sábado 16 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2254

18/Oct/2012
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre NarcotráficoVER
Acceso libre PolicialesVER
Acceso libre InternacionalVER
Acceso libre FútbolVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos Alfredo Barnechea
Sólo para usuarios suscritos Harold Forsyth
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Policiales Elizabeth Espino, Giuliana Llamoja y una mirada clínica al parricidio de parte de dos especialistas.

Honrarás a tu Madre

Ampliar imagen

Elizabeth Espino, condenada a 30 años de prisión, en el funeral de su madre.

Legalmente hablando, el parricidio es el asesinato a sabiendas de cualquier pariente ascendiente o descendiente, natural o adoptivo. Según el Código Penal, la pena privativa de la libertad no baja de los 15 años. Mitológicamente hablando, es Isaac contraviniendo a Dios y asesinando a su padre Abraham en defensa propia. ¿Sería también el caso de Edipo, quien mató a su padre sin reconocerlo? Tienen la palabra los abogados y los psicoanalistas. Sacando la cara por los segundos, Matilde Caplansky aborda el caso de un país que solo entre el 2004 y el 2007 procesó a 135 personas por delito de parricidio, según cifras del Poder Judicial (fueron 32 denuncias en el Ministerio Público; el 18% de los crímenes consignados en ese lapso.

–Hay la percepción de que estos casos reciben cada vez más atención de los medios. Incluso hay quienes creen que son cada vez más frecuentes.
–Digamos que se conjugan ambas cosas: son más frecuentes y los medios son más morbosos. Mi hipótesis es que –más allá de que la maternidad está idealizada– los jóvenes están más cerca de lo violento. El control impulsivo es inexistente. Esto sería gravísimo para efectos de la vida cotidiana.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista