Narcotráfico
Sánchez Paredes: ‘En Toda Familia Hay Buenos y Malos’
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“Es lamentable que hayan hechos oscuros”, dice Alfredo Sánchez Miranda sobre el esquema bancario de sus familiares. |
Alfredo Sánchez Miranda toma, por primera vez, distancia de sus primos, los Sánchez Alayo, investigados en EE.UU.
La investigación en Nueva York a miembros de la familia Sánchez Paredes por tráfico de drogas y lavado de dinero, y la inmovilización de sus cuentas bancarias por US$ 31 millones (CARETAS 2253), ha suscitado, al parecer, un cisma al interior del clan trujillano. Para la Drug Enforcement Administration (DEA), toda la familia está involucrada en las actividades de narcotráfico. Sin embargo, Alfredo Sánchez Miranda (33), el hijo menor de Orlando Sánchez Paredes, ha decidido salir al frente en un intento por marcar distancia de su tío Manuel Sánchez Paredes y de sus primos, los Sánchez Alayo. Es la primera vez, desde que esta revista iniciara la investigación del caso en 2007, que un miembro de la familia concede una entrevista grabada a CARETAS.
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Yo estoy libre de polvo y paja”, dice Alfredo Sánchez Miranda, recostado sobre un sillón escarlata del Country Club de San Isidro.
En enero del 2008, fue incluido, junto a toda su familia, en la ‘megainvestigación’ del caso Sánchez Paredes, pero dos años después el fiscal del crimen organizado Jorge Chávez lo absolvió.
Chávez redujo la extensa lista de 77 sospechosos a solo 7 acusados: los hermanos Manuel, Orlando y Wilmer Sánchez Paredes; Fidel y Miguel Sánchez Alayo, hijos de Manuel; Blanca Sánchez Príncipe, hija de Perciles Sánchez, y Belisario Esteves.
Sánchez Miranda estudió en el Kings School of English Bournemouth de Londres y la carrera de administración en Lima. Actualmente cursa estudios de derecho. El hijo menor de Orlando Sánchez Paredes arranca la entrevista con una noticia: el gobierno de EE.UU. le ha cancelado las visas a su tío Manuel y a sus seis primos. No está seguro si la medida también alcanza a su padre.
–¿Cómo evalúa usted el embargo en Nueva York de las cuentas de sus familiares, los señores Sánchez Alayo, de su tío, Manuel Sánchez, y de la minera Comarsa, que es de su padre?
–En principio, esta es una demanda civil. En Estados Unidos te pueden quitar las cosas con una demanda civil, sin pruebas….
–Pero este no es un caso civil. Es una investigación criminal, con participación de la DEA. Un caso de narcotráfico y lavado.
–En EE.UU. existe la posibilidad de demandar bienes. Entonces hay una demanda civil contra un dinero depositado en unas cuentas. Y esas cuentas no están a nombre de Orlando Sánchez Paredes, ni de ninguno de sus hijos. Está Comarsa sí, pero como persona jurídica.
–El dictamen del fiscal Preet Bharara indica claramente que los US$ 31 millones hallados en las cuentas de EE.UU. y el Perú provienen del narcotráfico.
–Evidentemente el caso penal existe, pero comprende a personas determinadas y esas personas, como todos lo saben, son los Sánchez Alayo.
–Sus primos hermanos.
–Así es. Ellos deberán acreditar (su defensa) y la justicia tendrá que determinar cuál es el desemboque de esta investigación. Yo no puedo opinar.
–La DEA sostiene que los Sánchez Alayo crearon diversas empresas offshore para lavar dinero en bancos estadounidenses.
–Bueno, es lamentable que hayan hechos oscuros.
–¿Los culpa por lo que les está pasando?
–Lo que nos está pasando es producto de las malas autoridades que en su momento hicieron un bluff de nuestro caso.
–¿La balacera que dejó tres muertos en Ica es un bluff?
–No y lo rechazo. En toda familia hay buenos y malos.
–¿Quiénes son los malos, señor Sánchez?
–Está más claro que el agua. No se puede tapar el sol con un dedo.
–¿Los Sánchez Alayo?
–Te pregunto: ¿qué es ser malo?
–Matar lo es, traficar cocaína también. ¿O no?
–Por lo primero, diría que sí. Lo otro no podría afirmarlo. No me consta.
