Derechos Humanos
Espíritu de Cuerpo
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De vuelta al barrio. El coronel Pinto Cárdenas recobró la libertad gracias a la Sala Villa Stein. |
Habla el excarcelado coronel EP (r) Alberto Pinto Cárdenas, jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) cuando el Grupo Colina operaba impunemente, y primer beneficiado del fallo de la Sala Villa Stein.
El lunes 27, en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), con sede en Costa Rica, fue la audiencia pública sobre el cumplimiento por parte del Estado peruano de las sentencias y medidas de reparación ordenadas por este tribunal en el caso de la matanza de Barrios Altos.
El debate, inevitablemente, se centró en el reciente fallo de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema, presidida por el vocal Javier Villa Stein, que rebajó las condenas a los miembros del Grupo Colina, liberó al ex jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), coronel EP (r) Alberto Pinto Cárdenas, y concluyó que los crímenes de ‘Colina’ no son delitos de lesa humanidad (CARETAS 2242).
El gobierno apeló la sentencia y, en un hecho sin precedentes, ha pasado de denunciado a denunciante en un mismo caso.
Los magistrados de la CIDH manifestaron su confusión al descubrir que el Estado tiene dos posiciones respecto al fallo polémico.
El procurador público supranacional, Óscar Cubas Barrueto, señaló que la posición del Estado es la expresada en el amparo interpuesto por el Poder Ejecutivo contra la sentencia, solicitando su anulación, el 24 de julio.
Pero el procurador del Poder Judicial, Segundo Vitery, aseveró que “no hay nada que corregir. Todo está ok. El Estado no ha incumplido ningún tipo de responsabilidad u obligación internacional”.
La CIDH no es una instancia que pueda anular directamente el fallo, pero sí obligará al Perú a acatar la jurisprudencia internacional relativa a crímenes de lesa humanidad.
La Sala de Villa Stein es actualmente investigada por el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) por presunto prevaricato.
La Defensoría del Pueblo (DP) elaboró un contundente informe en el que desmenuza jurídicamente el fallo del Tribunal Supremo y concluye que carece de sustento legal, por lo que es írrito.
El documento establece que “en casos de graves violaciones a los derechos humanos, los jueces tienen el deber de ponderar los valores en juego y los criterios que han sido desarrollados por la CIDH y por el Tribunal Constitucional, los cuales han señalado que los crímenes del Grupo Colina configuran delitos de lesa humanidad”.
La DP, por último, rebate la decisión de la Sala Villa Stein de reducir las penas de los procesados y absolver al ex jefe del SIE.
HABLA EL CORONEL PINTO
El Grupo Colina fue sentenciado por la Primera Sala Penal Especial, que presidió la vocal Inés Villa Bonilla, en 2010. La Sala encontró a los 30 procesados culpables de homicidio calificado, secuestro, desaparición forzada y asociación ilícita para delinquir.
Al coronel EP (r) Alberto Pinto Cárdenas se le impuso 20 años de cárcel por el caso La Cantuta y 15 años por Barrios Altos.
El expediente subió en apelación a la Sala Penal Permanente y, tras dos años de diligencias, el Tribunal Supremo redujo individualmente las penas impuestas a Santiago Martin Rivas y a los demás miembros del Grupo Colina. Pinto fue absuelto. Abandonó el penal Miguel Castro Castro, el 24 de julio. Estuvo cinco años preso
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Pinto fue jefe del SIE en 1992, año en el que se produjo el secuestro y asesinato de los estudiantes de La Cantuta. Nunca antes había ofrecido una entrevista. Decidió romper su silencio con CARETAS esta semana. Su testimonio es valioso por cuanto es el primer ex jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército que hoy llama asesinos a sus coprocesados del Grupo Colina.
–¿Qué opinión le merece, coronel, el hecho de que el presidente Ollanta Humala, militar retirado, se pronuncie en contra del fallo de la Sala Penal Permanente que lo dejó en libertad?
–El Presidente no debe meterse en asuntos que no le corresponden, porque este es un tema del Poder Judicial. ¿Por qué no se dedica a Conga? Los señores vocales han actuado de acuerdo a la ley.
–¿En qué periodo exacto estuvo usted como jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE)?
