Seguridad Familia de artistas ponen murales de gran formato a discurso subversivo.
Los Pintores Del Movadef
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Mural “Amnistía General Para el Perú” de Leonardo en Benito Juárez, Argentina, tiene iconografías senderistas y mensajes pidiendo libertad para los “presos políticos”. |
Los pinceles también hacen sus trazos sobre líneas de sangre.
La familia estaba reunida en el acto a favor de la “Eliminación del Régimen Cerrado Especial para los Presos Políticos” celebrado el martes 6 en la entrada del INPE, a tres cuadras de Palacio.
El padre, Rumaldo Leonardo Casimiro (60), estuvo preso por apología al terrorismo. En los 80 era considerado como el sucesor de Félix Rebolledo, el “artista” senderista por excelencia que murió en la matanza de El Frontón. Hace un año lo volvieron a detener por hacer pintas a favor de la liberación de Abimael Guzmán.
Para bautizar a sus hijos, Leonardo se inspiró en su apellido y su vocación artística, no en la genealogía maoísta.
El menor, Piero Leonardo Fernández (21), estudiante de Ingeniería Electrónica en San Marcos (ver nota anterior), gritaba las arengas frente al INPE, megáfono en mano.
Paul Vangoh (22), el segundo hijo de Leonardo, es estudiante de décimo ciclo de teatro en la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático (ENSAD), donde es representante estudiantil.
“Sendero fue una organización, como la misma Comisión de la Verdad lo dice, reconocida como un partido”, dijo el estudiante a CARETAS.
Jorge Sarmiento, nada menos que el director de la ENSAD, denuncia que “las teatralizaciones se están infectando de discurso proselitista y la escuela puede convertirse en un bastión porque es la máscara perfecta”.
Tanto Piero como Paul Vangoh son los líderes del Movadef en sus centros de estudios y, junto a su padre, dirigen todas sus marchas proselitistas.
Ólfer (26) es el mayor. Estudió escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes y ha estado viajando por Latinoamérica en los últimos dos años, lo que ha sido clave en la expansión del Movadef. Mientras el martes 6 su padre y hermanos se manifestaban en Lima, él hacía lo propio frente a la embajada peruana en Buenos Aires, por la salida del embajador Nicolás Lynch (CARETAS 2257).
En una entrevista a la radio en línea Perspectiva Internacional, cercana a Movadef, Ólfer reveló que su tarea es “conquistar muros públicos” para mostrar que “la amnistía es la única solución al conflicto interno. El Movadef nos dio mayor luz para nuestra labor en el campo visual y ahora sufre una persecución política de quienes les duele que se expanda, crezca, tenga bases jóvenes y repercusión en el extranjero”.
A finales de octubre del 2011, Ólfer pintó, con la venia del alcalde de la localidad, un enorme mural titulado “Defensa de los Derechos Fundamentales del Pueblo” en el Centro de Salud Mental de Godoy Cruz, en la provincia argentina de Mendoza.
Según el sociólogo Gonzalo Portocarrero, quien fuese víctima de insultos del Movadef cuando presentó su libro “Profetas del Odio” en mayo pasado, Ólfer “exalta en sus pinturas el espíritu de la rebelión y la heroicidad colectiva. El pueblo indígena mestizo para recuperar su soberanía contra la dominación española. Hay un trasfondo violentista, de lucha, de conflicto como la solución a los problemas del país”.
En Chile, Bolivia y la sierra peruana hay también murales del mayor de los Leonardo. En Huanta luce uno en homenaje a las mujeres víctimas de la violencia. Portocarrero alerta que si bien no se ve la imagen de Guzmán en ninguno de los murales, un mural vale más que 100 libros de ideología.
“Trata de recoger e impulsar un sentimiento nativista nacionalista andino donde el otro es visto como el imperialista explotador, un ser satánico”, agrega Portocarrero.
En Benito Juárez, otro distrito argentino, Leonardo ha pintado un mural de más de 30 metros titulado “Amnistía General Para el Perú”.
“Organismos Generados”
¿Los murales son solo una inofensiva expresión de arte ideologizado?
No para el gobierno. El martes, 13, el premier Juan Jiménez aseguró que el Movadef “no tiene ninguna posibilidad” de conseguir su amnistía. Así marcaba distancia de su predecesor, Salomón Lerner Ghitis, quien consideró sobre un posible futuro político del movimiento que “nadie puede dejar de reconocer el derecho de un grupo humano a rectificar su conducta e incorporarse a la democracia respetando las reglas de juego que esta establece”.
En la perspectiva del gobierno, Movadef es uno de los dos “organismos generados” por Sendero Luminoso en su estrategia organizacional. El otro es el Comité Nacional de Reconstrucción del CEN SUTEP, el famoso Conare, que actúa fundamentalmente en el magisterio.
Vladimiro Huaroc es el alto comisionado de la Oficina Nacional de Diálogo y Sostenibilidad de la Presidencia del Consejo de Ministros. Y algo sabe Huaroc del Conare. Como presidente regional de Junín, se enfrentó abiertamente a su dirigente Robert Huaynalaya, que incluso le inició un proceso judicial por declaraciones que ofreció a CARETAS.
Huaroc señala que el Movadef tiene 75 comités provinciales con alrededor de 3,750 militantes en todo el país. “En su mayoría son cuadros experimentados, muchos encarcelados, que actúan como grupos de presión en todo tipo de conflictos”. Según la información del gobierno, ese accionar se ha detectado recientemente en Piura, Cajamarca, Lambayeque, Ancash, Lima, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco y Puno.
El número de integrantes no debería llevar a equívocos. Según el informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación “siempre fueron pocos. Quisieron ser pocos. Eran cinco militantes en todo el país y doce en Ayacucho en el momento en que la fracción dirigida por Abimael Guzmán, líder máximo del PCP-SL, decidió afirmar su camino propio en 1970; 520 entre militantes del partido y simpatizantes más cercanos al momento de iniciar el conflicto armado en 1980; alrededor de 2,782 hacia 1990, cuando este alcanzaba su mayor extensión e intensidad”.
La reflexión termina de modo contundente: “Que siendo pocos y mal armados hayan causado tantas víctimas fatales, asesinadas frecuentemente con extrema sevicia, nos habla de su ferocidad excepcional”. (Alex Ruesta)