LITIGIO FAMILIAR
–¿Cómo se explica que San Simón, una de las mineras más importantes del país, registre apenas 4 dólares en su cuenta?–Habría que ver los estados financieros. Tengo entendido que las cuentas se congelaron el 7 de septiembre en EE.UU. En el Perú fue el 27. Ha habido, entonces, un periodo de conocimiento previo.
–¿Quiere decir que sus primos, enterados del embargo en Nueva York, retiraron sus fondos y no les informaron de lo que ocurría?
–No me avisaron, ni a mí ni a la empresa.
–¿No le parece aquello un acto doloso?
–Es un acto doloso.
–¿Lo de Nueva York, entonces, ha terminado por dividir a la familia?
–El distanciamiento viene de atrás.
–¿Desde cuándo?
–Yo creo que un punto de quiebre fue la terrible balacera de Ica (febrero del 2011). Pensamos que una vez más iban a meternos en una sola bolsa. Entonces, sacamos un comunicado de prensa lamentando los hechos y exhortando a la familia a arreglar sus problemas con buenas costumbres. O sea, es súper lamentable, son vidas humanas y la vida humana es lo más importante. Tu prestigio, tu vida, tu familia, tus hijos… creo que ahí empezó.
–Ahora, su padre y su tío Manuel llevan varios años enfrascados en un contencioso por la administración de la minera Comarsa. ¿Cuál es el origen del litigio?
–El reclamo básicamente se refiere a conductas de parte de Manuel Sánchez Paredes. Hubo algunos hechos que perjudicaron el buen desenvolvimiento de la empresa y tenía que hacerse una acción legal. Los abogados recomendaron una administración judicial.
–Sin embargo, Fidel y Miguel Sánchez Alayo siguen manteniendo las acciones en Comarsa.
–Es que claro, la administración judicial no significa que ellos pierdan su derecho de accionistas.
–Usted alega la inocencia de su padre, pero la Fiscalía norteamericana afirma que Comarsa está comprometida en la producción de cocaína y habla de una “organización familiar”.
–Aquello parte de la investigación que nos hicieron en Cajamarca (por desvío de insumos químicos) y por el tema de lavado de activos. Un agente de la DEA certifica bajo juramento que esos documentos son pruebas fieles, pero no dice que el primer caso ya fue archivado. Comarsa tiene 20 años de fundada, es la sexta mina más importante del país. Son 2,500 trabajadores directos. Nos han inmovilizado las cuentas, pero estamos tratando de salir adelante. No somos una empresa fantasma. Ni siquiera tenemos offshore.
–¿Y las panameñas?
–Fue cuando tuvimos el conflicto con (la minera canadiense) Sulliden. Una simulación totalmente legal y transparente.
El TÍO SEGUNDO
–El problema con esas offshore panameñas es que allí aparecen juntos, en calidad de directores, su hermano Orlando Sánchez Miranda y el señor José Vásquez Peláez, quien confesó haber procesado la cocaína del “Rancho Luna” en 1987. ¿Lo conoció?
–Ese hombre ya ha fallecido.
–El teléfono de la residencia de su padre, en La Molina, está a nombre de ese señor Vásquez. ¿Por qué?
–Vásquez es ahijado de mi abuela. Y si (la casa) estaba a nombre de él, pues, sí seguramente, no lo dudo. Pero no es un tema de que era su casa, no. Está a nombre de mi padre, pero ahí vive mi abuela.
–Le pregunto eso porque el caso de “Rancho Luna” aparece como un precedente de las investigaciones en el Perú y EE.UU.
–El origen es México. Y te puedo decir que ahí está el primer malo.
–¿Su tío Segundo Simón?
–Por supuesto. Los hechos son más que evidentes, nadie lo podría negar.
–¿Y cuándo tomó conciencia de eso?
–Cuando tuve un poco de discernimiento. Ahí está el laboratorio (de cocaína), los crímenes. Está el expediente. O sea, sí, por supuesto.
–¿No es también el caso de su tío Perciles?
–No, creo que Perciles… a él lo asesinaron, ¿no?
–¿Usted cree que él también fue narcotraficante?
–No, claro que no.
–¿Y le ha preguntado a su primo Fidel Sánchez qué hacía en “Rancho Luna” cuando su tío Segundo fue asesinado a balazos?
