Danza Henoch Loayza lleva más de 50 años danzando. Será homenajeado este fin de semana en la 2a edición de “Sabe a Perú” en Huancayo.
El Alma Danzante de la Tunantada
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Símbolo Regional. Henoch Loayza, huatrila o indio, tunantero e investigador recibiá reconocimiento de Sabe a Perú. |
A los siete años ya sus pies se guiaban solos. Detenerse era imposible. La Tunantada se había metido en su cuerpo, en el sukuy de cuero de res, en la máscara, la misma que su padre –el Zorro Loayza– lucía cada 20 de enero. Y era mágico para este niño llamado Henoch cuando el tunante se empezaba a transformar. Si le preguntaban qué quería ser de grande, automáticamente respondía: tunantero. “De pequeño, asustado y sorprendido, veía como mi padre se convertía en otro ser. A veces sentía miedo, porque ese danzante era un dios, otra persona. Empecé a danzar a los siete, hoy día que paso los 60 continúo bailando porque quiero mostrar la riqueza que tiene Jauja. Soy el hombre que representa al pastor, al hombre que levanta la tierra y da fruto. Soy el pilar, el corazón de Jauja, ese es mi personaje”.
Henoch Loayza Espejo es un Huatrila, un indio comprometido que espera ponerse la máscara para convertir la palabra y el movimiento en pura poesía. En el lenguaje alucinado que tienen los jaujinos, al llegar la fiesta del 20 enero, la Tunantada –dedicada a San Fabián y a San Sebastián–, el poder humano se convierte en divino cuando la orquesta inicia la tonada y cientos de gentes se unen en un baile, en una pasión, en esa armonía de las diferencias que no privilegia escenario para volverse una alegoría a la vida, a la alegría máxima, a la devoción. Por ello la Tunantada ha sido reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación.
LAS FERIAS AVANZAN DANZANDO
Para Henoch, revivir la escena significa juntarse con otros personajes, más de diez, y confundirse como en esa feria grande de la colonia, cuando al caer la tarde, compradores y vendedores, forasteros y lugareños disipaban el cansancio y la frustración, bailando. Bailando un ritmo que tiempo después sería tunantada, con argentinos y jamilles, con wancas y jaujinas, con chapetones de bastón y acento bien español, con cusqueñas y chunchos, con la María Pichana y su viejo, con chutos decentes, varios, y un solo indio, el de zapatos de cuero de res, el de la bolsita llena de coca, el último de la cuadrilla, el sabedor y conocedor, el bailante: Henoch Loayza, quien vuelve a una feria, pero del siglo XXI. Este 18 y 19 de agosto será reconocido como Símbolo Regional durante la feria de la Gastronomía y la Peruanidad Sabe a Perú, cuya nueva versión será en Huancayo, en el Estadio Coto Coto, en esa magia de unir la fiesta y la comida, la danza y la sazón.
(Escribe: Sonaly Tuesta / Foto: Martín Alvarado)