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Opinión “Un dato clave: En Estados Unidos los días domingo son los favoritos para ver porno en casa…”.

Cosas de Los Barrios Bajos

LIMA, 7 DE OCTUBRE DE 2012

Hay una y mil formas de juzgar a la pornografía, desde la moral, resulta ya demasiado sencillo hacerlo. Defender la comunicación porno es algo que tiene también sus adeptos, y pocos no son. Bruno Bordas es un argentino de estatura pequeña pero gran presencia escénica; se trata del actor porno gay de moda en su país, quizás por su inteligencia y/o por la sincera pasión que pone en cada escena que rueda, aún cuando deba repetirla hasta diez veces. En una reciente entrevista dada al diario Página 12, Borda, quien fue seminarista casi hasta el día anterior a ordenarse, declara: “El seminarista peinado a la gomina de hace algunos años es el mismo que ahora se desnuda en cámara. Y si antes yo era una persona más conservadora y prejuiciosa, hoy creo que tengo una mirada mucho más amplia y tolerante. Hasta me atrevería a decir que soy un poco más humano y más comprensivo que cuando quería ser cura. Quizá por eso, si hoy pudieran encontrarse, el actor porno tendría más cosas para reprocharle al seminarista que el seminarista al actor porno. No por nada la gente de la que me rodeo siempre me termina elogiando más el corazón que el culo”.

Por el trabajo que tengo me consta que ahora hay Internet en el Perú casi hasta en la punta del cerro y los usuarios de lugares pobres y apartados son básicamente escolares que se apretujan en unas cabinas públicas improvisadas con tablones, planchas de chapa y vidrios rotos, cuya condición sine qua non es la de emitir a todo volumen raeggetones acordes con la modernidad del establecimiento. Muchas veces entro a esas cabinas y haciéndome el menso, observo en qué mares están los mini internautas navegando. La mayoría de las veces o son juegos, o es pornografía. Honestamente no creo que para el nivel de educación que se imparte en el Perú haga falta el Internet para otros fines. Dudo de que en promedio los maestros –que solo piden aumento de sueldo y se niegan a pasar por pruebas de evaluación– sepan emplear el Internet como instrumento para su trabajo, o como algo distinto a una ventana al lubricante mundo del porno.

Top Ten Reviews, empresa dedicada a investigar el mercado por Internet, da cifras interesantes sobre el porno on line. Para comenzar, los mecanismos inhibitorios que se impusieron los comunicadores porno en los ochenta, como las advertencias a menores de edad, los peer to peer y los use net, ya volaron: ahora poniendo la palabra que buscas en Google llegas de frente al ombligo de la rubia pulposa que estabas buscando. El doce por ciento de las Web se dedica a los contenidos peep, con unos 25 millones de usuarios fieles. En Google el 25 por ciento de las búsquedas diarias –que equivalen a 68,000 usuarios– van a por sitios porno. El gasto por segundo –es decir, lo que desembolsan los internautas por ver Web de pago– alcanza a tres mil dólares por segundo.

En cuanto al contenido, veamos, es difícil hablar sobre este en una revista decente. Pero hay que decir que el menú que se ofrece al navegante está clasificado hasta el milímetro, más que la taxonomía de los seres vivos de Linneo. Lo más papayita es el hetero, la sopa de pollo del menú porno. El homo y el lésbico se acercan peligrosamente al hetero, algo que se explica por la cantidad de clósets que se abren todos los días en el mundo. Dentro de cada gran categoría hay sub grupos de nicho, como interracial, asiático, árabe, viejos, embarazadas, pees, escatológicos, snuff… Empieza a ganar terreno a velocidad el amateur, gracias a los celulares, a las cámaras de video y a la vocación que el ser humano viene desarrollando por el reality, en oposición al montaje artificioso. Y para terminar –pues en este tema siempre hay que terminar– el Perú ya está acotando con Webs que se llaman Perú Macho, Cacheros peruanos, Auténticos cholos peruanos, Cacheros peruanos en México, Cholotube (importantísima), Perú caseras, y así. Top Ten Reviews suelta un dato clave: en Estados Unidos los días domingo son los favoritos para ver porno en casa, pero la Navidad y el Día de Acción de Gracias resultan insuperables. (Escribe: Rafo León)


 


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