
Tarde para el recuerdo sin corte de orejas.
La Sinfonía Inconclusa de Perera
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Miguel Ángel Perera dominó al toro a través de derechazos, naturales, de pecho. Con su quinto toro logró una de las mejores faenas en la historia de Acho. |
La Sinfonía Inconclusa (también “Incompleta” o “Inacabada”) de Franz Schubert es, junto a la Séptima de Beethoven y La Patética de Tchaikovski, una de las cumbres de la música de todos los tiempos, pues bien, me atrevo a decir que dentro del octavo arte, el arte del toreo, Miguel Ángel Perera construyó un faenón tan redondo y perfecto en el quinto toro de la tarde (un tanto anovillado, todo hay que decirlo) el cual, por sí mismo y a pesar de no haber estado rubricado por la espada, va a quedar indeleble en el recuerdo de los aficionados como una de las faenas de más alto calibre que se han dado en Acho a lo largo de su historia. Yo, en el baúl de mis recuerdos, la tendré presente como la Sinfonía Inconclusa de Miguel Ángel Perera. Queda claro que si no se mata al toro a la primera estocada, por muy bien señalado que esté el pinchazo, se pierden trofeos. Queda claro también que si hubiera matado al segundo intento con rapidez, y ante la monumentalidad de la faena, se los hubieran otorgado. Pero con pinchazo, media estocada y tres descabellos, ni modo y sin embargo algún pañuelito blanco se vio agitado en el aire. Y aquí dejamos a Miguel Ángel Perera por el momento. Volveremos con él.
David Fandila “El Fandi” abría cartel. David Fandila “El Fandi” es el gran rehiletero de la actualidad. David Fandila “El Fandi” suele, desde hace varios años, estar en el primer lugar del escalafón por número de corridas toreadas apoyándose mucho en las plazas de segunda y tercera categoría. Y David Fandila “El Fandi”, todo hay que decirlo, no es ningún dechado de virtudes taurinas con las franelas y los percales. No pudo con su primer toro a pesar de ser jaleado con unas verónicas de recibo bastante “burdas” para mi gusto y tratarse de un morlaco que no tenía mayores dificultades y era muy toreable. Decepcionó. Silencio y algunos pititos. En su segundo, que tenía un pitón derecho muy aceptable, estuvo francamente mal con la capa y con la muleta demostró falta de clase. ¿Que no iba por el pitón izquierdo? Todos sabemos que si lo hubiera toreado humillándolo por el derecho y mandándolo a ley al cambiar de mano, habría podido torearlo por el izquierdo, que es lo que suele ocurrir con los toreros de calidad. Pero como el toro no estaba embebido en la muleta, porque faltaba lidia, al cambiar al cuerno izquierdo, el lado malo, el toro sacó todos sus defectos íntegros. Nueva decepción. Armó el taco con las banderillas.