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08/Nov/2012
 
 
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Falla evidente del ganado opacó casi por completo la novillada con que se abrió feria.

Novillada Olvidable

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Morenito de Canta en levitación forzada. Le tocó el único novillo toreable.

Tarde plúmbea. El sol no se dejó ver. Y si el sol no se deja ver, la plástica taurina que pueda elaborarse en el ruedo, evidentemente impresionista, queda en parte mermada por esta causa. Hubo algo más de media plaza, lo cual es una concurrencia muy digna para una novillada pre-ferial (recuerden ferias anteriores). Lo lamentable es que el ganado (ganadería Santiago Apóstol) falló de forma ostensible y variada con excepción del último novillo (que le tocó a “Morenito de Canta”) y que fue el único que permitió lucimiento y se dejó torear.

El mexicano Michelito Lagravere (de ascendencia francesa por parte de padre) ha pegado en este último año el primer estirón de la adolescencia, se ha quitado kilos y es un muchachito de 14 años al que todavía le falta aprender ciertos gajes del oficio como evidenció en esta novillada. Su primer novillo era un utrerito terciado y manso de solemnidad, ya que salió corretón y no acudía a ningún capote y se dio cuatro vueltas al ruedo huyendo de los percales. No acertaba Michelito para sujetarlo, ya que para ello no hay que dejarse tomar la capa por el toro de forma estática, sino alargar la pierna y sobre todo las manos para tratar de encerrarlo y no darle salida. Los subalternos fallaron en pararlo evidenciando falta de oficio y por eso el novillete, ¡al fin!, acabó cansándose. La Presidencia con muy buen tino (la faena se alargaba demasiado) cambió el tercio al segundo par de banderillas pedido por Lagravere. Mis felicitaciones. En todo el mundo esto es así. Nos sorprendió que brindara al público. Michelito iba por todas y tras una faena bastante aceptable en la que brillaron unos naturales de buena factura, le endilgó una estocada contraria sin efectos mortales, lo cual hizo que el novillo tardara en morir. Dos avisos. Pitos al novillo en el arrastre.


 


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