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Internacional

Arremetida Final en EE.UU.

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Candidatura de Romney en ascenso, mientras la de Obama se estanca. El presidente se impuso en el tercer debate, pero no logró romper el empate técnico en los sondeos. La conquista de Ohio es vital para imponerse en el colegio electoral.

Obama y Romney luchan palmo a palmo el voto electoral de Estados péndulo a dos semanas de las elecciones del 6 de noviembre.



El último debate presidencial antes de las elecciones del 6 de noviembre en Estados Unidos tuvo lugar en la Universidad Lynn, en Boca Ratón, Florida. La estrategia de Obama era cortar la tendencia creciente del republicano Romney que ha ido cerrando la ventaja de la que gozaba el presidente.

Las reacciones posteriores al debate indican que este fue ganado por el presidente, pero que su oponente no fue “noqueado” en el combate para asegurar su triunfo el 6 de noviembre. Romney no avanzó, pero se mantuvo; suficiente para continuar en la carrera electoral más reñida en décadas. Ambos alcanzaban el 47% de la intención de voto según algunas encuestas antes del debate; la diferencia es que Obama bajaba mientras Romney subía.

LOS GOLPES

No solo la firmeza sin concesiones fue utilizada también en este debate por Obama, sino que apeló al sarcasmo cuando Romney, criticando su política militar, mencionó que hoy había en la marina estadounidense menos barcos que en 1916. Obama coincidió y agregó “y también menos caballos y bayonetas” para explicar que hoy existen los portaviones “esas grandes naves en que aterrizan aviones” y hasta “naves que se sumergen como son los submarinos nucleares”. Afirmó que no se trata de un juego de Batalla Naval en el que el número de naves determina quién ganó.

Obama tuvo en este debate, dedicado a política exterior, la ventaja de haber sido casi cuatro años el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y haber adoptado difíciles y exitosas decisiones. Ello le dio un conocimiento de los hechos que de ninguna manera podía tener su oponente. Pero también lo hizo vulnerable a los ataques.

El intercambio de opiniones sobre Siria fue una buena demostración al respecto. Los argumentos del presidente fueron superiores y convincentes a los esgrimidos por el republicano más por obligación de atacarlo que por diferencias de sustancia.

Algo similar a lo ocurrido con la discusión sobre Irán y su programa sobre energía nuclear, ámbito estrechamente vinculado con la supervivencia de Israel y la alianza existente entre este y Estados Unidos. Al final de cuentas, Romney tuvo que reconocer que las presiones diplomáticas sobre Irán estaban dando resultado y Obama afirmó que la opción militar estaba abierta, pero que evitaría que una acción militar prematura provocara daños irreversibles en la región y en el mundo.

LA GIRA DE LAS DISCULPAS

Dos argumentos fueron repetidos por Romney en varias oportunidades. Las graves dificultades económicas en EE.UU., que le impedían proyectar una política exterior vigorosa, y la falta de liderazgo del presidente Obama que iba a la zaga de los hechos y no los modelaba en favor de Estados Unidos. Se refirió, así, a la gira inicial de Obama cuando asumió la presidencia a la que denominó “la gira de las disculpas”.

El republicano, obviamente, no tenía la posibilidad de reconocer el inmenso descrédito y sufrimiento provocados por las políticas de su correligionario GW Bush en el mundo. Un prematuro Premio Nobel de la Paz concedido a Obama reveló un estado de ánimo mundial. Obama relievó la importancia de esta gira para explicar su nueva visión y restañar heridas. En lo referido al Medio Oriente, fue clave el discurso de El Cairo para acercarse los musulmanes moderados.

Otro ejemplo de ataques políticamente motivados que revelan la criticada imposición de voluntad sobre otros países de ciertos sectores de estadounidenses, a los que Romney representa.

La superioridad argumentativa de Obama condujo al republicano a coincidir en numerosos asuntos en que había comenzado criticando al presidente. Igual afirmación es válida para las cruciales relaciones de Estados Unidos con China que el candidato republicano trató de simplificar al extremo y que Obama planteó en términos realistas y firmes para que ese país cumpla con las normas internacionales.

En el aspecto del gran incremento de los gastos militares propuesto por Romney, Obama cargó que las matemáticas no ayudaban al republicano, pues era imposible reducir el déficit fiscal y aumentar el gasto militar (algo que los propios militares no habían solicitado) sin afectar los impuestos de los sectores más ricos de la población, algo que Romney se niega a hacer. Obama omitió referirse a los jugosos negocios que representan para algunos esos incrementos en gastos militares.

El presidente Obama se refirió, igualmente, a la nula experiencia de Romney en el ejercicio de las relaciones internacionales y afirmó que ello lo había llevado a cambiar permanentemente sus posiciones. Calificó sus propuestas de “erradas e imprudentes” que daban como resultado políticas incoherentes. Romney afirmó que la falta de liderazgo de Obama había arrojado al país en la “creciente marea del caos”.

TEMAS AUSENTES Y APOYOS

Los acuerdos previos al debate sacaron de este a Europa y América Latina. La ausencia de nuestra región llegó en un momento en el cual Cuba evoluciona de manera incierta, la posibilidad del fin de la violencia en Colombia es un tema relevante y Venezuela carga la región con tensiones. El tráfico de drogas es un tema crucial para México y los países centroamericanos.

Entramos, de esta manera, a la recta final. Obama tiene pequeñas diferencias en Estados clave, pues hay que diferenciar el voto popular del voto en el colegio electoral. En este, que es el definitivo, hay quienes hablan de un posible empate que reproduzca la situación de la elección Bush-Gore en Florida en el año 2000.
Obama cuenta con el apoyo de los latinos (70%), de las mujeres (56%) y de los afroamericanos. Romney es apoyado por los hombres, principalmente caucásicos. Un final de bandera que tiene dos semanas para definirse. (Luis F. Jiménez)


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