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Nacional Proyecto de nuevo edificio municipal restaría identidad al Centro Histórico y representaría un gasto incoherente en una ciudad como Lima.

Mudanza Antihistórica

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La comuna ha permanecido en la Plaza Mayor desde la fundación de Lima, excepto entre 1923 y 1944, cuando un incendio la obligó a mudarse tempo ralmente. Su retorno aportó dinamismo y presencia.

No vamos a desaparecer”, fue la promesa del curaca al ser desalojado de su palacio por Francisco Pizarro. Corría enero de 1535 y Lima era fundada con partida de nacimiento mestiza sobre la actual Plaza Mayor del Centro Histórico.

La lucha por recuperar el Centro Histórico bien pudo adaptar la frase como eslogan.

También serviría ahora, cuando un proyecto de la alcaldía está a punto de concretar un paso en falso en el intento de revalorizar la identidad limeña.

Y es que la Torre Zero Energy (además ¡en inglés!), que se planea construir en las esquinas de la Av. Nicolás de Piérola (Colmena) y el jirón Lampa, sería no solo la nueva sede de varias oficinas de la alcaldía limeña, sino que amenaza con arrastrar hasta los límites externos del Damero de Pizarro las oficinas de la alcaldesa Susana Villarán.

Pizarro fundó la capital teniendo como eje la Plaza Central. Alrededor de ella se asentarían no solo él, en el terreno del actual Palacio de Gobierno, sino también los principales conquistadores, la sede de la Iglesia y, claro, del ayuntamiento limeño.

Tras décadas de descuido, mucho se ha avanzado en la recuperación del Centro desde que en diciembre de 1991 la Unesco lo declarase Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El fallecido alcalde Alberto Andrade reubicó el comercio ambulatorio, recuperó los balcones y limpió la Plaza Mayor. En esa tarea se encontró un cañoncito independentista que, simbólicamente, colocó en el balcón del Palacio Municipal apuntando a Palacio de Gobierno hasta el fin de la dictadura de Fujimori.

Además, en febrero de 1996, Andrade recuperó la antigua Casona Gildemeister del jirón Ucayali (CARETAS 1403), la casa del alcalde cuyo alquiler de US$ 4,000 pagó personalmente. La recuperación del Paseo de Escribanos, el “patio” urbano de la comuna, reforzó el proceso.

La gestión de la propia Villarán ha demostrado sensibilidad al desarrollar proyectos que suman valor al Centro. Destacan los ejemplos de la recuperación de la Casona de Bodega y Quadra como museo del desarrollo urbano limeño (CARETAS 2229) y la peatonalización de los jirones Ica y Ucayali.
¿Por qué entonces este retroceso?

La Torre Zero Energy pasó por más de siete ensayos de fachada antes de aprobarse el diseño final.

Un arquitecto, cercano al proyecto, comenta que la “modernidad” de la fachada “ha sido la gran discusión”.

Claramente, el proyecto no guarda armonía con el entorno.

Pensada en un inicio como una edificación de catorce pisos, el Ministerio de Cultura y el Colegio de Arquitectos recordaron que las regulaciones del Damero no permitían esa altura.

Un segundo problema, mucho más importante, sería el alejamiento de la autoridad edil de la Plaza Mayor.

“Algunas áreas van a salir del Palacio Municipal, pero la oficina de la alcaldesa y las oficinas protocolares también seguirían acá”, defiende el gerente municipal José Miguel Castro. “Esto es una especie de museo de la municipalidad y de representatividad y conexión con la gente”.

El concepto de “museo” evoca precisamente lo contrario a conexión. En el proyecto de torre se ha planificado una oficina para que despache el alcalde, a la manera de un penthouse.

“La mitad de la municipalidad está atomizada en distintos edificios del Centro. Hay alquileres con precios diferentes y eso es bastante ineficiente”, justifica Castro sobre el edificio “ambientalmente amigable” y presupuestado en US$10 millones.

Otras capitales que pueden presumir de tener una historia tan rica como la nuestra sí han tenido mayor cuidado de no alejarse de sus centros históricos para no perder identidad.

Claro ejemplo de ello es la Real Casa de Correos, sede de la comunidad de Madrid, que ha sido modernizada pero mantiene una estructura y fachada del siglo XVIII.

Sin ir muy lejos, Bogotá mantiene su alcaldía en el Palacio Liévano, construcción de estilo renacentista concluida en 1907, detrás de la cual se han realizado ampliaciones y construcciones para satisfacer las necesidades gerenciales del municipio sin alejarse del palpitante centro histórico.

El Palacio Municipal podría modernizarse internamente, incluso con jardines en el techo.

La Torre Zero Energy ha sido aprobada en todas las instancias y la propia alcaldesa está a punto de anunciar su construcción. Lima se merece un debate público sobre su pertinencia, porque este proyecto sí podría justificar una revocatoria.


 


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