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En Gamarra Sí Hubo Goles
Visita de Hillary Clinton y Michelle Bachelet, en la cancha y presidenciables, significó un espaldarazo para Nadine Heredia.
Hasta las más estrictas medidas de seguridad tienen grietas.
Hillary Clinton vino con el aparato que despliegan los gringos, más aún con una secretaria de Estado que hoy tiene que enfrentar la convulsión del Medio Oriente.
De avanzada, dos semanas antes, llegaron 45 efectivos de seguridad para preparar el terreno. Nunca el emporio textilero de Gamarra, que visitó el martes 16, había pasado por una “limpieza” semejante. Con Clinton llegaron otros 45 agentes.
Luego de la oportunidad fotográfica en la puerta de Palacio la noche del lunes 15, Clinton, Ollanta Humala, Nadine Heredia y el canciller Rafael Roncagliolo pasaron al Salón Dorado para las declaraciones de los dos primeros. Cuando camarógrafos y fotógrafos acreditados fueron invitados a retirarse, peruanos y gringos dieron por sentado que un par de colorados bien trajeados eran parte de una de las dos delegaciones.
Pero entonces los periodistas estadounidenses infiltrados le pusieron las grabadoras en la cara a Hillary.
“Fueron bien faltosos”, considera un testigo de la escena. “Pero ella se mantuvo cool y les dijo que no era el momento”.
Y cool es la característica de Hillary que el entorno de la primera dama dice observar en ella misma. Si a la ecuación se le suma Bachelet, tenemos “tres personas con un perfil bastante parecido. Tres mujeres súper carismáticas”.
Entusiasmos aparte, porotos son porotos. Y Heredia se apuntó uno con la visita de los dos personajes a la llamada Semana de la Inclusión Social.
La secretaria de Estado aterrizó en el Grupo Aéreo No 8 la noche anterior al importantísimo segundo debate entre su jefe, Barack Obama, y Mitt Romney (ver más). Probablemente a Hillary no le molestaba alejarse del momento álgido de una campaña que tampoco le trae necesariamente réditos políticos. Ya anunció que con el fin del mandato dejará el timón de las relaciones exteriores estadounidenses y, a menos que en el camino irrumpa otra figura rutilante como la del actual presidente, será la carta demócrata del 2016.
Lo que sí hizo Hillary desde Lima en los momentos previos al debate de su país fue librar de responsabilidad a Barack Obama por el atentado del mes pasado en el Líbano, donde murió el embajador Chris Stevens. Los republicanos tienen como una de sus últimas banderas de campaña los supuestos pedidos de mayor seguridad, desatendidos, que salieron de ese consulado.
“Asumo la responsabilidad”, declaró Clinton a la CNN. “Estoy al frente de más de 60,000 personas en el Departamento de Estado, con 275 legaciones en todo el mundo… El presidente y el vicepresidente no estaban al tanto de la situación o las decisiones específicas formuladas por profesionales en seguridad”.
La ex presidenta chilena, mientras tanto, también debió enfrentar las preguntas de la prensa de su país sobre una próxima candidatura durante la visita al emporio textil de Gamarra. La alta comisionada de Naciones Unidas en temas de mujer venía de hacer una parada en Santiago donde asistió al matrimonio de su hijo Sebastián Dávalos.
El horizonte electoral de la chilena es más cercano que el de la señora Clinton (y es inevitable preguntarse, con la agenda que se construye Nadine, cuando piensa ella que llegará el suyo). Aunque totalmente callada, esa escala de fin de semana en su país levantó auténtico revuelo. Las elecciones municipales son en diez días y se consideran el termómetro y antesala para las presidenciales del próximo año. Varios de los colaboradores de su gobierno son candidatos y en Chile se cree que Bachelet esperará hasta el último momento para lanzar su carta presidencial. Hasta el presidente Sebastián Piñera fue interceptado con preguntas al respecto por los reporteros cuando pasaba tres días de vacaciones al sur del país. Y respondió, por cierto, con un incómodo silencio.
“Sin decir una sola palabra, los tiene a todos pendientes de ella. Es increíble la fuerza de mi ‘mami’. No hace na’, calladita, y los tiene a todos preocupados”, ironizó con filo el senador Ricardo Lagos Weber, hijo del ex presidente. La Concertación prepara su retorno al poder. Y, ojo, que el progresivo desgaste en las relaciones del Perú con los gobiernos de Lagos (durante la administración de Alejandro Toledo) y Bachelet (con Alan García) terminó en la demanda ante La Haya. Como para cerrar el círculo, la espera del fallo en el primer semestre del próximo año coincidirá plenamente con la campaña presidencial chilena.
Toledo, a propósito, participó en la Asamblea por la Democracia que también se celebró en Lima y que reunió a importantes disidentes. Esa organización también es financiada en buena medida por la cooperación estadounidense, pero Humala prefirió enviar allí al canciller Roncagliolo. Su gobierno se abocó en estos días a recolocar su bandera de inclusión social. Clinton les dio un empujoncito con el anuncio de un capital semilla de medio millón de dólares para un fondo que promoverá el liderazgo y la participación de la mujer rural en el país.
“Queremos que sepan a quién contactar para resolver, por ejemplo, los problemas en servicios de salud, si faltan suministros en las escuelas, para mejorar su vida”, dijo durante la conferencia “Poder: la mujer como motor de crecimiento e inclusión social” celebrada en el hotel Westin.
Como no podía ser de otra forma, Clinton destacó la labor de las mujeres agricultoras que cambian la coca por cultivos legales. “Tengo confianza en que Perú se encuentra en el camino indicado y estaré haciendo el seguimiento al avance que se produzca”, prometió.