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Nacional Jaime de Rivero, abogado y crítico taurino, rompe una lanza en defensa de los toros.

Tras Cuernos, Leyes

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Para Jaime De Rivero, el argumento principal es el legal, tratándose de una expresión cultural.

A días de empezar la Feria del Señor de los Milagros en la Plaza de Acho, los opositores a las corridas salen al ruedo. Al frente se les para Jaime de Rivero, abogado y amante de los toros. Ante la sola posibilidad de que avance el proyecto de ley que busca prohibirlas, De Rivero sostiene todas las aristas de su defensa. Principalmente, la constitucional: “la práctica de nuestras tradiciones culturales es un derecho humano defendido por la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Carta de la OEA y la Constitución Peruana”.

De Rivero afirma que es una fiesta inmensamente popular y que los aficionados no se cuentan por miles, sino por millones. “Hay aproximadamente 250 plazas de toros en todo el Perú”, calcula al vuelo. Estima que en el país deben darse al menos unas 600 corridas al año, con lo que quiebra el mito centralista de Acho. También se encarga de cuestionar la leyenda de exclusión social. Quienes revisan la historia encontrarán toreros nikkeis y afroperuanos. Amantes de las corridas como el izquierdista Alfonso Barrantes Lingán, y escritores como Hemingway, García Márquez y Vargas Llosa. A quienes ven en la herencia colonial lo peor de España, les dice: “el Perú no existía antes de la llegada de los españoles, pues es el resultado de la fusión de lo hispánico con lo autóctono.” Además, dice, no hay relación directa entre atraso y corridas de toros. “En Francia, potencia mundial y cultural, el Tribunal Constitucional defiende las corridas de toros, que son muy populares en el sur del país.”


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