social”, explican Garay y Villacorta en el prólogo de su libro. El matrimonio de profesionales extranjeros con damas criollas originó una burguesía con nuevas exigencias. Un cliente deseoso de sentirse atractivo y plasmar su vida social, y un fotógrafo que, a través de su cámara, podía acercarse a la psicología del retratado.
Garay resalta la importancia del estudio fotográfico como establecimiento. “Estos fotógrafos hicieron del retrato una empresa”, afirma. La emergencia de la sociedad arequipeña y el logro estético de la fotogenia derivaron en una gran importancia comercial y artística de estos profesionales.
El estudio de Max T. Vargas fue la escuela de los hermanos Carlos y Miguel Vargas y de Martín Chambi, jóvenes aprendices que, años después, acabaron siendo los retratistas por excelencia de Arequipa y Cusco, respectivamente. Y es Chambi quien mejor bebe de los logros de ese periodo.
“Chambi continúa con el retrato clásico, pero evoluciona a una dinámica en exteriores que no tuvieron sus contemporáneos arequipeños”, explica Garay, “lleva el retrato del estudio a reuniones sociales, bodas y bautizos, donde despliega la concepción artística del retrato que aprendió en Arequipa”.
El dominio de la luz, los fondos, la elección del punto de vista, son denominadores comunes de la extensa práctica profesional de Chambi (que incluye el fotoperiodismo y el registro documental), pero que se plasma de manera especial en sus retratos. Como enfatiza Garay: “todo lo que retrata lo enaltece”.
El libro será presentado por el investigador Carlo Trivelli y el fotógrafo Herman Schwarz este 11 de agosto a las 6.30 p.m. en el Centro de la Imagen (28 de Julio 815, Miraflores). (Liliana Michelena)