–Desde el 1 de enero de 1992 al 7 de octubre del mismo año. Es decir, nueve meses.
–Fue el año del autogolpe de Fujimori, Vladimiro Montesinos entronizado en el Servicio Nacional de Inteligencia, el SIE bajo sus órdenes. ¿Alguna idea de por qué se le nombró jefe de inteligencia en el Ejército?
–Mi arma es Artillería, con especialización en Inteligencia y en operaciones psicológicas. Por eso es que me asignaron a ese puesto, ¿no?
–¿Era amigo de Montesinos?
–Nunca lo he negado.
–En julio de 1992, el Grupo Colina secuestró a los estudiantes de La Cantuta y los ejecutó. ¿Cuál fue su participación?
–Yo no tuve ninguna participación y por eso la Sala Suprema que preside Javier Villa Stein me absolvió de todos los cargos.
–Hace dos años, la Sala Penal Especial, presidida por Inés Villa Bonilla, lo condenó a 20 años por homicidio calificado en el Caso La Cantuta.
–Me acusaron de destacar personal y de brindar apoyo logístico y económico al destacamento Colina. Sin embargo, la formación de este destacamento, que no se conocía en absoluto, fue en 1991, con todos los documentos, destaques de armamento, municiones y demás. La orden vino de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINTE) al jefe de Inteligencia del SIE de 1991, que era (el coronel EP Víctor) Silva Mendoza. El coronel EP (Luis) Cubas Portal entregó el armamento, las municiones, al Destacamento Colina.
–El Tribunal lo culpó de ser “cómplice” del Grupo Colina y “autor mediato” de otro crimen, la matanza de Barrios Altos.
–En 1991 yo era jefe de Artillería, una unidad de instrucción que nada tenía que ver con Inteligencia.
–El fiscal supremo Pablo Sánchez Velarde lo acusó de participar de la formación del Grupo Colina.
–El fiscal presentó 20 testigos de cargo y los 20 estuvieron a mi favor. Ninguno me acusó. Se dijo, por ejemplo, que cuando se inauguró el destacamento Colina fue en una parrillada en los garajes del SIN. No estuve. En los entrenamientos en la playa La Tiza. No estuve. En el almuerzo que dio el (ex jefe del Ejército) general Nicolás Hermoza a los Colina. No estuve. La Sala Penal Permanente de Villa Stein revisó todo el caso y tuvo que absolverme. La sentencia identifica dos cosas: que, en 1992, el Servicio de Inteligencia del Ejército era uno y el destacamento Colina, otro.
–Eso es absurdo, coronel. ¿El SIE no estuvo al tanto de un grupo formado por hombres de Inteligencia del propio Ejército?
–El SIE queda en un edificio aparte.
–¿Dónde funcionaba el grupo Colina?
–En sus casas, fuera del Ejército.
–¿O sea, los “agentes” no iban al Pentagonito?
–Ellos (Los Colina) no iban al SIE, no pasaban lista, no había un control. A mí no me ordenaron absolutamente nada. Ese destacamento tenía a un oficial despachando directamente a la DINTE. El SIE quedó desvinculado y el responsable de esa organización era el oficial que estaba a cargo, que de acuerdo a un documento, era el comandante (Fernando) Rodríguez Zabalbeascoa.
–Entonces, según su versión, ¿mientras dirigió el SIE no supo de la existencia del Grupo Colina?
–No, no lo sabía en absoluto.
–¿Cuándo lo supo?
–Cuando el general (Rodolfo) Robles sale a denunciar su existencia, en 1993. Pero yo ya no estaba en el SIE.
–¿Cómo se enteró del secuestro de La Cantuta?
–Por los periódicos. Cuando leí la noticia me pregunté quién podía haber hecho esto. Pensé en un ajuste de cuentas. Lo que salió inicialmente es que habían desaparecido y ahí quedó. Posteriormente me parece que la revista Sí publicó algunas cosas. Yo estaba en Puno.
–¿Y la matanza de Barrios Altos, en 1991?
–En esas fechas Sendero Luminoso mataba a cualquiera. Yo estaba en Artillería. Esas cosas no eran de mi responsabilidad.
–¿Tampoco supo de las desapariciones del Santa y del periodista Pedro Yauri?
