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Seguridad Soras, el sanguinario debut del mayor de los Quispe Palomino.

La Primera Masacre de ‘José’

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Julio de 1984. A pocos días de la matanza, Soras llora a sus muertos.

Michael De La Cruz Pineda (52) llora sobre la tumba de sus padres bajo el prístino cielo serrano.

Los lechos de Gumercindo y Cresencia De la Cruz yacen alineados junto a otras víctimas de la brutal matanza perpetrada por Sendero Luminoso en el pueblo ayacuchano de Soras, el 16 de julio de 1984.

Fueron en total 108 campesinos los que murieron masacrados al paso de un bus de la empresa de transportes Expreso Cabanino que partió desde Lima y terminó interceptado por 40 terroristas en Ayacucho, según la Comisión de Derechos Humanos (Comisedh).

Como ocurrió con otros casos, como el propio Lucanamarca y los distritos vecinos de Saccsamarca y Sancos, la letal ofensiva senderista se desató en venganza por el levantamiento de los campesinos de Soras contra los terroristas.
Al mando de este “colectivo de la muerte” iba Víctor Quispe Palomino, ‘camarada José’, que todavía hoy –28 años después– continúa asesinando en el VRAEM (ver nota aparte).

El pueblo Challapuquio fue la primera parada sangrienta. Los terroristas bajaron del bus a 17 campesinos que se dirigían a Soras y los llevaron a una hondonada ubicada a 150 metros de la carretera.

Los ataron, apuñalaron y les partieron el cráneo con rocas.

El bus prosiguió luego con su itinerario fúnebre a través de 11 comunidades ayacuchanas, donde los terroristas asesinaron a hombres, mujeres y niños. Hubo violaciones y torturas.

Bordeando las 8 de la noche aparcaron el ómnibus en un sector llamado Tranca, la ruta de entrada a Soras.

Alumbrados con linternas y portando fusiles FAL, descendieron la colina hacia la plaza disparando y matando a quienes se cruzaban en su camino. En total, 18 personas fueron asesinadas a balazos.

La masacre de Soras fue uno de los episodios más despiadados del holocausto andino que Sendero perpetró en el país. Y pese al brote narcoterrorista del VRAEM y al Movadef, no se ha olvidado.

DEUDOS Y DEUDAS

Hasta el momento se han identificado 51 cuerpos. Falta exhumar 21 restos y otras víctimas siguen en calidad de desaparecidas. Solo 29 cadáveres han sido devueltos a sus familiares.

El pasado viernes 9, una delegación de alto nivel del Gobierno Central visitó Soras para sepultar a siete víctimas ya identificadas.

Era, además, un momento oportuno para reivindicar a los deudos de la matanza, pero los cuestionamientos al Registro Único de Víctimas –entregado por el Consejo de Reparaciones en septiembre y que consigna a 56 beneficiarios– empañaron la ceremonia.

CARETAS tuvo acceso a la relación y la cotejó con los miembros de la Asociación Niño de Ccollcces, fundada por los hermanos Michael y Cristóbal De La Cruz, el año pasado.

Dicha agrupación reúne a 32 familiares directos de las víctimas en Soras, de los cuales solo tres figuran en el padrón oficial.

Entre los beneficiarios del Consejo de Reparaciones aparece, por ejemplo, Olger Carbajal (81), ganadero de chaqueta de cuero y hebilla de herradura que residía en Lima cuando ocurrió la matanza. Se mudó a Soras al cabo de 10 años.

Carbajal goza de Pensión 65 y es propietario de un fundo de 40 hectáreas donde cría 100 vacas y reses. “No sé si aparezco en el Registro. Yo no he sufrido nada por parte de la subversión”, admitió.

Samuel Salcedo (47) es otra de las “víctimas”. Profesor de secundaria en el colegio José María Arguedas, cursaba Educación en la Universidad Garcilaso de la Vega y volvió a Soras recién en 1988.

“Yo estoy empadronado y hasta tengo mi código. Ahora quieren sacarme porque dicen que soy un aprovechado”, se defendió.

La otra cara de la moneda la encarna Marcelina Flores Tello. Tenía 5 años cuando vio a sus padres, Amancio y Sofía, morir baleados en Chaupihuasi y agradece no recordar el momento.

Es la mayor de tres hermanos a los que acaba de conocer porque fueron separados para ser criados en diferentes ciudades del país.

Vino desde la capital para exigir por sus derechos y no sabe cómo regresará. “Jamás hicieron el intento de ubicarme para incluirme en el padrón. ¿De qué justicia hablan?”, se preguntó.

Un miembro del Consejo de Reparaciones comentó a CARETAS que aún no se define el monto que recibirán los 56 beneficiarios, aunque se especula que sería S/. 10,000.

El día de la ceremonia, el pabellón nacional no pudo izarse por una falla con las sogas. Hubo en Soras quienes lo interpretaron como una señal. (Escribe: Alvaro Arce)


 


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