Cultural Luis Lama, destituido de la Sala LMQG en medio de la controversia de la exposición de Cristina Planas, expone sus razones.
Habla Claro
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Lama: “El alcalde Muñoz es tan fanático como los señores de Tradición y Acción. Están locos”. |
En una sociedad secular como la nuestra, ¿cuán grave puede ser que las autoridades cedan ante la presión de fanatismos religiosos?–El problema no es que las autoridades cedan, el verdadero problema es que le permitan cogobernar. La muestra de Cristina Planas fue asesorada por el sacerdote Joaquín García, director del Centro de Estudios Teológicos de la Amazonía. El verdadero escándalo fue el simple hecho de mostrar a Cristo y a los santos desnudos. ¡Pero ellos eran seres humanos como todos nosotros! Y eso es gravísimo porque refleja cómo el fundamentalismo está basado en la ignorancia y el oscurantismo. Cristo fue un hombre que fue crucificado desnudo y hay infinidad de imágenes de su desnudez. En
La última tentación de Cristo, por ejemplo, Willem Dafoe es crucificado desnudo porque así lo indica la historia. No considero ofensivo o blasfemo el cuerpo desnudo de Cristo. Aprendí de Octavio Paz que sólo estamos desnudos en los momentos más trascendentales de nuestra vida: cuando nacemos, bañamos (eliminamos las partes muertas del cuerpo), hacemos el amor o morimos. Y al recordar a Paz no pude evitar pensar lo absurdo y ridículo que me resultaba ver a ese larguísimo grupo de señoras tomándole fotos al pene de Cristo con propósitos que sólo ellas pueden descifrar.
–¿Qué otros casos emblemáticos de censura ligada al tema artístico-religioso podrías mencionar?
–Hay tres casos muy puntuales. El primero, la censura a la obra de Natalia Iguíñiz en la muestra que organizara en torno al cuadro de Santa Rosa por Ignacio Merino. Se trataba de dos fotos con las manos de Santa Rosa tapándose el pubis, como en el cuadro original. Se exhibió en Pancho Fierro y fue censurada por el Arzobispado a pesar de la espiritualidad del trabajo de Iguíñiz. El segundo, un cuadro de Polanco elegido para una muestra sobre Santa Rosa de Lima. En él se encontraban la imagen de Fray Martín, Santa Rosa y Sarita Colonia. El cuadro se llamaba “Trilogía” y fue retirado por la presencia de Sarita Colonia porque no estaba canonizada. El tercero, “La migración de los santos”, muestra de Cristina Planas censurada por la Municipalidad de San Isidro bajo presión de una campaña de fundamentalistas. Admito que la obra de Planas era deliberadamente provocativa, pero la censura fue injustificable. Si “Así sea”, la última exposición de Planas, no fue censurada se debió a mis advertencias al alcalde en el sentido de que políticamente iba a serle infinitamente más perjudicial censurarla que soportar la protesta de una minoría fundamentalista. Pensó que cortándome la cabeza iba a calmar las protestas y una vez eliminado yo, Cristina retiraría su exposición, pero calculó mal.
–El artista Herbert Rodríguez ha estado circulando una carta abierta solicitando tu reposición en el puesto. Si te lo pidieran, ¿qué condiciones harían falta para que retornaras?
–Este es un caso cerrado. El alcalde Muñoz es tan fanático como los señores de Tradición y Acción. Están locos. Ahora sus voceros norteamericanos me acusan como el diablo que se encargó de desatar el huracán Sandy. En estas circunstancias obviamente no podría trabajar con Muñoz. Tiene una gran dependencia de Cipriani y su confesionalismo es la principal causa de su vocación censora. El problema es que el alcalde ha otorgado poder a esos grupos fundamentalistas, con proyectos económicos de por medio. Es un asunto político-religioso. A Herbert, de quien pensaba el menos probable para asumir mi defensa, le agradezco infinitamente su esfuerzo, me ha dado una gran lección. (MDP)