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Cultural Los cables aéreos, subterráneos y los chicotes cruzados de cuatro décadas (1968-2008) de poesía peruana.

Alta Tensión

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Carlos López Degregori, José Güich y Alejandro Susti (junto a Luis Chueca, quien cursa un doctorado en Chile) son los gestores de la antología consultada publicada por el Fondo Editorial de la Universidad de Lima.

Alegría, atragantamiento y grita de diversas voces poéticas produjeron los primeros resultados de la antología consultada 1968-2008.

En diciembre de 2010 CARETAS 2159 anunció que 125 “representantes de nuestra comunidad literaria” habían elegido a los poetas más representativos de ese período. Los 5 primeros en las preferencias fueron José Watanabe (101 votos), Enrique Verástegui (93), Carmen Ollé (88), Carlos López Degregori (83) y Mario Montalbetti (81).

En CARETAS 2163 (enero 2011), Jorge Pimentel y Tulio Mora, miembros de Hora Zero, cuestionaron la metodología usada, se excluyeron de la misma y la calificaron de impublicable.

Espléndida iracundia se presentó en la FIL 2012. Los gestores de la publicación tienen la palabra:

–¿La poesía es un campo de batalla?
–Carlos López Degregori: No la llamaría un campo de batalla pero sí un campo de tensiones. Esta antología revela que los 70, los 80 y los 90 fueron mucho más complejos de lo que quisieron ver algunos. Poéticas que en su momento fueron calificadas de insulares, como el neobarroco, ahora son parte de ese campo de tensiones.

Su espléndida Iracundia me abrazó el alma –su Belleza funesta se cebó en mi sangre– sus desproporcionados Rencor y Odio me fueron de gloria. “Ha vuelto la diosa ambarina”, E. A. Westphalen.

–Durante el período estudiado la sociedad peruana casi se va al diablo. ¿Por qué no pasó lo mismo con su poesía?
–José Güich: La poesía emergió de esos pozos tanáticos porque responde a una tradición muy sólida con la que los poetas dialogaron y dialogan.
Alejandro Susti: ¿Qué otra poesía se puede apoyar en Vallejo, Eguren o Carlos Germán Belli?
–J. G.: incluso la tendencia parricida necesita algo contra lo cual alzarse.
–CLD: cuando hay crisis, desaliento, violencia, las manifestaciones artísticas crecen. Se convierten en espacios de afirmación de la vida, incluso de la libertad.

–Sin embargo, la antología demuestra que la poesía sí se impregnó de algunas taras como el centralismo. Casi todos los antologados son limeños y el número de mujeres es mínimo.
–CLD: Esa ha sido la realidad del Perú. Pero eso es algo que ahora mismo está cambiando. En el interior hay un intenso movimiento poético. Ahora Lima está concentrada en la comida.

–¿Cómo se manejó el hecho de que dos antologadores (CLD y Luis Chueca) aparezcan dentro de la antología?
–CLD: Antes del envío de las cartas invitando a los participantes se estableció que nosotros solo canalizábamos la opinión de personas solventes. Nuestro trabajo ha sido escribir el prólogo.

–¿Los poemas también fueron elegidos por los encuestados?
–J.G.: No. Allí sí hemos aplicado nuestro gusto personal y nuestros entusiasmos.

–¿Cómo interpretaron la negativa de Mora y Pimentel?
–C.L.D.: Ellos deben responder. Nosotros respetamos su opinión.
–J.G.: Ambos deberían estar. Hora Zero es una referencia indiscutible en la poesía peruana. Quizá hubo malas interpretaciones, apuro y pasión.
–A.S.: Siempre hay agendas. Tampoco se trata de caer en el combate cuerpo a cuerpo. No nos interesa convertir esto en una lucha de posiciones personales. Nuestro trabajo mira al futuro. (Juan Carlos Méndez)


 


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