Nacional
Alerta: Riesgo en La Punta
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Un tsunami en La Punta, podría ser tan devastador como el ocurrido en Pisco, 2007, afirma el Ing. Julio Kuroiwa |
El Callao peligra ante eventual terremoto y tsunami. Lima también. Advierte Ing. Julio Kuroiwa dixit.
Un enjambre de más de 500 sismos ocurridos entre el 25 y 30 de agosto en el Sur de California y un temblor de 4.1 grados en la escala de Richter que remeció Máncora el 14 de setiembre último son motivos suficientes como para hacer un recorrido por las calles del primer puerto junto al ingeniero Julio Kuroiwa, experto en riesgo sísmico. “Si bien las casas antiguas del Callao han resistido muchos sismos, están como esos boxeadores que luego de 20 golpes, pueden desplomarse fácilmente en el sexto o séptimo round”, advierte Kuroiwa mientras verifica la condición deplorable de una vieja casona ubicada en el cruce de Constitución con Monteagudo. Cerca a este inmueble, otra antigua edificación pero con mejor acabado sirve de albergue para ancianos. “El Centro del Callao se ha convertido en un cementerio de viviendas”, replica un vecino de la zona.
Otra construcción en peligro es el Edificio 180, en el malecón Pardo, en La Punta. Con 30 años de antigüedad, esta edificación presenta grietas en las columnas laterales y exceso de humedad en los cimientos. “Este edificio no resistirá un terremoto de alta intensidad y menos un tsunami”, explica Kuroiwa.
Lo dramático del caso es que estas muestras de negligencia ocurren en un país como el Perú que forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico (una zona altamente sísmica y con riesgo de tsunamis), donde los asentamientos humanos se establecen en el curso de los huaycos y se construye de manera empírica.
MEDIDAS NECESARIAS
En un estudio titulado “Desarrollo de la cultura de prevención de desastres en el Perú (2012)”, Kuroiwa expone tres recomendaciones para las poblaciones vulnerables ante un eventual terremoto y tsunami. La primera es que las construcciones de adobe y quincha deberán construirse lejos del mar y sobre suelo firme. “Cualquier casa de madera o adobe sobre suelo fino o húmedo podría derrumbarse o hundirse y es un hecho que será barrida por un tsunami”, detalla el experto. La segunda es que las construcciones deben “contar con vigas y columnas de refuerzo, como manda el principio de la albañilería confinada”. En tercer lugar, las viviendas deben contar con una ubicación segura. “No se debe habitar en pendientes inseguras, con suelos deslizables. Tampoco asentar viviendas en pleno curso de los huaycos”, detalló.
Ya la naturaleza nos ha dado duras lecciones. En 1970, un terremoto de 7,9 grados y el posterior deslizamiento de lodo desde la Cordillera Blanca desapareció la ciudad de Yungay, en el departamento de Áncash. El resultado: 100,000 muertos y 3 millones de damnificados. En el terremoto de Pisco, en el 2007, no hubo huayco, pero sí derrumbe y hundimiento de numerosas viviendas. También se produjo un tsunami de grado moderado. El costo: 1,000 muertos y 340,000 damnificados. El año pasado, América acumuló un total de 290 desastres, por encima de Asia (240) (CARETAS 2228). Según Hernando Tavera, director de sismología del Instituto Geofísico del Perú, un sismo de gran magnitud puede ocurrir en Lima debido a la acumulación de energía de varios años (el último gran sismo ocurrió en 1974).
“Incentivar una cultura de prevención de desastres es parte de la política de inclusión social del Estado pues se trata de salvar la vida de todos los peruanos”, afirma Kuroiwa. Según el especialista, todo dependerá de la acción de los gobiernos locales en consenso con la población. Una tarea harto difícil, aunque no imposible. (Orlando Bardales Nogueira).