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Nacional Rescatar la parte sana de los niños enfermos es su labor.

Hospital de la Voluntad

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John internado en el Pabellón de Traumatología aprende jugando con voluntaria Johana Herrera. Para conocer los programas de voluntariado visitar:
http://www.aprendocontigo.com/

En plena huelga de Salud, voluntarios de Aprendo Contigo, vestidos con mandiles verdes, continúan su incansable labor visitando a los niños internados en tres grandes hospitales de Lima. Los voluntarios no perciben ingresos, ni reclaman honorarios. La caridad no tiene precio. CARETAS los acompañó la semana pasada a llevar alegría y entretenimiento a los pequeños pacientes del Hospital del Niño. La organización de voluntariado peruana es una de las finalistas a nivel mundial del Premio Ingenio: Programa de Ideas Urbanas en Acción, convocado por el diario británico Financial Times y Citi Group. El premio reconoce la labor de organizaciones que desarrollan soluciones innovadoras en las áreas de educación, energía, salud e infraestructura.

Cuando Marta Chaves, educadora y coordinadora de Aprendo Contigo en el Hospital del Niño, llega a la sala donde está hospitalizada Suhaila, 5, una gran sonrisa se dibuja en el rostro de la niña. Se abrazan y juntas se ponen a cantar.

Suhaila, lleva internada seis meses en el Hospital del Niño en la Av. Brasil, en Lima. El 16 de abril pasado, un patrullero conducido por un policía ebrio la atropelló junto a su madre y hermana a plena luz del día en la ciudad de Cajamarca.

Para salvarle la vida a la pequeña Suhaila fue necesario amputarle una pierna. A la madre, Juana Beatriz Gómez, internada de emergencia en otro nosocomio de Lima, también. Pero Suhaila no pierde la oportunidad de sonreír y seguir viviendo.

“Un niño enfermo siempre tiene una parte sana y nosotros la rescatamos”, asegura Marisol Stiglich jefa de imagen de Aprendo Contigo.

Marisol y Marta son las veteranas de Aprendo Contigo, noble organización peruana de voluntariado creada hace 12 años. Al inicio eran apenas 10 personas, ahora son más de 200. Despliegan su caridad en el Hospital del Niño, en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) y en el Hospital San Juan de Dios.

Los voluntarios imparten en los hospitales juegos educativos para los más pequeños pacientes, algunos de los cuales aquejados de serias dolencias como el cáncer, sida o tuberculosis, están meses y hasta años internados en el nosocomio.

“Es muy sanador”, explica Marta Chaves.

Aprendo Contigo también asiste a los padres a sobrellevar la penosa situación de sus hijos y cómo atenderlos para hacer su forzada estancia un poco más placentera.

Muchos de estos niños corren el riesgo de perder el año académico. La organización otorga un certificado de participación, que si bien no es oficial, ya es reconocido por algunas escuelas, para que la criatura no pierda el año.

Cruzamos el patio y nos dirigimos a neumología, “el área más olvidada” del hospital, “porque la gente tiene miedo de contagiarse de tuberculosis”, dice Marisol. Aquellos en estado contagioso son aislados tras de un vidrio. La jefa de enfermeras del área suplica “una donación de televisores con DVDs” para que los chicos puedan entretenerse y “no se queden mirando el techo”.

Mical, 14, superada la fase de contagio, asiste a un taller preparado por Aprendo Contigo, donde está escribiendo su “autobiografía sobre su enfermedad” que podrá ayudar a otros paciente como ella. El proyecto comenzó hace unos meses cuando, trasladada de Trujillo al Hospital del Niño, Mical por escrito pidió que le traigan libros porque “no quería ver Al Fondo Hay Sitio”.

Rosemary, su madre, aprendió con una voluntaria de Aprendo Contigo, a tejer. Orgullosa muestra sus tejidos y asegura que tiene “grandes proyectos para cuando nos den de alta”.

Llegamos a la sala de los niños tetrapléjicos o con miopatía, y que probablemente nunca podrán salir de aquí. Los voluntarios despliegan cariño y hacen canciones. Hay días que llegan con walkie-talkies para que las niñas “del cuarto de las princesas puedan conversar con los muchachos del cuarto de a lado”.

Los voluntarios son jóvenes universitarios, amas de casa, y hasta estudiantes extranjeros, que contactan a la organización para involucrarse en cualquiera de los programas de voluntariado que tiene Aprendo Contigo.

“La fuerza de voluntad de las personas sigue creciendo”, dice Marisol. “Pero hay tanto por hacer”.

“Con dinero podríamos contratar a más personal calificado de apoyo psicológico, herramientas y material didáctico para atender a los niños y además quisiéramos poder llegar a otros hospitales en provincia”, sueña Marisol Stiglich. Por lo pronto, desde Londres, la tierna labor de estas almas caritativas es merecedora de un reconocimiento mundial. (Diana Zileri)


 


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