Internacional
Obama Recargado
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Obama se aseguró la victoria la misma noche de las elecciones con 303 votos del Colegio Electoral. |
Presidente de Estados Unidos conquista la reelección tras una tensa campaña, con un sorprendente desenlace.
El conteo de los votos y las proyecciones electorales recorrió el mapa de los Estados Unidos de Este a Oeste en tenso y estrecho escrutinio, el martes 6. Las tres horas de diferencia entre costa y costa significó que las últimas mesas electorales en cerrar fueran en California, decisivo bastión demócrata. Ya para entonces, la ventaja obtenida por el candidato republicano Mitt Romney en los Estados centrales había sido superada. El mundo ahora aguarda con ansiedad el segundo gobierno de Barack Obama.
Antes de la medianoche del 6 de noviembre, las proyecciones dieron como ganador de las elecciones presidenciales estadounidenses al presidente Barack Obama, quien resultó reelecto por otro período de cuatro años.
El voto popular estuvo parejo pero los mapas fueron tiñéndose de azul a medida que avanzaban los recuentos. Fue una victoria limpia y clara luego de una larga campaña llena de tensiones y que fue planteada como muy pareja. Especialmente después de la deslucida actuación de Obama en el primer debate.
Muchos esperaban una larga noche de recuentos, con la posibilidad que se repitieran empates y objeciones como las que se produjeron en el 2000 en la elección Bush–Gore y que terminó, 45 días después, con una decisión de la Corte Suprema de Justicia. Afortunadamente, nada de esto ocurrió.
Mitt Romney habló por teléfono con Obama, reconoció ante sus partidarios el triunfo del Presidente y expresó la necesidad de trabajar en conjunto para enfrentar los problemas que aquejan al país. Obama, en un inspirado discurso en que relanzó sus objetivos de campaña afirmó que deseaba reunirse con Romney para examinar qué podían hacer en conjunto.
LA POLARIZACIÓN POLÍTICA
Cabe notar, sin embargo, que en medio del barullo electoral en Estados Unidos, emergió en este proceso una novedad poco auspiciosa: la aguda polarización de posiciones políticas que ha dañado al imprescindible bipartidismo que tantos beneficios aportó al sistema político de ese país.
El encono se manifestó rápidamente después de la juramentación de Barack Obama. Pocas semanas después, Mitch McConnel, líder de la minoría republicana del Senado, afirmó que su primera prioridad era lograr que Obama fuera “presidente de un solo período”. Ocho días después de la juramentación de Obama, Mitt Romney afirmó que “sus políticas habían fracasado”.
El chantaje extremista del Tea Party se hizo sentir en el Partido Republicano; el “compromiso” en materia de políticas, esencial para adoptarlas, se transformó en una traición. El resultado fue cuatro años de obstrucción legislativa a las iniciativas de Obama. Para después acusarlo de no haber resuelto los gravísimos problemas de la crisis provocada por el republicano GW Bush, muchos de cuyos asesores y operativos fueron incorporados al equipo de campaña de Romney.
Es de esperar que la derrota de los republicanos los conduzca a replantear su estrategia política para confrontar las graves situaciones con las que la sociedad de EEUU debe lidiar en lo inmediato. Veamos algunas.
EL ABISMO FISCAL
Pocas semanas después de las elecciones, el Estado debe confrontar el “abismo fiscal” (
fiscal clift) que fue un acuerdo provisorio adoptado por ambos partidos ante la imposibilidad de lograr acuerdos definitivos sobre recortes presupuestales e incremento de impuestos.
Se procedió, entonces, a establecer el comienzo de 2013 como fecha para que entren en efecto, de manera automática, recortes de gastos por US$ 500 mil millones, o el 5% del PIB. El resultado será, según el parecer de diversos expertos, arrojar al país en la recesión; el Secretario de Defensa señaló que los recortes contemplados en defensa serían “devastadores”. Si esto ocurre por la incapacidad de republicanos y demócratas de alcanzar acuerdos, los efectos se harán sentir mucho más allá de las fronteras de EEUU, especialmente en una deteriorada Unión Europea y en una China que ha reducido su crecimiento.
LA INMIGRACION
La carga de alrededor de 12 millones de indocumentados en EEUU constituye una distorsión de las condiciones de vida y desarrollo del conjunto del país. La socorrida alusión a la reforma migratoria integral exige una aproximación bipartidista para superar los graves problemas generados por un problema que se ha salido de control. La polarización política no ayuda a resolver este asunto.
EL CAMBIO CLIMÁTICO
El huracán tropical Sandy, sumado a una tormenta de nieve proveniente del medio oeste, provocó una devastación que obligó a referirse a un tema ausente de los debates y de la campaña electoral: el cambio climático. Resulta obvio que las profundas modificaciones de diversa naturaleza que impone confrontar este problema requerirá un trabajo conjunto de demócratas y republicanos.
SENADORES Y REPRESENTANTES
No debe olvidarse que, además de una elección presidencial, esta elección incluye gobernadores, senadores y representantes, entre otros funcionarios elegidos. Senadores y representantes son elementos muy importantes del sistema político; su acompañamiento del presidente en sus políticas ha sido crucial.
En la Cámara de Representantes, la mayoría demócrata obtenida en 2008 le permitió a Obama avanzar diversas iniciativas, la más importante de las cuales fue el sistema de cuidados de salud, hoy fuertemente atacado por Romney. El resurgimiento de una ola conservadora en 2010, por obra del Tea Party, logró que los republicanos retomaran el control de la Cámara de Representantes y obstaculizaran toda iniciativa demócrata.
Esta parecería ser la oportunidad de lograr avances pues algunos analistas perciben un cierto retraimiento de los republicanos más extremos. Si embargo, la diferencia de 49 representantes que tienen a su favor los republicanos no resultó revertida.
En el Senado, son 33 los asientos que son sometidos a nueva elección. Teniendo en cuenta que hoy los demócratas tienen una mayoría de cuatro senadores (más dos independientes que, en general, votan con ellos) la competencia está reñida. Los demócratas han ganado asientos emblemáticos pero quedaron lejos de la “supermayoría” de 60 senadores que les aseguraría prevalecer en toda situación. Están condenados a la parálisis o al bipartidismo.
Los desafíos que enfrenta el liderazgo de Obama y de los republicanos en esta nueva etapa son tan importantes como complejos. En el triunfo demócrata se ha reflejado un cambio profundo en la estructura de la sociedad política de EEUU. La confluencia de latinos, afroamericanos, mujeres y ancianos constituye la reafirmación del triunfo de 2008 y genera una concepción diferente del papel del Estado en la solución de los problemas que se debe confrontar. Se han superado las incertidumbres que provocaba el liderazgo de Romney y esperemos que se abra una etapa más auspiciosa para que continúe y se profundice la recuperación de la economía de Estados Unidos.