Policiales
Parraud: Muerte en Bayovar
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Fernando Parraud y quien fuera su novia Frieda Ximena Rivera-Schreiber Holler, en playa Bayóvar, cuando todo era felicidad. |
La extraña muerte en su casa de la playa Bayóvar, en Piura, del tricampeón de
kitesurf, Fernando Parraud. Se alega suicidio, pero su familia discute esa hipótesis.
Fernando Parraud Garrigue (42) lo tenía todo en la vida. Vivía en una paradisíaca casa en la playa Bayóvar, en Piura; mataba las mañanas corriendo olas y, que se sepa, dinero no le faltaba.
Era tricampeón nacional de kitesurf y ex novio de la esplendorosa modelo Frieda Ximena Rivera-Schreiber, hija de la ex Miss Perú y sacerdotisa de la etiqueta, Frieda Holler Figallo.
La mañana del pasado domingo 7, sin embargo, apareció muerto en su dormitorio con un orificio de bala en la cabeza.
La Policía barajó la hipótesis del suicidio, pero sus familiares y amigos creen que Parraud pudo haber sido asesinado.
La madrugada de su muerte, Parraud, a quienes sus amigos llamaban cariñosamente “Wawa”, escribía en Facebook.
Cuando el sol despuntó alumbrando el mar azul, “Wawa” no apareció en la rompiente como todas las mañanas.
Un vigilante ingresó a la casa, subió al dormitorio y encontró una escena desgarradora: el apolíneo rubio de ojos azules yacía tendido boca abajo sobre su cama ensangrentada, con una herida de bala a la altura del temporal derecho.
A su lado reposaban una Glock Parabellum de 9 milímetros y su notebook, todavía conectada a Internet. Eran las 10 de la mañana.
PRESIONES Y AMENAZAS
Un primer vistazo de la escena hizo suponer a los policías de la Comisaría de Puerto Rico, en Sechura, y al personal de Homicidios de la División de Investigación Criminal (Divincri) que se trataba de un suicidio.
Su noviazgo de 10 años con Frieda Ximena Rivera-Schreiber Holler, había terminado recientemente. Un supuesto cuadro depresivo tras la ruptura fue el hilo con el que se empezó a tejer la hipótesis del suicidio.
Frieda Ximena, en una breve conversación telefónica con CARETAS, no quiso ahondar sobre las causas de la muerte de Parraud. Otros amigos no creen en el móvil del suicidio.
“Parece imposible que se haya matado. Lo tenía todo: dinero, mujeres y familia”, dice Marco Ravizza, su amigo de la infancia.
Sus parientes sostienen que Parraud era un activista ecológico quien, a través de videos que subió a Youtube, hizo campaña para proteger la fértil península de Illescas, en Sechura.
“Wawa” pedía que la declaren reserva natural. En ese contexto podría haber “chocado” con empresas petroleras y traficantes de tierras, así como con pescadores del muelle de Puerto Rico, denunciaron sus amigos.
“(Illescas) es mil veces peor que Chimbote, ahí están reunidos los peores delincuentes. ‘Wawa’ los ahuyentaba cada vez que podía”, dice Ravizza.
Allegados que prefirieron no identificarse señalaron a CARETAS que el triple campeón de kitesurf ya había sido amenazado y que incluso una vez fue encañonado por dos pescadores.
Ravizza contó a CARETAS que Parraud llegó a comprar 17 armas de fuego, en una suerte de paraonia por las presuntas amenazas.
LA CASA DE PLAYA
Parraud llegó a la ensoñadora playa Bayóvar, en la penísula de Illescas, hace cuatro años. Inicialmente fundó junto a su padre Javier el Hotel ‘Del Wawa’, en Máncora, punto fijo de albergue entre los amantes de las olas.
Lo vendió en 2008 movido por el desencanto ante la popularización del balneario norteño. El precio de la transacción bordeó los 1.2 millones de dólares.
‘Wawa’ buscaba una suerte de retiro espiritual y así erigió su hermosa casa en la recóndita Bayóvar. Funcionaba gracias a un sistema de energía eólica y paneles solares. Además empleaba un purificador de agua.
Dos horas y media y cinco tranqueras lo separaban del pueblo más cercano, Sechura. ‘Wawa’ lo recorría a bordo de su camioneta Chevrolet Suburban negra.
Vivía rodeado de 9 perros Presa Canario, cruce de mastín y pitbull, que dormían repartidos entre las cinco habitaciones de doble plaza del inmueble.
“Si quería hablar por celular tenía que subir a la punta del cerro. Estaba muy solo”, narra Milena Sanguineti, su compañera de varios atardeceres.
El surf era su pasión. Almacenaba 40 equipos de kitesurf especiales para todo tipo de viento, además de las 34 tablas hawaianas.
Parraud había ganado hasta en tres ocasiones el Big Wave International, una de las principales competencias de surf del país. Su vida se encontraba en la cresta de la ola, insiste Ravizza. No había razones para matarse. (Álvaro Arce, Eduardo García).