–Pregúntaselo a él.
–¿Conversa con Fidel, lo ve?
–Si conversamos, es casual. Él tiene que ir a cobrar sus cheques (a Comarsa), pues, ¿no? Entonces, evidentemente…
–¿O sea, hay una relación cordial?
–Cordial, normal…
–¿Tras lo ocurrido en Nueva York seguirá la relación cordial?
–Es que si yo veo a mi peor enemigo pasar por la puerta, o sea, yo no soy malcriado, yo tengo educación, yo he sido criado con valores…
–Las autoridades norteamericanas afirman que el dinero de Segundo Simón pasó directamente a su padre y hermanos.
–Descartado, totalmente. Para 1987, mi padre ya tenía más de 10 millones de dólares producto de actividades como el transporte y la pesca.
–La Dirandro asegura que su padre no pudo sustentar ingresos del orden de los US$ 12 millones obtenidos entre 1959 y 1990.
–Mi papá ha sido patrón de lancha. Manejaba embarcaciones de 250 toneladas, de 500 toneladas, en Chimbote. Todo está documentado.
Por eso doy la cara, porque me lastima saber que el prestigio de mi padre se vea envuelto o embarrado por actos impropios y porque debería haber un momento en que digas “acá para, ya basta”. Y salgo y te digo “sabes qué, yo soy así, este es nuestro comportamiento, esta ha sido la política de mi padre, así nos han criado, así hacemos nuestras empresas”. ¿Qué más te puedo decir?
–Su padre aparece en diversas notas de inteligencia policial de los años 80 como traficante de cocaína junto a sus hermanos Perciles, Manuel y Wilmer. ¿A qué atribuye ese hecho?
–Lo mencionan por el apellido.
APOYO POLÍTICO
–¿Conoce al doctor Eduardo Roy Gates, el consejero legal del presidente Ollanta Humala?
–Una vez lo encontré en el estudio del doctor Luis Roy Freire.
–El Dr. Roy padre defiende a Manuel, su tío, ¿no?
–Sí, pero también en algún momento a Comarsa.
–¿Y Eduardo Roy?
–Actúan como un estudio familiar, en conjunto. Pero él estuvo en Ica (defendiendo a Manuel Sánchez Paredes).
–La familia Sánchez Paredes ha estado permanentemente cerca al poder. ¿A qué candidatos presidenciales ha apoyado?
–A la mayoría de ellos, casi todos.
–¿Qué políticos, por ejemplo?
–Solo puedo decirte que cuando tienes una empresa siempre vienen y te piden plata. Eso es normal. El que te dice no, te está engañando. (Entrevista: Américo Zambrano)
Negocio Familiar
El Informe Bharara.El informe del fiscal federal para el Distrito Sur de Nueva York, Preet Bharara, sostiene que las cuentas de Manuel Sánchez Paredes, de sus seis hijos y de sus empresas fueron congeladas como parte de una investigación de tráfico internacional de cocaína y lavado de dinero.
El documento revela que un agente encubierto de la DEA le “vendió” una carga de cocaína a uno de los directivos de Advancer Logistic, empresa de Manuel Sánchez Paredes, a inicios del 2010.
“Esta organización operó como un negocio familiar y pensó que viviría cómodamente con dinero proveniente de la venta de cocaína. Incrementar sus cuentas bancarias a costa de terceros no es algo que tolere nuestro trabajo ni la ley”, declaró Brian R. Crowell, agente especial al mando de la División de la DEA en Nueva York.
Bharara y su adjunta la fiscal Sarah E. Paul añaden que Comarsa “no está realmente comprometida con el negocio minero del oro, sino en la producción de cocaína (sic)”.
Preet Bharara (44) y su equipo de Manhattan han desbaratado bandas criminales internacionales como la del traficante de armas ruso Viktor Bout y del narco jamaiquino Christopher Coke.
También han hecho frente al terrorismo, condenando a Faisal Shahzad, el pakistaní que intentó detonar un ‘cochebomba’ en Times Square.
Este año, la revista Time lo incluyó entre “las 100 personas más influyentes del mundo” y le dedicó una portada con el siguiente titular: “Este hombre está acabando con Wall Street”, a raíz de la investigación que abrió su despacho por distintos fraudes financieros al interior del poderoso centro económico.