Autos Urge un cambio de mentalidad para el reordenamiento vehicular en Lima, advierte la Fundación Transitemos.
Freno al Caos
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Según Flórez, la congestión vehicular y la baja calidad de los combustibles contaminan la ciudad. |
Así como el movimiento se demuestra andando, el auto nuevo se disfruta manejándolo. El problema es que manejar en Lima se ha convertido en un suplicio. Según la Asociación de Representantes Automotrices del Perú, unos 91 mil 472 automóviles se vendieron en el Perú durante el primer semestre del 2012. Incluido el Motorshow, este año se espera cerrar la venta total de 190 mil autos de distintas marcas y tipos. No obstante, frente a esta creciente capacidad de los peruanos por renovar el parque automotor, aumenta la sobrepoblación de unidades de transporte público informal. Según la Asociación Automotriz del Perú, actualmente existe un promedio de 2 millones 71 mil 733 vehículos en todo el Perú. El 62% por ciento de ellos (es decir, 1 millón 300 mil) se encuentra en Lima. Antes de que la comuna limeña emprendiera el Plan de Reordenamiento del Tránsito, el promedio de vehículos de transporte público por cada 1,000 habitantes en la capital era de 4.37, cifra superior al de ciudades como Bogotá, Curitiba o Guanajuato (ver cuadro estadístico). De los 33,724 micros, combis y demás medios de transporte público que circulaban por la capital, solo 16,500 se requerían para movilizar a los limeños, con lo que el excedente era de 17,224 unidades. Sin considerar los 200 mil taxis que inundaban el centro de Lima y las zonas periféricas de nuestra metrópolis. “La decisión de no incrementar la flota de buses y combis y de sustituirlos por el Metropolitano o el Tren Eléctrico ha sido un paso indispensable para el reordenamiento del transporte público en Lima y la futura implementación de un Sistema Integrado de Transporte”, sostiene Alfonso Flórez Mazzini, gerente general de la Fundación Transitemos.
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Pese a ello, el funcionario advierte que todavía queda mucho camino por recorrer en este campo. “Falta consolidar las otras formas de movilidad como el uso de las bicicletas o la construcción de teleféricos que ayuden a descongestionar la ciudad”, afirma.
Asimismo, demandó una mayor cultura vial para el mejor aprovechamiento del espacio público. “El ciudadano debe entender que el automóvil es solo para un uso particular, en ocasiones muy especiales; los buses, para el traslado diario; los taxis para situaciones de urgencia; las bicicletas para las distancias cortas y así con cada uno de los medios. No podemos inundar la ciudad solo de autos particulares porque, como se sabe, el transporte público reclama cada vez mayor espacio”, indicó.