Internacional Asesinato de inglés en Chongqing despeja el camino a tecnócratas en elección del Comité Permanente del Partido Comunista de China en octubre.
China Veneno
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Impávida Gu Kailai fue condenada a cadena perpetua en juicio sumarísimo. En el trasfondo, enmarrocado asistente Zhang. |
Con la condena a muerte, con suspensión por dos años, de la abogada Gu Kailai, esposa de Bo Xilai, ex secretario general del Partido Comunista de la importante provincia de Chongqing, y acusada de asesinato, se cerró el tercer acto de una ópera que tuvo ribetes dramáticos en febrero de este año con los rumores de golpe de estado en China (CARETAS
2225 - 29 de marzo de 2012 y
2228 - 19 de abril de 2012). La condena implica que si el reo mantiene un buen comportamiento por dos años, su pena sería conmutada por prisión perpetua o inclusive pudiera ser rebajada a 20 años. El cómplice de Gu, Zhang Xiaojun, fue condenado a nueve años de prisión.
Esta saga tuvo su momento clave en el espectacular asilo en el consulado de los Estados Unidos del jefe de la Policía de Chongqing, Wang Lijun, que precipitó la caída de Bo Xilai, quien hasta ese momento venía siendo considerado como una de las cartas más fuertes para integrar en octubre de este año el todo poderoso comité permanente del Politburó del Partido Comunista Chino, ente supremo que para todos los efectos gobierna la Republica Popular China.
Durante el brevísimo juicio, que duró escasamente seis horas, y en el que no se permitió acceso de la prensa extranjera, se reveló que Gu Kailai, con la ayuda de su asistente, Zhang Xiaojun, personalmente envenenó al ciudadano británico, Neil Heywood, en un hotel de Chongqing.
Según el relato de las escasas personas que se admitieron en el juicio –no se permitió ni siquiera papel y lápiz en la sala–, la noche del 11 de noviembre del año pasado, luego de pedirle que viajara a Chongqing, Gu se encontró con Heywood, un inglés que tenía vínculos con su familia, en la habitación 1605 del Hotel Holiday Nanshan Lijing.
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El último sorbo fue letal para el británico Neil Heywood. |
Después de beber té y licor por un largo rato, cuando Heywood ya se encontraba totalmente mareado, Gu Kailai le hace tomar un líquido que contenía una alta dosis de cianuro. Inmediatamente, con la ayuda de su asistente Zhang, deja rastros de droga por toda la habitación de Heywood, con la intención de aparentar que Heywood murió por una sobredosis.
La determinación de eliminar a Heywood la habría tomado Xiaojun porque el inglés venía amenazando al hijo de Bo y Gu, el joven Bo Guagua, quien estudiaba una maestría en Harvard, en los Estados Unidos.
Aparentemente, las amenazas surgieron debido a que Heywood, quien se había asociado con el vertedor del cianuro, Gu Kailai, para realizar un proyecto de construcción en Francia y la ciudad china Chongqing, y que no se concretó, reclamaba que la familia de Gu debía pagarle 14 millones de libras esterlinas, o de lo contrario “destruiría” al hijo de Bo y Gu.
Diversas versiones señalan que Heywood mantenía desde hace años relaciones con la familia de Gu, y que inclusive habría sido el nexo para colocar fuera de China una parte de la importante fortuna de la familia. También se afirma que a través de sus contactos se habría logrado el ingreso del joven Bo a Oxford, donde se dice le ayudó a organizar unas muy recordadas fiestas, y luego a Harvard, en Boston.
Después de cometer el crimen, Gu Kailai le confió al jefe de la Policía de Chongqing y estrecho colaborador de su marido, Wang Lijun, lo ocurrido, y éste, en concertación con cuatro altos jefes policiales de la provincia, ensamblan un escenario de encubrimiento en el que se concluye oficialmente que Heywood murió por intoxicación alcohólica y se dispone la cremación de su cadáver. Esta versión es la que se comunica a la madre de Heywood en Gran Bretaña y a su esposa, Lulu, de nacionalidad china.
Aparentemente, el crimen no hubiera sido descubierto si no surge un entredicho, cuya naturaleza no se ha establecido, entre Bo Xilai y su jefe de Policía. Es evidente que el jefe de la Policía, Wang, quien había retenido para sí una serie de pruebas incriminantes en contra de Gu Kailai, al entrar en enfrentamiento con el todopoderoso Bo Xilai, teme por su vida y se asila en el consulado estadounidense, para luego entregarse a las autoridades de Beijing y confesar los hechos, desencadenando así una serie de decisiones que culminan con la expulsión de Bo Xilai de la secretaría general del partido en Chongqing, y la acusación por asesinato de Gu Kailai.
Pero, además, tendrán como resultado la modificación de las cuotas políticas de poder en el nuevo gobierno de China, a ser estructurado a partir del próximo mes de octubre.
Hasta antes de estos hechos, se daba como probable que Bo Xilai sería parte del comité permanente del partido, encabezando una facción que reivindicaba una especie de neomaoísmo, con gran respaldo de la facción militar y de algunos descendientes de los patriarcas de la creación de la República Popular China, que cuestionan ciertos aspectos del modelo de desarrollo que se lleva adelante en este país. Con la caída de Bo, es muy posible que el control del comité permanente recaiga en los sectores más vinculados a la tecnocracia china y a las juventudes del Partido Comunista, cercanas al actual presidente Hu Xintao y al saliente primer ministro Wen Jiabao.
En todo caso, la pasmosa velocidad con que se realizó el juicio, la voluntad de los acusados de no apelar su sentencia, la falta de claridad sobre cuánto sabía Bo Xilai del crimen cometido por su esposa, el limitado acceso y difusión que se dio al proceso –el principal canal de TV de Chongqing le dedicó solamente 20 segundos a la noticia de la condena–, y la total y absoluta ausencia de cualquier mención a Bo Xilai en el juicio, hacen pensar que todo ha sido un acto de una ópera china, cuya delicada y cuidadosa concertación fue coreografiada a fin de evitar que tenga influencia alguna o perturbe la celebración de la asamblea del Partido Comunista, a realizarse dentro de algunas semanas, y de la que surgirán las nuevas autoridades que liderarán los destinos de la República Popular China en los próximos diez años.