Entrevistas Acabaré con la tugurización del Rímac, asegura el alcalde Enrique Peramás.
Rímac: El Corazón de la Lima Antigua
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Hijo de chiclayano y limeña, Peramás pasó su infancia en el Rímac. Del colegio Salesiano pasaría a las Universidades de Lima y San Marcos, donde estudió Economía. |
El turismo aumenta en el Perú por todo lo que el país tiene que mostrarles empezando por Macchu Picchu y el Cusco y continuando por toda la geografía de Costa, Sierra y Selva que sabemos muy bien tiene enclaves impresionantes y dignos de admiración. Cuando el extranjero llega a Lima, que cuenta con una excelente hotelería, gastronomía, etc., tiene obligadamente que hacer sus tours para conocer las partes más históricas y monumentales de la capital y llega hasta el damero de Pizarro, la Plaza Mayor y a lo más que llega es a asomarse a la Plaza de Acho para observar su majestad arquitectónica. Se pierde casi todo el distrito del Rímac que, sin lugar a dudas, alberga en sí mismo una riqueza ornamental e histórica hoy inimaginable. Me reúno en el restaurante Costa Verde con Enrique (Kike) Peramás (46), actual alcalde del distrito del Rímac y hablamos a fondo sobre la desidia, abandono y tugurización en que ha estado inmerso este distrito. Se trata de un joven abogado rimense que exuda entusiasmo, determinación y ganas (no exentas de apasionamiento) de hacer las cosas bien y sacar a relucir toda esa belleza histórica (hoy oculta) que tiene el Rímac. ¿Se imaginan un Paseo de Aguas tan exultante y rumoroso como lo disfrutaban el virrey Amat y la Perricholi? ¿Se imaginan las casas republicanas con fachadas remozadas? ¿Se imaginan un lugar seguro e impecable visitado por todos los limeños? Veamos lo que él piensa hacer. Vamos con él.
–Por favor, preséntese.
–Me llamo Enrique Armando Peramás Díaz, pero, solo protocolarmente y en algún que otro evento me llaman Enrique. El 99% de las veces todo el mundo me llama Kike. Así que soy Kike mucho más que Enrique, que me suena lejano, muy lejano. Mi padre vino de Chiclayo a Lima muy joven buscando trabajo. Entró a trabajar en Tiendas Oeschle. Mi madre era empleada de Oeschle y allí se conocieron. Cuando nací (soy hijo único de padre y madre, tengo 3 hermanos mayores que son hijos de mi padre), mi padre fue subiendo peldaños en su trabajo pasando luego a las Tiendas Monterrey como administrador. Luego tuvimos un restaurante en Lince que se llamaba “Don Julio”.