Fronteras La Estrategia de Seguridad y Defensa de Chile bajo el prisma peruano.
Estrategia Sin Políticas
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Las FFAA de Chile deben tener la capacidad de “ubicar y anular la capacidad de combate del adversario en el menor tiempo posible y en cualquier condición o escenario, por medio de sistema de armas o electrónicos”, describe la Estrategia. |
El Presidente de Chile, Sebastián Piñera, la calificó como la “política de las políticas”. El 16 de julio pasado, el mandatario presentó al Congreso de su país la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa. Por su oportunidad y contenido, el documento dio que hablar. Para el ex ministro de Defensa de Chile, José Goñi, “en su enorme ambición y aparente apresuramiento, termina siendo impreciso, difuso, superficial, incompleto y con propuestas desorientadas”.
A este lado de la frontera, las reacciones han sido singularmente maduras. Para el historiador Jorge Ortiz del Instituto Peruano de Economía y Política, “resulta obvio que la presentación de una estrategia nacional de seguridad y defensa en tiempo en que nos acercamos a la fase oral del contencioso marítimo ante la Corte Internacional de Justicia, iba a despertar suspicacias en el Perú, particularmente por la sustantiva ventaja militar chilena. Podríamos pensar mal y decir que el documento en cuestión está concebido para disuadir al Perú, pero la verdad que no encuentro en él nada que pueda calificarse de novedoso”, sostuvo.
El ex Comandante General del Ejército del Perú, Otto Guibovich, analiza el documento con similar ecuanimidad en las siguientes líneas. Chile presentó su Primera Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa (ENSYD) con una finalidad dual: establecer un “piso estratégico” para la planificación y financiamiento de sus fuerzas armadas para los próximos 12 años en vista que la “ley reservada del cobre” toca su fin y dar solidez a sus pretensiones de país globalizado e integrado al mundo. Difundir su estrategia de seguridad y defensa como los países desarrollados, le da caché.