CADE 2012 Benjamin Zander y su particular sinfonía de liderazgo abrirán el evento.
Batuta y Bitute
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Experimentado director, actualmente al frente de la filarmónica juvenil de Boston. |
¿Un músico en la CADE? Pues sí, y con un hermoso piano de cola en el escenario –traído por tierra desde Lima– para abrir el evento. Benjamin Zander es el actual director de la filarmónica juvenil de Boston y durante 45 años estuvo al frente del ensamble de jóvenes en el Conservatorio de Nueva Inglaterra.
Este británico nacionalizado estadounidense trata de revelar con sus conferencias el fin del viejo estilo de liderazgo y tiene el récord de haber sido invitado tres veces al Foro Económico de Davos.
La tesis de Zander es que existen dos mundos completamente separados: el de la espiral descendente y el de la posibilidad irradiadora. El primero es un escenario fijo, lleno de competencia, dominación, control y jerarquía: es el mundo del “debes hacer” y el “tienes que conseguir”, de la culpa, la amenaza y el fracaso. El elemento fundamental es la consecución del dinero, la fama y el poder.
El mundo de la posibilidad irradiadora es el de la visión, de la energía creativa. Aquí no hay éxito o fracaso: lo único que importa es la contribución que nosotros hacemos día a día. Frente a la orden y el mando, es el mundo de las preguntas: ¿qué tal si…? ¿qué es lo que viene ahora? Su esencia es el valor añadido.
La clave es la pasión. Para Zander, el trabajo de un líder consiste en despertar la posibilidad en otras personas y eso uno lo consigue mirando a los ojos de sus colaboradores. Se dio cuenta que su poder residía en la capacidad de hacer que los músicos de la orquesta fuesen poderosos. ¿Cómo saberlo? Si sus ojos brillaban de pasión y energía; entonces lo estaba haciendo bien.
Considera que tenemos tres respuestas en la vida. La primera es no hacer nada y pensar: “Así es la vida. No hay nada que pueda hacer”. Es la respuesta de la resignación. La segunda respuesta es enfadarse frente a lo que ocurre, pensando: “Qué estúpida es esta gente, que solo hace tonterías”. Es la respuesta de la ira. Y, la tercera consiste en levantarse y dirigir la orquesta; intentar cambiar las cosas con tu aporte diario. Esta es la respuesta de la posibilidad.
Recomienda no tomarse demasiado en serio a uno mismo, porque hacerlo llena de tensión; pensar fuera de los límites; eliminar la ansiedad y asumir riesgos; y pedir disculpas por no ser capaz de entusiasmar a la gente.