Entrevistas Pasada la tortura del montesinismo, director de Protocolo del Congreso, Fabián Salazar, e insólitas confesiones de 26 años de labor.
Todo en Orden
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Sobre Víctor Isla, actual presidente del Congreso, opina: “Tiene mucho olfato político, sabe estar en el lugar y momento oportunos”. |
Fabián Salazar Olivares (68) es el director de Protocolo del Congreso de la República y lleva casi 27 años poniendo orden en todas aquellas situaciones en donde debe brillar la mayestática congresal para que esta tenga pompa y circunstancia adecuadas. Es un hombre afable, ordenadísimo, muy paciente y sobre todo leal, ya que con la lealtad que profesa al Congreso en general (y no solo a la Presidencia y directivos de este) consigue el afecto y la consideración para poner orden cuando este se necesita. Al reunirme con él en el restaurante Costa Verde para entrevistarlo tras un óptimo almuerzo, me doy cuenta inmediata de que él, tras 25 presidencias del Congreso diferentes con las que ha tenido que lidiar (incluyendo el ejército de congresistas correspondientes), profesa un sacrosanto secreto de confesión por lo que jamás va a cometer una infidencia crítica en menoscabo de cualquiera de ellos. Esta entrevista es tranquila y serena hasta que, llegado el momento e inquirido y acosado por mí, me muestra la enorme cicatriz que le infligieron al serrucharle el brazo izquierdo los matones de Montesinos en la época negra del Perú. Ni una palabra más. Vamos a los hechos.–¿De dónde procede? ¿Familia? ¿Quién es usted?
–Soy Fabián Salazar Olivares y nací en Lima, de padre piurano y madre andahuailina. Mi padre trabajaba en el Ministerio del Gobierno y Policía (hoy Ministerio del Interior). Pertenecía a la familia Salazar Ginochio de Piura. La familia de mi madre eran hoteleros en Andahuaylas. Pertenezco a una familia de clase media hasta cierto punto acomodada.