Urbanismo Por partida doble: casa colonial del explorador criollo Bodega y Quadra bajo una casona republicana expuestas en el museo que lleva su nombre. Se inaugura el 15.
La Casa del Explorador
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El área arqueológica. La casa colonial tiene un muro de Tajamar (parte trasera), con pendiente para que no se la lleve el río Rímac en ese entonces. Abajo: Bodega y Quadra. |
Rodeada por la Estación de Desamparados y por la casa del tesorero de Francisco Pizarro, Alonso de Riquelme, actuales Casa de la Literatura Peruana y Bar Cordano respectivamente, el hogar del explorador criollo Juan Francisco de la Bodega y Quadra, afincada en el número 217 del jirón Ancash, fue apropiada por su padre, el comerciante Don Tomás, luego del terremoto de 1746 en Lima. Él la adaptó como bodega.
El hijo Bodega y Quadra fue un oficial de la Armada española que realizó dos expediciones al norte del Pacífico para arribar a Alaska en 1775 y San Francisco en 1779. Fue en esas travesías que el navegante empezaría a exportar pisco a partir de 1830, aunque ya en expediciones pasadas llevara a bordo algunos barriles, según el investigador Guillermo Toro-Lira (CARETAS 2140). Más de 250 años después, en el 2003 y en plenas excavaciones con el fin de ampliar el condominio La Muralla, colindante a la casa de Bodega y Quadra, se revelaría la existencia de la estructura de la casa colonial del explorador enterrada bajo una casa republicana. Y entre ellas dos, más de tres siglos de evidencias de la historia de la ciudad amurallada.
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Las Reformas Borbónicas en el siglo XVIII obligaron a los ciudadanos a construir un sistema subterráneo de ductos y cambios en la higiene. Fue de esa manera que se utilizó la basura como material de relleno para tapar el área de la casa colonial para fundar encima, piso nuevo de por medio, la casona republicana.