–Peor aún. El Santa, Chimbote, no pertenece a la zona geográfica del Ejército, sino a la de la Marina. Me enteré muchos años después, por la Comisión de la Verdad.
–¿Cuál fue su reacción cuando el general Robles denunció la existencia del Grupo Colina?
–Me indigné, pues. Si eso estaba sucediendo y un general lo está diciendo, causa indignación, el Servicio de Inteligencia no está para eso. Inteligencia se usa para obtener información, sacar perfiles, analizar periódicos. Nada más.
–¿Investigó la denuncia?
–A mí no me tocaba investigar.
–¿Conoció al mayor Santiago Martin Rivas?
–No, a ninguno de ellos.
–Debe haberlos visto en el Ejército.
–A nadie he conocido yo. Los vi en el juicio.
CRÍMENES DE ESTADO
–¿Qué opina de la sentencia a 25 años de prisión al ex presidente Alberto Fujimori por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta?–No debería estar preso. Las directivas de la Pacificación en ningún momento dicen que Fujimori sabía que formaron un grupo, un destacamento para aniquilar. Pudo tener responsabilidad política, pues era responsable del país.
–¿El jefe del SIE no tiene igual responsabilidad?
–El jefe del SIE es un ejecutor y en el Ejército no hay responsabilidad política. Hay reglamentos y directivas que dan disposiciones claras: esta es su función, esto hace, esto no.
–El Grupo Colina fue producto de una política de Estado que alentó la violación sistemática de los derechos humanos, según la sentencia contra Alberto Fujimori. ¿Los asesinatos del grupo Colina constituyen delitos de lesa humanidad?
–No tengo un concepto claro de lo que significa delito de lesa humanidad. Fueron actos condenables que jamás debieron suceder. Quien tiene la responsabilidad debe asumirla y ser castigado, pero tampoco con saña. ¿Quién habrá inducido a estos jóvenes para cometer esos crímenes? De repente han estado psíquicamente mal. ¿Cómo es posible que después del atentando de SL en Tarata, estos vayan a La Cantuta y… ¡la cólera supongo! Me pregunto por qué lo hicieron.
–Porque recibieron órdenes, sin duda.
–En 1992, la violencia en el Perú fue terrible. ¿Cómo encontraban muertos a los militares y a los campesinos? Destrozados. Los militares con los testículos en la boca. ¿Tú qué haces? Te vuelves loco y cometes un delito. Pero son excesos.
–Pero aquí hablamos de la conformación de un Escuadrón de la Muerte en las más altas esferas de las Fuerzas Armadas. Díganos, coronel, ¿Colina fue producto del Ejército? ¿De Vladimiro Montesinos? ¿De quién?
–El grupo Colina fue un grupo creado en la clandestinidad sin mayor proyección, sin mayor apreciación de lo que podía pasar en el futuro por sus acciones. Lo crean y sabe Dios para qué. La función del SIE, de la Inteligencia no era esa.
–¿La Inteligencia sirvió para matar?
–Inteligencia debía decir quién era el enemigo, cuánto gana el enemigo, la probable acción del enemigo. Pero asesinar terroristas no era la tarea. Eso es un exceso. Yo no sé de quién.
–Para usted, ¿los Colina son militares o asesinos?
–Son hombres que se extralimitaron en sus funciones. Aprovecharon con tener armamento y la libertad para cometer actos criminales sin ningún control. Bajo el mando de coroneles inteligentes hubieran sacado (a los detenidos) uno por uno, operación planeada. Pero los mataron a todos en un estado de salvajes.
–Si es así como usted dice, ¿está en desacuerdo con la sentencia Villa Stein rebajó los años de condena a los miembros del Grupo Colina?
–No quiero opinar. Yo acato lo que dicen los magistrados, lo que dice la Justicia.
–¿Deberían cumplir la condena que les impuso el Tribunal de Inés Villa Bonilla, el mismo que lo condenó a usted?
–Ellos deben asumir su responsabilidad como cualquier otro. Pero ya han sufrido bastante. Veamos a sus familias. Ese sufrimiento no es culpa de ellos directamente. El Estado los mandó, aunque cumplieron la disposición “vayan a luchar para recuperar la paz” ejecutando actos contrarios a la Ley. (Américo Zambrano, Eduardo García)