Entrevistas Raúl Castro Stagnaro, presidente del PPC, alerta sobre los riesgos del voto preferencial.
‘Sin Partidos Fuertes no Hay Democracia’
 |
Sobre la alternancia de género para el Congreso, señala: “En política importa los cerebros, no la entrepierna”. |
El debilitamiento y la atomización del partidismo doctrinario no le hacen ningún bien a una democracia bien entendida. Son las grandes corrientes de pensamiento, conservadora, centrista o de izquierdas las que sustentan cualquier democracia digna de ser llamada así. No hace falta decir que el Congreso de la República está muy venido a menos y criticado por la mayoría de peruanos debido al “otoronguismo” que alberga, ya que en él no son las ideas básicas las que priman, sino el conjunto caótico de intereses dispersos y variopintos provenientes del voto preferencial. Para hablar sobre esto tenemos al entrevistado de hoy, Raúl Castro Stagnaro (60), presidente del PPC (Partido Popular Cristiano) que es sin lugar a dudas uno de los grandes partidos políticos junto con el APRA, AP y en su momento Izquierda Unida (hoy lamentablemente desaparecida) que siguen teniendo ideología, cuadros, bases y organización democrática a través de sus elecciones internas. Raúl Castro ha sido y es un hombre de partido y de ideas a carta cabal al recorrer desde sus inicios todos los cargos habidos y por haber al servicio del PPC. Ahora lo tengo frente a mí, sentados ambos en una mesa del restaurante Costa Verde y le inquiero sobre este espinoso tema del voto preferencial. Vamos allá.–¿Qué sucede con el voto preferencial?
–Destruye la disciplina en los partidos, muchas veces gana el individuo que más gasta en la campaña y por lo tanto en su propio provecho y luego, al ser unitarios estos individuos, en el Congreso no son disciplinados y en algunos casos se venden al mejor postor. El voto preferencial destruye la meritocracia partidaria. No ganan los mejores, muchas veces estos no pueden competir con el gasto de otros y por lo tanto se va perdiendo coherencia y esencia doctrinaria. Mucha gente que llega al Congreso con el voto preferencial del día anterior no tiene formación política de ningún tipo, generalmente son un obstáculo para la formación de corrientes de pensamiento y por lo tanto de bloques parlamentarios sólidos. Sin partidos fuertes no hay democracia.